La Real se estrella en el Ciutat de Valencia

Levante - Real Sociedad La Real se estrella en el Ciutat de Valencia

El conjunto txuri-urdin pierde 2-1 contra el Levante en un pobre encuentro en el que le faltó mordiente

Jon Agirre
JON AGIRRE

Por segunda semana consecutiva, la Real tropieza fuera de casa y se complica el sueño europeo. La de este viernes ha sido una derrota justa, pues la Real no ha sabido imponer su juego y el Levante ha acertado en las ocasiones que ha tenido. O, al menos, ha acertado más que el conjunto txuri-urdin. Podríamos poner como excusa el penalti, decir que ha sido riguroso y que el levantinista Roger ha puesto mucho de su parte. Pero sería mirar hacia otro lado.

Volvió Imanol a apostar por un 4-4-2 sin jugadores de banda. Ya dice el libreto que hay que juntar a los buenos por dentro y así lo hizo el entrenador de la Real Sociedad. Zubimendi, Merino, Silva y Raphael combinaron hasta hartarse, aunque no siempre con la profundidad necesaria. Solo cuando consiguieron recibir en la espalda de los pivotes granotas consiguieron crear peligro. Y en las ocasiones que la Real rondó el área levantina, faltó nuevamente mordiente.

Más allá de las estadísticas, el encuentro volvió a dejar la sensación de que el equipo quiere llevar el balón hasta la portería pase a pase. Hubo pocos disparos lejanos, y eso que el gol de la pasada semana contra el Rayo llegó de esa forma. En las contadas ocasiones que los txuri-urdin miraron a portería, para inri, faltó puntería: Sorloth dio en el poste e Isak en el larguero, Cárdenas evitó el gol en una picada del sueco y a Gorosabel le faltó fuerza en su chut. Cuatro ocasiones muy claras de gol en la primera parte, pero quien pegó primero fue el Levante, culminando una contra nada más comenzar la segunda parte.

Con el cabezazo de Silva, que remató con un convencimiento propio de un '9' tras llegar desde segunda línea, la Real logró empatar. Pero la sensación no ha cambiado. No ha habido fluidez en el juego, ha faltado chispa en los metros finales, mordiente en el último pase y, sobre todo, tirar a portería. No han sido pocas ocasiones en las que los jugadores de la Real han rizado el rizo dando un pase más en vez de buscar el disparo.