Amaiur Sarriegi trata de controlar el balón rodeada de jugadoras alemanas. /JOSE MARI LÓPEZ

Amaiur Sarriegi trata de controlar el balón rodeada de jugadoras alemanas. / JOSE MARI LÓPEZ

Champions League femenina Torres más altas ha derribado

La Real viajará con vida a Alemania tras perder por la mínima ante un Bayern que termina exhausto por correr tras el balón

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Pudo cundir una sensacion de pena a la finalización del partido, sobre todo tras la ocasión de Amaiur en el minuto 88. Si aquel centro de Gaby no bota en el suelo justo cuando la donostiarra armaba su remate, hoy celebraríamos la resaca de un empate justo. Es verdad que el regusto post-partido fue agridulce. Pero con el paso de las horas, el duelo de ayer madurará en el imaginario de equipo y afición hasta cobrar su auténtico sabor. El de un partido de la Real en Champions, con un Bayern de Múnich corriendo detrás de la pelota de lado a lado, pidiendo tiempo en cada saque de puerta, persiguiendo a un conjunto con una personalidad impropia de un debutante europeo. En los próximos días en Múnich se hablará de una eliminatoria abierta ante un rival peligroso. ¿Una pena? Relativa.

El 0-1 final pudo ser mejor y también peor. La Real mereció, más por insistencia que por contundencia, al menos un gol. Pero el Bayern también pudo sentenciar. No lo hizo y la elimintoria viaja viva a Alemania. Era el objetivo. Con un marcador tan apretado, cualquier detalle puede ser clave. El paso del tiempo corre a favor de las txuri-urdin. Saben que la proeza es factible. Que torres más altas han derribado en los últimos años, empezando por aquel Atlético arrollador al que arrebataron la Copa y siguiendo por rivales poderosos como el Real Madrid en la liga del curso pasado.

Las bávaras no olvidarán la paliza que se tuvieron que dar en la segunda parte para perseguir la circulación de balón de la Real. Y si lograron dejar la contienda con el 0-1 fue precisamente por su extraordinaria condición física. El nivel que se encontraron enfrente les hizo valorar como un irrechazable tesoro la renta mínima. Lo que vieron los 11.479 aficionados que se acercaron ayer al Reale Arena -además de la élite del fútbol europeo- fue todo un Bayern de Múnich con el buzo de trabajo puesto trabajando a destajo para detener a la Real. Ocurrió durante media hora larga, desde que Schüller perdonara el segundo tanto en el 58 y las realistas lo entendieran como un regalo del destino. Desde aquel minuto, el equipo modesto bailó a su laureado y afamado rival. Si no consiguió igualarle en el marcador fue porque la guardameta Grohs tocó con la punta de sus guantes el balón bombeado de Nerea que después se estrelló contra el larguero y porque el último centro de Gaby botó en el suelo antes de que Amaiur firmara el gol de la felicidad.

De tú a tú

La primera parte fue más equilibrada en cuanto a posesión y ocasiones. La Real y el Bayern de Múnich se miraron a los ojos. Ambos conjuntos plantearon un choque de 180 minutos, sin querer arriesgar. Cuando uno se atrevía, el otro respondía y volvía la calma. ¿Que Nerea llega a línea de fondo en el 28?, el Bayern contrarresta con un palo. Acción-reacción. La mínima descompensación se pagaba cara con la calidad que había sobre el césped. Un gol se antojaba decisivo ante la igualdad imperante.

Pudo llegar para la escuadra de Natalia Arroyo en el 36. Bernabé y Nerea se la liaron a la defensa alemana en un saque de banda cercano al córner y el centro de la madrileña lo remató fuera Gaby por centímetros. ¡Lo que aquel tanto hubiera dado al equipo! Porque por aquella fase del partido el cansancio empezaba a apretar y los espacios que no había en la media hora inicial empezaron a surgir. Lo aprovechó el Bayern para estirarse. Perdonó primero Schüller en el 43 y un minuto más tarde calibró mejor la puntería para batir a Lete. Si el pase que le mete Bühl lo llega a firmar Messi o Modric, los programas de fútbol se hartan a repetirlo hoy. Pura precisión.

Fue la única vez durante la primera parte en la que Iris y Gaby dejaron a la internacional absoluta sin vigilancia entre líneas. Y la armó. Hasta entonces, las dos mediocentro realistas habían maniatado a la medular alemana con la ayuda de Gemma.

Amarillas tempraneras

La entrenadora catalana apostó por el centro del campo que tan buenos réditos le dio la pasada campaña, con Iris Arnaiz como bombona de oxígeno ante un choque que se presumía muy físico. La asturiana venía con las pilas cargadas tras no disputar ni un solo minuto el sábado ante el Villarreal pero una cartulina amarilla en el minuto 7 le obligó a tener que medir más de la cuenta. A ello se añadió otra amonestación a Gaby a la media hora de juego, todo un torpedo en la línea de flotación de la agresividad txuri-urdin.

Arroyo dejó a Iris en la caseta tras el descanso para poner en su lugar a Andreia Jacinto y la portuguesa trianguló bien con Gaby y Nerea descubriendo un talento que puede explotar el equipo en adelante. Las alemanas saltaron en la reanudación a finiquitar la eliminatoria pero se encontraron primero con un sólido bloque de contención y después con una alegre maquinaria de juego al que solo le faltó algo de colmillo y suerte para poner las cosas aún más tensas de lo que están.

Puede que la Real no saliera del todo contenta del partido. Tampoco lo hizo el Bayern, que le dará más de una vuelta a lo vivido ayer para evitar sorpresas el próximo jueves en Múnich. ¿Lo sería que pasara la Real? Sí. Pero torres más altas ha derribado.