La Romareda: la guinda a una generación irrepetible

ÁLVARO VICENTE

Aquella Copa, la Copa en Zaragoza, puso la guinda a una generación irrepetible que había ganado dos títulos de Liga y una Supercopa. Merecían ganarla. Y se ganó. En la tanda de penaltis en la que emergió la figura del portero más grande. Era el 27 de junio de 1987. Miles y miles de aficionados realistas abarrotaban La Romareda. Más de 20.00

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