El campo José Luis Orbegozo de Zubieta ha registrado este lunes una gran afluencia de seguidores de la Real Sociedad./jose mari lópez

El campo José Luis Orbegozo de Zubieta ha registrado este lunes una gran afluencia de seguidores de la Real Sociedad. / jose mari lópez

Real Sociedad Veinte minutos para recorrer 50 metros

500 aficionados. Zubieta ha presentado una bonita imagen en la sesión abierta mientras que Isak y David Silva necesitaron la ayuda de los miembros de seguridad para acceder a vestuarios dado el gentío

Beñat Barreto
BEÑAT BARRETO

Eran las diez de la mañana y varios compañeros de prensa no han podido aparcar en Gorabide, repleto de coches. La rotonda cercana a Zubieta presentaba colas. Restaba media hora para el entrenamiento a puerta abierta de la Real y ya se evidenciaba que iba a ser una bonita mañana para los niños y niñas realzales. La grada del José Luis Orbegozo ha presentado una gran imagen con algo más de 500 aficionados poblando las gradas. Tras un retraso de diez minutos salieron los protagonistas a entrenar con una cerrada ovación de la afición, como si se tratase de la jornada 2 ante el Barcelona en el Reale Arena.

Los futbolistas respondieron el gesto con cariño y devolvieron los aplausos. Por allí también pululaban miembros de seguridad, que no sabían lo que iban a tener que soportar minutos después. Serios y estrictos, obligaron a los aficionados a permanecer sentados sin poder abandonar su localidad, hasta que un avispado niño se dio cuenta que un ídolo como David Silva abandonaba el Z2 para acudir a la zona de vestuarios. El canario se sacó varias fotos y firmó autógrafos, aunque se metió dentro de las instalaciones porque tenía sesión de masaje. A un nutrido grupo de niños se le escapó Silva, pero no Isak, que media hora después procedió a ir a la ducha. Necesitó más de veinte minutos para recorrer cincuenta metros.

Una horda de niños ascendió la cuesta del Z2 para asaltar al sueco, que no paró de fotografiarse y firmar autógrafos a más de cien niños, aunque por un momento se vio incluso agobiado dado el gentío. Tras un buen rato atendiendo a los fans, dos miembros de seguridad tuvieron que escoltarle a vestuarios. Algo más tranquilos estuvieron el resto de sus compañeros, aunque también estuvieron un tiempo similar para satisfacer a los más pequeños.

Treinta minutos después del final de la sesión Imanol continuaba sacándose fotos; ningún niño se quedó sin su firma

Aritz, Le Normand, Rico, Cho y, sobre todo Imanol Alguacil, se quedaron más de media hora sacándose selfies. El oriotarra, como si fuera una estrella más, firmó hasta en los brazos de varios niños. También envió felicitaciones por cumpleaños personalizados: «Aupa Anartz! Zorionak zure urtebetetzearengatik. Ondo pasa zure egunean». El entrenador cogió el móvil y se grabó él mismo para hacer a Anartz el chaval más feliz del mundo. Como acostumbra, el oriotarra lo hace todo con una sonrisa de oreja a oreja y una naturalidad muy difícil de ver en el fútbol moderno actual.

¿Habrá sesiones abiertas?

A la sesión de este lunes también acudieron gente de fuera del territorio hasta tal punto que una familia zaragozana se acercó hasta Zubieta en busca de un objetivo. ¿Sabéis dónde está Oyarzabal?», preguntó el hijo pequeño a la prensa con un bolígrafo en la mano. El eibarrés no asomó por Zubieta al entrenar dentro de las instalaciones.

Sin embargo, puede que vuelva cierta normalidad a Zubieta tras dos años sin entrenamientos a puerta abierta. Según ha podido saber este periódico, el club estudia abrir entrenamientos una vez iniciada la temporada, aunque sería en las semanas en las que no hay Europa League y no en todas ellas. Está por decidir.