La Real Sociedad sufre para imponerse al Leganés

Victoria de la Real en Anoeta. /
Victoria de la Real en Anoeta.

Xabi Prieto participa del adiós con triunfo de la Real a Anoeta en la presente temporada

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Xabi Prieto ya es leyenda txuri-urdin. Ha entrado en ese estadio reservado para los más grandes de la historia de este club, como quinto futbolista con más partidos disputados por detrás de Górriz, Larrañaga, Zamora y Arconada y una carrera de fidelidad a unos colores de quince años en el primer equipo. Para entender la importancia, el significado y la influencia de alguien a veces es bueno echar la vista atrás para entender el tiempo que ha cubierto su obra. Y la suya ha sido larga y extensa.

En aquel 2003 cuando se estrenó con la elástica blanquiazul Juan Pablo II era el Papa, Letizia Ortiz presentaba el telediario, la Real venía de disputarle la Liga al Real Madrid, Nadal no había conquistado aún ningún Grand Slam, Messi no había debutado en un Barça dirigido por Rijkaard y Zidane era la estrella del Real Madrid después de haberle dado un año antes la novena en Glasgow. Ahí, en un tiempo tan lejano, arrancó la trayectoria de un jugador que ha sido el nexo de unión entre dos generación distintas que disputaron la Champions y el capitán de la nave que abandonó la Segunda División para llevarla a Europa tres veces en cinco años en esta década.

Su legado trasciende lo futbolístico, porque su verdadero mérito ha consistido en recuperar unos valores que han permitido a la Real reencontrarse consigo misma y ser la que es actualmente. Nunca jugó para batir récords, sino por el placer de defender la camiseta de su vida y honrarla. Y eso, en el fútbol actual, es algo que vale su peso en oro.

Una leyenda no podía decir adiós a Anoeta sin una victoria y Xabi tuvo la suya. Al igual que Carlos Martínez, otro nombre que queda grabado con letras de oro en la historia del club. Los dos participaron de un triunfo que sirve para despedir una temporada que no ha salido como se esperaba pero que ha demostrado que el proyecto deportivo se apoya en unos sólidos cimientos.

Porque el suelo clasificatorio en una campaña tan alejada de las expectativas ha quedado fijado en la zona media, algo importante cuando en esta década solo ocho equipos se han mantenido en la máxima categoría. El triunfo de este sábado no pasará a la historia pero sí el día en el que se produjo, que quedará marcado para siempre como el del adiós de dos grandes de la Real. Igual que recordamos el de Górriz en Atocha contra el Tenerife y ya en Anoeta los de Larrañaga en un derbi y el de Aranburu frente al Valencia. Momentos en los que el fútbol quedó en un segundo plano ante la grandeza de unos futbolistas únicos.

Juanmi aporta verticaidad

Al margen de lo sentimental, y en lo que al partido se refiere, este arrancó con un ritmo más parecido al de un encuentro de pretemporada que de competición. Es lo que hay a estas alturas cuando todo el pescado está vendido. Imanol hizo participes en la fiesta a Rulli, Héctor Moreno, Kevin, Pardo y Juanmi, que tampoco se trataba de que nadie se sintiese molesto ni apartado dentro de la plantilla.

Tácticamente la novedad fue que Juanmi y Willian José empezaron por primera vez juntos como pareja de ataque, con el brasileño cayendo más al centro del campo cuando la salida del balón era en corto y el de Coín tratando de estirar al equipo con rupturas que buscasen espaldas adversarias. Solo hacía falta que encontrara el socio ideal que le metiese balones, porque con la defensa visitante tan adelantada la tarde parecía propicia para que se pusiera las botas.

Él protagonizó los dos primeros avisos. Uno en un cabezazo que salió rozando el poste tras un centro de Odriozola y el otro, tras un pase en profundidad de Canales, aunque se quedó sin mucho ángulo para rematar, por lo que Champagne no tuvo problemas para blocar el esférico. Pero a la tercera llegaría la vencida. Esta vez sería Navas el que le mandó el balón al espacio para que Juanmi ganara la espalda a Dos Santos y rematase ante el portero pepinero. No logró marcar, pero el rechace lo rebañó Oyarzabal para anotar el 1-0. El eibarrés corrió al banquillo para abrazarse con Prieto en una imagen cargada de simbolismo.

El segundo gol llegaría siete minutos más tarde, en esta oportunidad en una jugada combinativa para enmarcar, con un sombrero de Pardo en la zona ancha para dársela a Willian José. Este se apoyó con Juanmi, que le devolvió de primeras, y abrió a la derecha para Canales. El cántabro ganó la espalda a Rico, se plantó delante de Champagne y le batió con frialdad con la diestra con un remate al palo largo.

Anoeta disfrutaba de una plácida tarde, aunque enseguida acortó distancias Rico en una jugada del Leganés que pilló muy basculada a la defensa realista. Guerrero sacó los colores a Héctor Moreno en el mano y mano y Rico marcó después de que Kevin evitase sobre la raya de gol el remate inicial de Guerrero. El conjunto de Asier Garitano no quería ser el convidado de piedra en la fiesta y se hizo notar.

Willian no falla de penalti

Tras el descanso Imanol hizo una maniobra que no le funcionó demasiado, ya que alejó del área a su mayor amenaza ofensiva, Juanmi. Lo escondió en la izquierda, cambió de banda a Oyarzabal para jugar a pierna cambiada y lo único bueno de su propuesta fue que Canales pudo actuar en su zona natural. Pero fue desvestir dos santos para vestir a uno.

La Real no estuvo fina en ese segundo acto en el que el Leganés aprovechó nuevamente para hacer daño por su banda izquierda filtrando a Rico a la espalda de Odriozola. Eraso arrastró a los centrales y Guerrero empató con un remate a placer. Anoeta quería vivir una fiesta y el resultado la amenazaba. Pero ahí emergió la figura de Illarramendi para robar un balón en zona avanzada y poner un centro con intención al área, donde apareció Juanmi para forzar el penalti de Bustinza.

Willian José no perdonó y el partido acabó como dictaba el guion: con victoria de la Real y despedida de corto de Xabi Prieto y Carlos Martínez. No pasará a la historia por lo que deparó, pero el día será inolvidable para quienes lo vivieron. ¿A qué sí?

3 Real Sociedad

Rulli; Odriozola (Carlos Martínez, min. 87), Navas, Héctor, Rodrigues; Illarramendi, Pardo (Zurutuza, min. 65), Canales; Juanmi (Xabi Prieto, min. 83), Oyarzabal y Willian José.

2 Leganés

Champagne; Rico, Mantovani, Dos Santos, Bustinza; Omar (Beauvé, min. 81), Gumbau (Raúl, min. 71), Rubén Pérez, El Zhar (Brasanac, min. 46); Eraso y Guerrero.

Árbitro:
Medié Jiménez. Amonetó a Bustinza y Rico.
Goles:
1-0, min. 18: Oyarzabal. 2-0, min. 25: Canales. 2-1, min. 27: Rico. 2-2, min. 52: Guerrero. 3-2, min. 77: Willian José, de penalti.
Incidencias:
19.981 espectadores acudieron a Anoeta a despedir a Xabi Prieto y Carlos Martínez en una tarde lluviosa. En el minuto 10, coincidiendo con el dorsal de Prieto, los aficionados le dedicaron una sonora ovación al capitán que estaba en el banquillo. El equipo donostiarra también lució la camiseta con el escudo sustituido por una imagen de Prieto.

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