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Real Sociedad

Arroyo pondrá fin en junio a un ciclo en la Real al que solo le falta un título

Dejará el banquillo txuri-urdin a final de temporada tras cuatro campañas en las que ha dirigido «una etapa clave en el progreso del club»

Lara Ochoa y Beñat Barreto

San Sebastián

Miércoles, 1 de mayo 2024, 14:10

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El intento de asalto al título de Copa en La Romareda el próximo sábado 18 será el último gran servicio de Natalia Arroyo a la Real Sociedad. La entrenadora catalana dejará el club al final de la temporada –quedarán tres jornadas ligueras más después de la final– tras cuatro campañas en Zubieta y una hoja de servicios a la que sólo le falta un trofeo que simbolice el éxito. Bajo su dirección técnica, el equipo ha logrado varios de los hitos más relevantes de su historia, como la segunda posición liguera –tras el inalcanzable Barcelona–, la participación en Champions League y la final de la Supercopa. «Son pasos brillantes que han consolidado el crecimiento progresivo del fútbol femenino realista», han destacado desde la Real.

A la elevación hasta cotas tan altas ha seguido inevitablemente una estela de decepción este curso por no poder acercarse a las expectativas generadas. El equipo es noveno en la Liga F, a 32 puntos de diferencia del Real Madrid, que ocupa la segunda plaza, una circunstancia que ha suscitado la reflexión de las partes. La entrenadora explicó que «hemos convenido las dos partes que la sacudida que yo pude suponer para el equipo hace cuatro años ahora necesita a otra persona porque siendo honesta yo para el club y el club conmigo, ese cruce de energías ya no nos está sumando tanto».

Emoción

«Ha sido tan bonito que me ha costado decir 'hasta aquí'; siempre voy a sentir que ésta es mi casa»

Las conversaciones sobre su futuro comenzaron a principios de temporada, según explicó la entrenadora, aunque fue en «los últimos meses cuando nos hemos ido acercando a un diagnóstico». La falta de resultados en ese tiempo ha precipitado un cambio de ciclo en el banquillo. «Teníamos que tomar esta decisión, terminar en junio y dejar el mejor recuerdo que podamos para ser justos con lo que han sido estos cuatro años», aclaró. Entre lágrimas, concluyó diciendo que «ha sido tan bonito que me ha costado decir 'hasta aquí'».

La entrenadora quiso agradecer «la apuesta a ciegas que la Real hizo por mí hace cuatro años» y se queda con un balance positivo de este tiempo, independientemente de lo que ocurra en la final de Copa del día 18. De su primera campaña al frente del equipo, Arroyo valoró «esa quinta posición, que ya era igualar lo mejor que se había hecho hasta entonces, sin saber que un año más tarde seríamos segundas. Luego, en verano tuvimos movimientos y cambios de piezas y nos salió el añazo que nos salió en la segunda temporada, con la experiencia en Europa y el partidazo en Anoeta ante el Bayern, más la experiencia de ir a Múnich. Y fíjate cómo vamos a marcharnos ahora, con un equipo metido en la final –de Copa– y que está enfadado por estar en media tabla, porque no es donde quiere estar».

«Terminar con buen sabor»

Arroyo se marcha de Donostia con una mochila cargada de buenos recuerdos. «Me llevo el cariño de la gente y el de las personas que hemos convivido estos cuatro años en el club. Dejo un club en el que ha sido fácil trabajar e ir creciendo y en el que siempre me he sentido escuchada», asegura.

Finde ciclo

«Siendo honesta yo con el club y el club conmigo, el cruce de energías ya no nos estaba sumando tanto»

La preparadora no desvela cuál será su futuro, pero sí asegura que allá donde vaya «la Real deja un listón muy alto. Eskerrik asko por la paciencia, por esa sonrisa en la grada, a la afición, a las jugadoras. Ha sido tan bonito que nos ha costado decir hasta aquí», se sinceró. «Siempre voy a sentir que esta es mi casa, porque es como me he sentido, miembro de esta familia y de este club».

Será el fin de semana del 15-16 de junio cuando Natalia Arroyo ponga punto y final a su etapa en el banquillo txuri-urdin con el partido ante el Levante Las Planas en Zubieta, en el que jugadoras y afición podrán tributarle una despedida. Pero antes, tiene ante sí el reto de la final de Copa. Su último gran servicio. El hito que puede hacer que la historia le recuerde como una heroína en lugar de como una buena entrenadora. Desde la Real han desesado a la propia Natalia y al equipo «un último esfuerzo para terminar con orgullo y buen sabor de boca una etapa clave en el progreso de nuestro fútbol».

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