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Bajo la batuta de un inspirado Zurutuza

Los jugadores de la Real celebran el gol de Zurutuza./ Arizmendi
Los jugadores de la Real celebran el gol de Zurutuza. / Arizmendi

La Real Sociedad se impone al Celta (2-1) con tantos de Oyarzabal y el debarra

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Se acabó el maleficio de Anoeta. A la sexta fue la vencida y, este lunes, la Real Sociedad pudo celebrar un triunfo en casa que, unido a su buena trayectoria como visitante en el campeonato, le sitúa en la octava plaza a un punto de los puestos europeos cuando se acaba de cumplir el primer tercio liguero. La mejoría apuntada ante el Sevilla y el Levante tuvo continuidad anoche para dedicar por fin una victoria a los suyos, que se quedó corta a tenor de los merecimientos de los blanquiazules, muy superiores al rival.

Garitano mantuvo la idea que permitió la remontada en el Ciutat de Valencia en el último compromiso liguero y por ahí parece que se abre una luz que ilumina el camino. No estaba Illarramendi para jugar de cuatro pero lo hizo a la perfección Zubeldia, curiosamente el sacrificado aquel día cuando la Real empezó a carburar. Una de las claves estuvo en la ubicación de Zurutuza en el segundo escalón del centro del campo, donde siempre ha jugado. Ahí tiró de repertorio para filtrar pases que rompen líneas, girar con el balón controlado y escaparse de los rivales con esos poderosos primeros metros que tiene, y llegar incluso al remate para finiquitar el choque con un golazo de los suyos: de cabeza entrando desde atrás. Tan sobrado estuvo que cinco minutos después casi lo repite, pero esta vez el larguero repelió su testarazo. El debarra es un futbolista genial, uno de los mejores de la Liga en su posición y solo cuando ya no esté valoraremos en toda su dimensión lo que ha sido. Su recuperación para la causa y ubicarlo en su zona natural es fundamental para comprender este despegue que parece iniciar la Real desde el día del Sevilla.

Además, la posición más centrada de Oyarzabal completa el cuadro de un equipo que tiene otra cara en terreno contrario. Es cierto que un maestro en el mano a mano como Januzaj permite abrir más el campo y generar esas situaciones interiores a partir desde las que el eibartarra está volviendo a brillar. Y si lo hacen los buenos, todo es más fácil. Garitano está empezando a encajar las piezas y se está traduciendo en resultados.

Intenciones ofensivas. El técnico puso en liza un once con jugadores ofensivos, al dar entrada a la vez a Januzaj, Oyarzabal, Juanmi y Willian José con Zurutuza por detrás, otro con vocación atacante. Con respecto al anterior partido de Liga contra el Levante se dieron tres novedades al entrar Zaldua, el propio Zurutuza y Juanmi por Gorosabel, Aritz e Illarramendi, sancionado. Casi nada. Zaldua, por cierto, volvía después de caer lesionado ante el Valencia hace dos meses.

Con Moyá en la portería, Zaldua, Llorente, Héctor Moreno y Theo formaron en defensa, con Zubeldia y Zurutuza por delante. Januzaj jugó pegado a la banda derecha mientras que Oyarzabal anduvo más libre, con Juanmi aprovechando para picar por los espacios desde zonas intermedias y Willian José fijando a los defensas contrarios en una labor más oscura pero muy eficaz.

El Celta llegaba con cambio de entrenador, tras reemplazar Miguel Cardoso a Mohamed, y las bajas de Hugo Mallo y Cabral en defensa y de Lobotka y Beltrán en el centro del campo, todos ellos titulares. El portugués optó por reforzar el dispositivo defensivo y jugar más arropado por dentro, lo que se tradujo en la suplencia de Maxi Gómez, aunque siempre con una intención de sacar el balón jugado desde atrás.

Presión alta blanquiazul. El partido comenzó con un guion en el que la Real trataba de ahogar mediante una presión adelantada el juego combinativo celeste, que generaba superioridades en zona de iniciación. Les costó a los de Garitano ajustar esta presión porque el Celta siempre encontraba una vía de salida. Okay se incrustaba entre los centrales, con Jozabed, Emre Mor y Brais atentos para entrar en acción por el carril central. La consecuencia es que los realistas querían pero no podían, porque siempre había un rival libre. Este desajuste se vio claro en el minuto 20 cuando Jozabed conectó por dentro para Hjulsager y este habilitó en carrera a Iago Aspas, que robó la cartera a Llorente. Menos mal que el Moaña se resbaló cuando se aprestaba a regatear a Moyá, porque pocas de ésas suele perdonar.

El técnico vio que hacía falta un hombre más avanzado para que la presión funcionara y Zubeldia se animó a perseguir a su par mientras la defensa daba también un pasito adelante que resultó definitivo en la génesis del primer tanto.

Forzar el error del contrario. Esta Real Sociedad es un equipo que tiende trampas al contrario y saca buenos réditos de los fallos del adversario. Para el minuto cuatro un despiste de Brais Méndez en su área lo aprovechó Januzaj para colarse hasta la cocina y rematar al poste. El gol de Oyarzabal pasada la media hora fue otro ejemplo de cómo rentabilizar las dudas del rival. En la enésima salida desde atrás del Ceta Jozabed recibió un balón de espaldas en una posición incómoda, lo que le impidió un control limpio. Oyarzabal aprovechó la situación para robarle la pelota y habilitar a Willian José en zona de remate. Es lo que tiene la presión alta si sale bien: que te deja en una posición envidiable para rematar. El brasileño no acertó a batir a Sergio ni Juanmi en el rechace posterior, ya que Araujo le sacó el balón desde la línea. Pero Oyarzabal, a la tercera, logró batir la meta gallega anotando su cuarto tanto de la presente temporada. Era el justo premio a una Real que buscaba con más ahínco la portería contraria.

2 Real Sociedad

Moyá; Zaldua (Gorosabel min.86) , Moreno, Llorente, Theo; Zurutuza (Sandro, min. 77), Zubeldia, Pardo; Januzaj (Merino, min. 62), Willian José, Oyarzabal y Juanmi.

1 Celta de Vigo

Sergio; Vázquez, Costas, Araujo, Juncá; Okay (Pione Sisto, min.86), Jozabed, Brais; Emre Mor (Maxi Gómez, min. 46), Aspas y Hjulsager (Bouthal, min. 58).

Árbitro:
Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a Sandro Oyarzabal, Juncá y Maxi Gómez
goles:
1-0, min. 36: Oyarzabal. 2-0, min. 46: Zurutuza. 2-1, min. 82: Maxi Gómez.
Incidencias:
17.774 espectadores en una noche fría en Anoeta. Los seguidores situados en la grada de animación se ausentaron de sus asientos durante los primeros quince minutos en protesta por los horarios entre semana en los que le está tocando jugar a la Real en las últimas jornadas.

De hecho, pocos minutos antes se le había anulado un gol por fuera de juego a Juanmi tras una combinación por dentro de Zurutuza y Januzaj, con un pase del belga al espacio marca de la casa.

Tanto anhelaba el triunfo el cuadro txuri-urdin que Zurutuza puso tierra de por medio nada más arrancar la segunda parte con un brillante cabezazo a centro de Januzaj. La jugada se inició en una falta que Oyarzabal saca a Costas cuando el celtiña tenía todo a su favor. A partir de ahí la Real debió sentenciar a través de un contragolpe sustentabo en una buena presión pero faltó definición. Afortunadamente el gol de Maxi se quedó en anécdota.

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