Xabi Alonso se despide de la afición a la conclusión del partido ante el Real Zaragoza. /lusa

Xabi Alonso se despide de la afición a la conclusión del partido ante el Real Zaragoza. / lusa

Liga Smartbank Esto no se termina aquí

El Sanse se despide de Segunda con una derrota y Alonso deja el club, pero ambos con el deseo de reencontrarse más pronto que tarde

Iker Castaño
IKER CASTAÑO

Uno de los grandes discos -y también canciones- del grupo musical La Raíz se llama 'Nos volveremos a ver'. Y eso también puede aplicarse tanto al Sanse, con la categoría de Segunda, como a Xabi Alonso, con la Real. Habrá reencuentro más pronto que tarde. Seguro.

El ciclo del Sanse en Segunda se cerró ayer, oficialmente la semana pasada tras consumarse el descenso, con una derrota ante el Zaragoza y no se le pudo brindar una grata despedida al que ha sido técnico de este equipo y le ha llevado sesenta años después a Segunda.

El conjunto maño abrió brecha al minuto uno y, pese a la insistencia del Sanse hasta el final, el segundo gol también fue visitante. Martin recortó distancias con un golazo, pero los tres últimos puntos de la temporada volaron y no se pudieron quedar en el Reale Arena.

En este último encuentro del curso, Xabi Alonso decidió introducir cambios respecto a los últimos partidos. Además de modificar el esquema y pasar al 1-4-3-3, hubo novedades en todas las líneas. Ayesa entró en lugar de Zubiaurre en portería, Arambarri ocupó la posición de Urko en defensa, Sangalli y Aldasoro hicieron de Turrientes y Olasagasti en el medio, y Lobete reemplazó a Navarro en ataque. Día de oportunidades.

Lo que podía haber sido una noche con el Reale Arena lleno para despedir al Sanse esta campaña de altibajos y adversidades en Segunda, no lo fue. No lo había sido en toda la temporada, por qué tenía que ser ayer. Por ese motivo pudo llegar el primer tanto visitante segundos después de que el colegiado decretara el inicio del choque. Alkain perdió un balón en la medular al no conectar con Aldasoro y propició el gol maño. Robó un inteligente Bermejo, que salió como un rayo por banda, le tiró un túnel a su ex compañero Clemente y encontró a Iván para marcar a placer. Un golpe tempranero. Trató de reaccionar el cuadro txuri-urdin a contracorriente, superando tímidamente línea a línea el 1-4-4-2 del conjunto maño y ganando metros con los dos laterales para acumular hombres arriba.

Lobete, con un buen centro, conectó con Alkain y éste remató, despejando Ratón a bocajarro. El peligro visitante llegaba en el robo tras pérdida de los potrillos. En una de esas acciones pudo llegar la segunda diana. Vada perdonó primero rematando al lado derecho del ayer titular Ayesa y, después de un córner local en el que el centro de Alkain pegó en Iván, los velocistas del Zaragoza salieron a la contra y se aproximaron a la meta realista sin suerte. Otra vez Vada fuera.

Clemente pudo hacer bueno el dicho de 'la ley del ex', aunque su disparo tocó en un defensor del cuadro aragonés y se marchó alto. Cuando el descanso estaba a la vuelta de la esquina, llegó el segundo y definitivo mazazo. De lado a lado, Gámez vio de reojo a Vada y éste, con la derecha desde el centro del área, batió por bajo junto al palo izquierdo al cancerbero de Ansoáin.

Con 0-2 al comienzo del segundo acto parecía estar todo sentenciado, pero el Sanse no bajó los brazos. Sacó piernas frescas, Olasagasti y Pokorny entre ellos, y sin nada que perder se fue a por el empate. Superada la hora de partido, Ander Martin puso el broche a una temporada para enmarcar con un zurdazo tras deshacerse de Bermejo. Los 2.622 espectadores se vinieron arriba y empujaron a los potrillos hasta el final. En los últimos minutos el Sanse acabó con Ayesa, Sola, Blasco, Arambarri, Martin, Pokorny, Olasagasti, Navarro, Alkain, Garrido y Lobete. Era el momento para todos ellos. Se lo merecían tras una temporada difícil. El Zaragoza acabó pidiendo la hora en un partido por lo general de poco ritmo. Sangalli cantó con la grada y despidieron a Xabi como lo que es, un señor. Pero esto no termina aquí ni mucho menos. Habrá reencuentro.