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La afición de la Real Sociedad desplazada a Lisboa José Mari López
«La entrada al estadio fue desorganizada y lenta; no pude ver 20 minutos de partido»

«La entrada al estadio fue desorganizada y lenta; no pude ver 20 minutos de partido»

Varios anillos de seguridad ralentizaron más de lo previsto la entrada de los más de 3.000 seguidores de la Real

Gaizka Lasa

San Sebastián

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Jueves, 26 de octubre 2023, 02:00

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La alegría y emoción que los aficionados realistas vivieron el martes en Lisboa vino precedida para muchos de ellos por momentos desagradables. La lluvia, los retrasos en el metro y los controles en el acceso al estadio Da Luz aguaron, nunca mejor dicho, la fiesta a muchos realzales. Los agentes de seguridad retiraron los paraguas a quienes se resguardaban bajo ellos de la intensa lluvia al tratarse de objetos potencialmente peligrosos dentro del estadio, aunque más dolió a los seguidores guipuzcoanos tener que esperar durante un largo rato a poder entrar a su localidad.

Varios anillos de seguridad ralentizaron más de lo previsto la entrada de los más de 3.000 seguidores de la Real. Los registros se alargaron y para cuando pudieron acceder al campo, habían transcurrido ya varios minutos de juego, media hora en el caso de algunos. El donostiarra Julen relata que «entramos con el partido en el minuto 20 y gracias a que unos 200 aficionados pasamos la puerta de golpe sin ningún tipo de control, ni de las entradas, ni de lo que llevábamos encima. Si tienen que mirar a cada uno, no sé a qué hora hubiéramos entrado. Todo fue lento y desorganizado».

Se da la circunstancia de que los horarios previstos para acercarse a las inmediaciones del estadio no se cumplieron debido a los retrasos en el metro, motivados por las intensas lluvias según las autoridades locales. Eso hizo que las colas a última hora fueran largas y que los registros impidieran a parte de la afición ver el inicio del choque.

Tampoco gustó a los realzales que el Benfica pusiera su megafonía a tope durante 45 minutos tras el partido, dificultando la comunicación entre los jugadores que salieron del vestuario a saludar y los simpatizantes que se quedaron en la grada cuando el resto del estadio ya estaba vacío.

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