Eneko Goia y Juan Mari Aburto, con las bufandas de Real y Athletic, en Ixua hace un año. / ignacio pérez

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El alcalde de Donostia gana la partida al de Bilbao

La deportividad y amistad que mostraron los alcaldes de Donostia y Bilbao hace un año, a solo cinco días de la final copera disputada entre Real y Athletic, dejaba entrever sin embargo que al perdedor la derrota se le iba a hacer muy dura

Iker Marín
IKER MARÍN

«Para el que pierda va a ser muy duro», reconocía el martes 30 de marzo el alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto en DV refiriéndose a la posibilidad de que su equipo, el Athletic, perdiera la final de la Copa del Rey que se jugó el 3 de abril en Sevilla ante la Real Sociedad. Eneko Goia, primer edil donostiarra, no le fue a la zaga. «Para qué lo vamos a negar, tienes más opciones de que te lo vayan a echar en cara. A ver quién va a Bilbao si la Real pierde... o al revés». Tras el 1-0 a favor de la Real, Goia seguro que ha viajado a Bilbao durante todo este año con un as en la manga. Es lo que tiene ganar el derbi más importante de la historia. No obstante, vista la deportividad y amistad que se procesan ambos mandatarios que comparten partido político, es posible que Eneko Goia no haya hecho mucho leña del árbol caído con Juan Mari Aburto cada vez que este último ha venido a San Sebastián durante estos últimos 12 meses... o quizás sí, quién sabe, una Copa lo merece.

El encuentro entre los alcaldes, que se celebró en el hotel-restaurante Ixua de Eibar en plena tercera ola de la pandemia provocada por el Covid-19, mostró a dos políticos que dejaron de lado por unos minutos sus problemas consistoriales para sacar al hincha que cada uno lleva dentro. Al «reto» que supone llegar a un final, Goia le sumaba lo «emocional» que iba a ser además tener en frente al eterno rival. Aburto, por su parte, preveía una final «muy disputada». Quisó poner en valor el «buen momento» de su equipo y también definió como un «reto yhecho histórico» el partido. Por coincidir, coincidieron hasta en el resultado que cada uno de ellos pensaba se iba a dar en La Cartuja: 2-1.

Ni uno ni otro acertó, pero seguro que Goia con el 1-0 saltó en su casa de alegría, vio el duelo con su familia, como hicieron todos y cada uno de los aficionados realistas. La tortilla de patata que el alcalde bilbaíno afirmó iban a hacer en su domicilio para la noche del partido, «como los que se llevan al campo», seguro que algo se le atragantó por la derrota a Aburto y su familia.