Real Sociedad 0 - Girona 0

Los palos impiden la primera victoria de la Real Sociedad en Anoeta

Los palos impiden la primera victoria de la Real Sociedad en Anoeta

La Real Sociedad empata contra el Girona en una noche en la que Sandro se topa con los postes en dos ocasiones

Axel Guerra
AXEL GUERRA

A esta Real de momento no le da para ganar en Anoeta. El conjunto txuri-urdin no pasó ayer del empate ante el Girona en un encuentro en el que no supo concretar las ocasiones que tuvo. Dos tiros de Sandro que se estrellaron en los postes y un remate de Juanmi que salvó el guardameta visitante fueron las mejores opciones para un equipo al que le cuesta proponer cuando el rival cede terreno como hizo el gerundense. Excaso bagaje para un equipo que sumó la cuarta jornada consecutiva sin lograr la victoria en el nuevo Anoeta y perdió la oportunidad de encadenar dos victorias por primera vez de la temporada, después de la que logró hace diecisiete días en San Mamés.

A punto de sobrepasar el primer cuarto de la competición, los txuri-urdin han logrado 12 puntos de 27 posibles. Aunque sorprenda, en este tiempo donde se ha mostrado especialmente solvente ha sido a domicilio, donde ha logrado diez de quince puntos posibles. O lo que es lo mismo, los realistas solo han acumulado dos puntos de doce posibles ante su afición, una tendencia que deberán corregir si quieren estar cerca de los más fuertes. Porque si una casa se construye desde los cimientos y no se comienza por el tejado, una buena temporada se logra siendo fuerte en tu estadio y solvente a domicilio.

0 Real Sociedad

Moyá; Gorosabel, Aritz, Navas, Kevin Rodrigues; Illarramendi, Zubeldia, Pardo (Sangalli, min. 73); Sandro (William José, min. 67), Bautista (Juanmi, min. 57) y Oyarzabal.

0 Girona

Bono; Juanpe, Bernardo, Ramalho; Aday, Pedro Porro, Douglas Luiz, Borja García (Aleix García, min. 88); Pere Pons, Doumbia (Lozano, min. 55), Portu (Stuani, min. 71).

Árbitro:
González Fuertes (Comité Asturiano). Amonestó a Kevin Rodrigues, Illarramendi, Elustondo y Pedro Porro.

Hasta ahora, en los tres encuentros disputados en Anoeta la Real había perdido contra el Barcelona en un choque que pudo sentenciar cuando el marcador estaba a favor y perdió en dos jugadas a balón parado, empató con el Rayo en una noche en la que rescató un punto en la segunda parte y no pudo contra un Valencia que se mostró superior. Las derrotas ante el actual campeón y un rival de Champions como los ché pueden suceder, pero para lograr el objetivo que Garitano estableció de estar lo más cerca posible de los mejores era necesario ganar en casa y no sufrir traspiés ante equipos que, a priori, son inferiores como el vallecano o el gerundense. Resulta fácil decirlo y más complicado conseguirlo, como quedó demostrado anoche.

Sandro por Sangalli

Garitano confió prácticamente en el mismo once que ganó en San Mamés en la anterior jornada de LaLiga. La única novedad fue la presencia de Sandro en lugar del canterano Sangalli, que fue el más destacado en Bilbao. El donostiarra está solventando con nota su estreno en Primera, pero ante un partido en Anoeta como el de ayer el entrenador blanquiazul prefirió apostar por la profundidad del canario, lo que le permitió jugar con dos puntas.

Así las cosas, Moyá volvió a defender la portería. En defensa, Gorosabel se situó en el lateral derecho, reforzado por su buena actuación en el derbi. Aritz y Navas formaron la pareja de centrales por tercera jornada consecutiva y Kevin volvió a ser el lateral izquierdo. El de Baiona está aprovechando la oportunidad que le ha concedido la sanción de cuatro partidos a Theo, que ya estará disponible para jugar el sábado contra el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano.

En el centro del campo Zubeldia e Illarramendi eran los encargados de guiar al equipo desde la sala de máquinas. Oyarzabal cayó a la izquierda, para manejarse a pierna natural, con Pardo escorado a la derecha, en detrimento de Sangalli.

Arriba, Sandro estrenaba titularidad, que ha dejado atrás los problemas que tenía en una rodilla prácticamente desde que llegó a Donostia. En la punta de ataque formo dúo con Bautista, una vez que Willian José ha mejorado de sus molestias en el aductor pero aún no se encuentra al cien por cien.

Velocidad para sorprender

El encuentro resultó un choque entre dos estilos diferentes de entender el juego. Los blanquiazules salieron con una actitud valiente, dispuestos a jugar en campo contrario, como lo hicieron contra el Valencia en su última comparecencia en el estadio donostiarra, mientras la zaga realista estaba atenta a las vigilancias de los hombres descolgados que dejaba el equipo gerundense para tratar de sorprender al contragolpe.

Los realistas alternaban el juego combinativo con los balones en largo y los dos primeros avisos llegaron antes del primer cuarto de hora en dos envíos de Navas que llegaron a las espaldas de las líneas del equipo catalán. Primero con un cambio de sentido que Gorosabel aprovechó al borde del área para asistir a Bautista. El remate del errenteriarra lo sacó Bono con su primera intervención de las ocho que realizó. En el segundo, Oyarzabal superó en la carrera a Ramalho, pero se volvió a topar con el guardameta del conjunto catalán.

Eusebio ajustó su sistema, su equipo cedió metros y a la Real le comenzó a faltar rapidez y fluidez en la circulación para desarbolar el entramado defensivo gerundense y solo los recursos individuales de futbolistas como Pardo o Sandro inquietaban. El riojano lo intentó desde la frontal. El canario, el más activo de todos, demostró su hambre de gol, aunque la suerte no le acompañó. Especialmente esquiva estuvo en el minuto 39 cuando un chut suyo se marchó a saque de esquina después de que lo repeliera Bono con la ayuda del poste. La Real, el conjunto de la Liga que hasta la pasada jornada menos ocasiones necesitaba para marcar, no encontraba la manera de hacerlo. El que estuvo cerca de conseguirlo fue Doumbia, después de una imprecisión de Illarramendi en el inicio del juego, pero Moyá primero y Navas después estuvieron atentos para evitar que los visitantes se pusieran por delante.

Quiero y no puedo

El guion en el segundo periodo no varió en exceso. El Girona cedía terreno a la Real, que no encontraba la forma de marcar y derribar el muro rival. Sandro y Juanmi a punto estuvieron de hacerlo, pero el canario se topó de nuevo con el poste y el remate del malagueño lo sacó Bono, con una buena intervención. A partir de entonces, Garitano dio entrada a Willian José y Sangalli, pero el que tuvo las ocasiones al borde del final fue el Girona. A punto estuvieron de darle los tres puntos. Hubiera sido injusto para una Real que debe mejorar para encontrar el camino de la victoria.

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