Take Kubo celebra el gol de la victoria en el Nuevo Mirandilla / acero

Real Sociedad Felicidad en la Tacita de Plata

Triunfador estreno. La Real gana por tercer año seguido en Cádiz en un partido en el que se muestra superior y debe marcar más goles

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Cádiz va camino de convertirse en la tierra prometida. Tres victorias en los tres últimos años y una jornada inolvidable para el millar largo de realzales que invadió la Tacita de Plata. También la recordará durante tiempo Kubo, porque el japonés no pudo tener mejor debut como blanquiazul al anotar el gol del triunfo y erigirse en el mejor jugador del partido. Normal que la afición le hiciese saltar al campo para corear su nombre y que éste, después de regalar su camiseta, respondiera con una reverencia. Educación nipona ante todo.

La Real ofreció una imagen de absoluta superioridad y lo único que se le puede achacar es que el resultado fuese corto, pero estamos a mediados de agosto y a estas alturas no se puede pedir frescura. Aún así Imanol aguantó 77 minutos con el once inicial, cuando el rival ya había realizado cuatro sustituciones, lo que demuestra que la condición física es notable.

Las claves del triunfo son las mismas que las del éxito de las dos últimas temporadas: sobriedad defensiva y sometimiento al adversario con el balón. Cuando la Real lo perdió porque el Cádiz embarró el partido con faltas que afectaron a la continuidad del juego, supo aguantar de pie para neutralizar un montón de faltas laterales y córners que entre Le Normand, Zubimendi y Merino se encargaron de despejar una tras otra si dejar que sucediera nada reseñable en la portería de Remiro. Esa solidez también fue clave para sostener la ventaja con una prolongación de hasta ocho minutos en los que, lo más importante, fue que el peligro ocurrió ante Ledesma.

Cuatro centrocampistas. Como se esperaba, Imanol puso en liza el dibujo con el que más cómodo se encuentra la Real en este 2022, el 1-4-4-2 en rombo con futbolistas de mucho talento en la zona ancha. Juntar ahí a Zubimendi, Merino, Brais y Silva es un lujazo, pero es que encima Kubo era un enganche que generó muchos problemas al contrario al jugar de falso segundo delantero. Porque en realidad se movió por donde quiso, cayendo al perfil derecho a ese espacio que dejaba libre Brais y desde el que generó situaciones de superioridad. Por el izquierdo se asoció bien con Rico para que el lateral progresara en ataque o firmó acciones de remate como la del gol al tener camino directo a portería. En el fondo la táctica de la Real era ésa: juntar al Cádiz por dentro para doblar pase libre hacia fuera y desde ahí romper la jugada.

De salida, al monopolio de balón txuri-urdin le faltó profundidad para llegar a Ledesma. O acierto en el último pase. O desmarque en área. Quizás, un poco de las tres cosas. Pero Kubo estuvo muy listo para leer dónde estaba el espacio en una jugada con el Cádiz desplegándose en ataque. Brais robó arriba el balón, Merino levantó el periscopio y el japonés vio el espacio a la espalda de Hernández para ganársela y marcar ante. Desmarque, control de zurda y definición con derecha. Un ejemplo del talento de este futbolista cuyo fichaje tiene pinta de haber sido un chollo. Fue el premio a una propuesta más ambiciosa que ponía a la Real de cara ante la portería de Ledesma.

Firmeza defensiva. Con el marcador en ventaja, el cuadro txuri-urdin se tomó un respiro antes del descanso, pero con la tranquilidad que le da saberse con la retaguardia bien protegida. Porque incluso con la presencia de Aritz en el lateral, al que le costó arrancar el partido, tuvo solidez para defender el segundo poste cuando el Cádiz trató de abrir el campo para colgar centros laterales. Merino y Zubimendi son dos centrales más cuando se trata de achicar balones y arriba se ha mejorado mucho en presión, ya que tanto Kubo como Isak corrieron muchos metros para dificultar las maniobras del rival en iniciación. Esa agresividad se tradujo en ganar balones como el que dio origen al gol o el que Cho roba a Espino en el descuento y le permite plantarse solo contra Ledesma. Una mayor mordiente que va a dar sus puntos.

Buen estreno de los nuevos. Si Kubo se llevó los focos del triunfo, tampoco desentonó Cho, que en el rato que jugó volvió loca a la defensa del Cádiz con su potencia. Le faltó definir, pero para tener 18 años no fue mala su presentación en sociedad. Más discreto estuvo Brais, que aportó más trabajo que brillantez, lo que en días como ayer se agradece a pesar de estar algo fallón en el pase. Incluso los minutos de Karrikaburu fueron más que interesantes de cara al futuro.

Entre los habituales, Le Normand y Merino siguen a otro nivel y Diego Rico parece decidido a dar un salto en esta temporada. Silva apareció más en la segunda parte que en la primera, aunque como Brais tampoco estuvo demasiado brillante. Igual que Isak, que aportó más físico que acierto en el área. Un poco de todos fue mucho y ayudó a sumar los tres puntos.