Los cuatro conductores de losautocares de la Real, recién llegadosal aeropuerto de Hondarribia. / MIKEL FRAILE

Los aurigas de la carretera

Cuatro chóferes dejaron a la plantilla en el hotel en Sevilla y once horas después llegaron a Hondarribia

Raúl Melero
RAÚL MELERO

Héroes sobre ruedas. Los Judá Ben-Hur y Messala Severus que dirigían las cuadrigas con pericia en el circo romano, son a día de hoy Alberto, José, Fermín y Juanrra. Los cuatro chóferes que dejaron a la plantilla realista en el hotel de concentración con la Copa como pasaporte y que en lugar de quedarse a disfrutar, se marcaron once horas de carretera para llegar a tiempo y recoger a los campeones en el aeropuerto de Hondarribia. Los 'Antares', 'Aldebarán', 'Atair' y 'Rijel' –nombres de los cuatro corceles blancos que guía Charlton Heston– en la película de Willian Wyler, son hoy en día los dos autocares que transportan a la plantilla realista y que llevan impreso la palabra 'Real' con los nombres de todos los socios.

Once horas

«Hemos salido nada más dejar al equipo en el hotel y ahora acabamos de llegar», comentaba uno de los conductores nada más poner un pie en territorio guipuzcoano. Un breve paseíto para estirar las piernas tras una noche larga, pero no por la celebración sino por la conducción. Once horas por carretera y todo dispuesto y en perfecto estado de revista para los campeones se acomodaran para completar el último tramo del viaje hasta Zubieta de apenas 30 kilómetros.

Alberto, José, Fermín y Juanrra se fueron turnando en las horas de conducción y en lo que se podía echaron una cabezadita para estar con los cinco sentidos, o más, en la carretera y al volante. Como Zubimendi en el centro del campo de La Cartuja, atento a todo lo que su campo visual les daba.

A medida que los jugadores llegaron y se fueron acomodando en los dos autobuses, luego llegó el turno de que fueran jaleados por la hinchada txuri-urdin. «Están engrasadas, no hay problema», dijeron sobre las bocinas de los autocares. Porque la gente demandaba el saludo y el claxon se hizo notar, desde Hondarribia hasta Zubieta. En la vuelta de honor del equipo campeón ante su afición.