La crónica

Va por ti, Luca

Va por ti, Luca
EFE

Juanmi marca el gol del empate que da ventaja a la Real en la eliminatoria y se lo dedica a Sangalli, baja indefinida por el ictus que sufrió el miércoles antes de viajar a Vigo. La Real reacciona en el tramo final del partido después de que el Celta pudiera sentenciar en la primera hora de juego

Axel Guerra
AXEL GUERRA

La eliminatoria de Copa entre la Real y el Celta se decidirá en Anoeta. El empate a uno con el que finalizó el partido de ida en Vigo da una ligera ventaja a los realistas gracias a un gol de Juanmi en el minuto 88, que el delantero dedicó a Luca Sangalli. Si cada vez que el malagueño marca simula una 'L' con sus dedos para ofrecer el tanto a su mujer (Lorena), en esta ocasión corrió directo al banquillo realista para coger la camiseta de Luca Sangalli, que se encuentra ingresado en el Hospital de Donostia recuperándose del ictus que sufrió el miércoles. El tanto esta vez era para el donostiarra.

Los celtiñas acariciaban la victoria cuando el '7' blanquiazul anotó el gol que igualaba el marcador y que le permitía ampliar su idilio paticular con Balaídos. En las reformadas gradas del estadio vigués debían estar al tanto de que cuando reciben a Juanmi es mejor no dar nada por hecho hasta que el árbitro señale el final del partido.

En la jornada final de hace dos temporadas el de Coín marcó en el útimo minuto de partido el tanto que permitió a los realistas sumar el punto que necesitaban para certificar el sexto puesto y sellar el billete para la fase de grupos de la Europa League. La campaña pasada, los guipuzcoanos ganaron en el campo gallego en la primera jornada de LaLiga. A falta de diez minutos para el final el marcador era favorable a los celestes. Entonces, el internacional fue el autor del empate a dos previo al gol de penalti de Willian José que dio la victoria a los realistas. En Copa, Juanmi acudió de nuevo puntual a su cita con el gol en Vigo. Como en las otras dos oportunidades, lo hizo en el fondo en el que se situaban los aficionados blanquiazules que se acercaron a la ciudad olívica.

Se enfrentaban dos equipos que en las temporadas anteriores habían apostado por un futbol vistoso, alegre y con clara vocación ofensiva, pero que también les llevaba a asumir riesgos que en ocasiones les penalizaba. Esta campaña, sin embargo, ambos conjuntos se encuentran con las dudas propias de estar construyendo un nuevo estilo que aboga por el equilibrio, desde atrás hacia adelante, en el que exponen menos y tratan de explotar las oportunidad que aparezcan.

Más aún en un partido de ida en una eliminatoria copera, porque este tipo de encuentros no se afrontan como uno de Liga. Como mínimo son 180 minutos, sino más por aquello de la prórroga, y lo importante es no regalar nada al principio que te pueda condicionar después.

El Celta entendió mejor el choque, sobre todo, en la primera ahora de juego en la que supo aprovechar los espacios en las transiciones que dejaba la Real. En la primera parte los de Mohamed disfrutaron de dos muy buenas ocasiones, pero ambas se estrellaron contra los postes. A A los diez minutos del segundo periodo aprovecharon una jugada a balón parado para adelantarse en el marcador, pero no supieron cerra el partido -y quizá la eliminatoria- cuando tuvieron oportunidad, sobre todo gracias al acierto de Rulli.

El Celta pudo adelantarse en la primera parte con dos remates, pero los postes los repelieron

A partir de entonces, la Real, con más corazón que juego, creció en el partido y supo buscar su opción. La que aprovechó Juanmi y que, por el momento, le da ventaja por el valor doble de los goles a domicilio. Ahora, en el encuentro de vuelta que se disputará en Anoeta la primera semana de diciembre a los realistas les vale con ganar o un empate sin goles. Es decir, el Celta está obligado a marcar para tener opciones de avanzar a octavos de final.

Garitano tira de fondo de armario

En una semana con tres partidos, el entrenador blanquiazull apostó por repartir minutos entre sus jugadores. Del once que saltó el sábado al Wanda Metropolitano, en Balaídos presentó una alineación con siete novedades. Solo repetían los imcombustibles Zubeldia y Aritz -han participado en todos los encuentros oficiales de la temporada-, Pardo y Zurutuza.

1 Celta

Rubén; Kevin, Costas, Araujo, Júnior Alonso; Okay, Lobotka (Beltrán, min. 73); Hjulsager, Aspas, Sisto (Brais, min. 45); Eckert (Mor, min. 45)

1 Real Sociedad

Rulli; Aritz, Llorente, Moreno, Theo; Zubeldia; Januzaj (William José, min. 61), Pardo (Illarramendi, min. 74), Zurutuza, Oyarzabal (Juanmi, min. 70); Sandro.

goles:
1-0 Aspas min. 57; 1-1 Juanmi min. 81.
árbitro:
Munuera Montero (andaluz ). Amonestó con tarjeta amarilla a Braisy Kevin por parte del Celta; y a Llorente, Oyarzabal, Zurutuza, Moreno, Illarramendi y Aritz por parte de la Real Sociedad.
incidencias:
Munuera Montero (andaluz ). Amonestó con tarjeta amarilla a Braisy Kevin por parte del Celta; y a Llorente, Oyarzabal, Zurutuza, Moreno, Illarramendi y Aritz por parte de la Real Sociedad.

Así las cosas, Rulli volvió a ser el portero titular cinco partidos después. La línea defensiva fue la misma que inició la temporada en Villarreal, pero con la novedad de Aritz en el lateral derecho. El beasaindarrá abandonó el centro de la defensa para jugar en banda. Como centrales actuaron Llorente y Moreno. El madrileño volvía a un terreno de juego dos meses y una semana después de romperse el peroné en Butarque el 24 de agosto, mientras que el internacional mexicano no jugaba de inicio desde la visita del Rayo Vallecano a Anoeta. El lateral izquierdo fue Theo, después de cumplir los cuatro partidos con los que fue sancionado por su expulsión en Huesca y no jugar en el estadio colchonero el sábado.

En el centro del campo, Zubeldia fue el encargado de llevar la manija del juego txuri-urdin. Por delante suyo, Zurutuza, Pardo, Oyarzabal y Januzaj formaron una línea de cuatro. Con la presencia del eibarrés y del belga, los realistas debían ganar en profundidad. Arriba, Sandro ejercía en solitario de referencia.

Presión para robar

El encuentro comenzó con un Celta dispuesto a llevar la voz cantante y una Real que alternaba la presión a diferentes alturas para tratar de provocar pérdidas en el rival y robos en zonas peligrosas. A los gallegos no les importaba que los txuri-urdin presionaran en campo rival, porque querían aprovechar los huecos que dejaban a sus espaldas los centrocampistas realistas. Así llegó la primera ocasión celtiña al cuarto de hora de juego, después de que Llorente cortara en falta una contra fabricada entre Dennis Hjulsager. Sisto se encargó de botarla y su lanzamiento se estrelló en en el palo. Primer aviso.

Los blanquiazules querían estirarse, pero no encontraban la manera de activar a Januzaj y Oyarzabal. Solo Theo, con algunas de sus características arrancadas, y Pardo, con tiros lejanos, eran capaces de llegar a las inmediaciones de la portería defendida por Rubén.

Los locales no esperaron mucho para responder. Un error de Oyazarabal propició una nueva contra. Aspas dirigió los movimientos y Hjulsager se topó con el poste. Suerte que los papeles entre los célticos no se habían intercambiado. Segundo aviso.

En la segunda parte Rulli evitó que los locales cerrarán el choque y quizá la eliminatoria

A la vuelta de vestuarios, el guión del partido seguía el que interesaba al Celta ante una Real a la que le costaba combinar y generar ocasiones frente a un rival bien colocado. Esta vez los de Mohamed no avisaron. Golperaon directamente. Fue en un saque de esquina. Araujo se adelanto a Pardo en el primer palo y peinó el balón. Aspas, que había ganado la espalda a Zubeldia en el segundo, envió el esférico al fondo de la red. Con el marcador a favor, los vigueses no aflojaron y pudieron cerrar el partido con dos ocasiones de Brais. Una desde dentro del área y otro con un lanzamiento de falta que se fue envenenando. Pero entonces emergió la figura de Rulli, que con dos buenas intervenciones mantuvo a su equipo en el partido.

El Celta había perdonado y Garitano movió el banquillo para dar entrada a Willian José, Juanmi e Illarramendi. La Real llegaba mejor a los minutos finales y el Celta no lo supo ver venir. Además, no tenía piernas como antes para salir al contragolpe.

Juanmi mostró sus intenciones después de una falta botada por Illarramendi pero Rubén estuvo atento para salvar la igualada, algo que el portero vigués no pudo hacer a falta de dos minutos para el final, cuando los realistas trenzaron su mejor jugada. Aritz subió la banda y dejó atrás a su par, Sandro le envió el balón al hueco y el beasaindarra lo puso en el corazón del área. Ahí estaba el malagueño para lograr el empate. Un gol de fe y fuerza. Como tú, Luca. Va por ti.

La Real acabó mejor y, con más corazón que juego, buscó el empate que Juanmi logró en el 88

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