La última leyenda. Mikel Oyarzabal levanta la copa ayer en la Cartuja. Su gol proclamó campeona a la Real. / MORQUECHO

Protagonista de la final de Copa

Oyarzabal entra en el olimpo de los dioses

Inolvidable. El canterano hace historia tras convertir de penalti el 0-1, uniéndose así a una interminable lista de jugadores que siempre serán leyenda

BEÑAT BARRETO

Mikel Oyarzabal entró desde ayer en el olimpo de los dioses txuri-urdin. No podía ser otro que Mikel Oyarzabal Ugarte el que, después de más de tres décadas, trajera a casa un trofeo como la Copa del Rey. La justicia se impone. Falló los últimos tres penaltis que tuvo cuando su eficacia era total. Pero la historia quiso que, por merecimiento, fuese el protagonista y el encargado de hacer historia con el equipo de su vida. El destino también quiso que el culpable fuese Iñigo Martínez. Decantó el partido por cambiarse de bando para ir a ganar títulos. Patada por detrás a Portu y la oportunidad de hacer historia para el capitán con el respeto de Asier Illarramendi. Algunos pensaban que en caso de que llegara el momento de la verdad se iba a borrar de los once metros. No en la cabeza de Mikel Oyarzabal, el campeón de toda una generación perdida que ha visto cómo cada vez que llegaba el momento de la verdad su equipo le fallaba. No ayer. Balón al pecho, engañó a Simón y el balón besó la red. Será para siempre, como los siguientes protagonistas, leyenda.

El único Pichichi y primer gran jugador txuri-urdin

Paco Bienzobas

En los 112 años de historia txuri-urdin ha habido cientos de jugadores que bien sea por su calidad, por su capacidad de hacer goles o simplemente por su carácter y presencia, han sido capaces de escribir su nombre en los libros de historia realista. El primero, y quizá el más olvidado simplemente por su lejanía en el tiempo, es Paco Bienzobas.

El donostiarra comenzó su andadura en la Real a finales de los años 20 del siglo pasado y pronto comenzó a dejar su impronta. Bienzobas tiene en su haber varios hitos, como ser el máximo goleador de la primera edición de la Liga que conocemos actualmente, así como ser el primer y único jugador realista que ha sido capaz de conseguir el Pichichi en la máxima categoría. Firmó 16 tantos. Las crónicas de entonces le definen como un jugador hábil de ataque que partía desde la mediapunta en las insólitas y ya no vistas alineaciones con cinco delanteros. Tras cinco exitosos años en Donostia, recaló en Osasuna para jugar en Segunda División. Con sus goles fue capaz de ascender a Osasuna a la élite para terminar su carrera de nuevo en Atotxa en el año 1942.

El gran capitán de los héroes de Puertollano

'Chino' Martínez

Si hay algún partido que se considera indispensable para que cambiara la historia de la Real Sociedad ese es el ascenso de Puertollano. Aquel grupo de jugadores, categorizados como 'héroes' hasta el resto de sus días, consiguió devolver al club txuri-urdin a la élite del fútbol español. Tras cinco años navegando por las penurias de Segunda, aquella Real 66/67, capitaneada por el gran 'Chino' Martínez, fue capaz de ascender al empatar el último partido de Liga ante Calvo Sotelo en la localidad manchega de Puertollano, ciudad bañada en oro y que pondría los primeros cimientos para armar un equipo campeón.

'Chino' Martínez era el líder de aquella defensa férrea. El ejemplo perfecto de un zaguero de antaño. Fornido, pero a la vez rápido, menudo, pero a su vez contundente al choque. No se perdió ninguno de los 30 partidos de aquella temporada y, aunque en el mencionado encuentro no tuvo tanto protagonismo como los goleadores Boronat o Arambarri, 'Chino' Martínez tendrá siempre su hueco como leyenda txuri-urdin.

El gol que cambió la historia de la Real es obra de Zamora

Jesús Mari Zamora

No ha habido nunca un gol tan gritado en Gipuzkoa. El 26 de abril de 1981 pasará a la historia como el día en el que la Real Sociedad tocó por primera vez el cielo. El frío metal. El merecimiento de una primera Liga que se esfumó un año antes en Sevilla de la mano del huntado Bertoni. A aquellos que pintan algo más que canas todavía se les remueven las tripas al escuchar su nombre. Pero ahí iba a estar Zamora para conseguir el gol más importante de la historia de la Real. El peor disparo se convirtió en la mejor asistencia. El resto, ya es imborrable gracias a Zamora.

Gipuzkoa se volcó de tal manera que 15.000 almas se desplazaron hasta El Molinón aquella lluviosa tarde de abril. El 2-1 que campeaba en el marcador dejaba de nuevo a la Real a las puertas de la gloria. La narración de Josean Alkorta se puede recitar de memoria: «El pase de Olaizola sobre Alonso, centro de Alonso, va a saltar Castro, toca de puños, llega el balón sobre Gorriz, disparo de Gorriz, atención Zamora, tiene la pelota, tira y goooooooool». A quien no se le erice la piel no es txuri-urdin. La Real era por primera vez campeona de Liga mientras la euforia invadía los cuerpos de miles de guipuzcoanos. Zamora escribió así la página más bonita de la historia de la Real.

«No pasa nada, tenemos a Arconada»

Luis Arconada

El mejor portero de la historia del fútbol español es donostiarra y de la Real Sociedad. Nadie ha obrado tantos milagros como Luis Arconada bajo palos. La famosa frase de «No pasa nada, tenemos a Arconada» se sustenta con actuaciones brillantes como la de la final de Copa de 1987. Aunque en el resto de España se le recuerde por su fallo de la Eurocopa del 84 después de que el disparo de Platini se le escurriera de las manos, para cualquier txuri-urdin Arconada será siempre el mejor meta de la historia. Hay quien todavía al cerrar los ojos ve volar al verdadero santo.

El último 'One Club Man' e ídolo de toda una generación

Xabi Prieto

« Mi sueño no era ser futbolista, era jugar en la Real». Es lo que piensan miles de niños y niñas de Gipuzkoa, pero son palabras, ya para la historia, de Xabi Prieto. El '10' de la Real será recordado, más allá de por su calidad, por ser aquel crack que no abandonó al equipo de su vida cuando bajó a los infiernos de Segunda División y tenía ofertas importantes como la del Liverpool. Decidió quedarse en Donostia para devolver a la Real a la élite, además de representarla por Europa en la Champions League. El fino extremo colgó las botas con 531 partidos con la zamarra y está entre los cinco jugadores con más partidos en la historia de la Real. Por delante suyo sólo están Gorriz, Larrañaga, Zamora y Arconada. Xabi Prieto hubiese dado lo que fuera por jugar la final de ayer. Se tendrá que conformar con celebrarlo.