Arconada y Oyarzabal charlan de manera distendida en el Reale Arena. El eterno capitán ha dado el relevo a la juventud. / lobo altuna

Real Sociedad ¡No pasa nada, tenemos a Arconada... y ahora a Oyarzabal!

El eterno capitán alzó el puño en la tanda de penaltis de la final de Copa de 1987 y el emblema de las nuevas generaciones también decidió el título desde los once metros

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Algo que define un penalti es la soledad de sus protagonistas. Tres segundos, quizás algo menos, hacen un héroe y un villano. Es lo que tarda el balón en entrar o no. Hay que decidir antes del lanzamiento. Las estrategias de porteros y delanteros suelen coincidir. Los dos tienden a descartar el centro por miedo al ridículo: nadie quiere que le

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