Real Sociedad

¿Quién dijo que las segundas partes no son buenas?

Los jugadores de la Real celebran el gol de Juanmi./alterphotos/dam
Los jugadores de la Real celebran el gol de Juanmi. / alterphotos/dam

GORKA LARREA

La Real y el Levante deberían ser declarados clubes hermanados por la ONU, como San Sebastián lo es con la ciudad de Trento, Wiesbaden o la japonesa Marugame. Nacieron el mismo año, en 1909, y ascendimos a Primera división el mismo día y a la misma hora. Tan hermanados como mis hijos de apenas un año, a quienes vestimos con el 'dresscode' perfecto para este acontecimiento: uno con la equipación de la Real y el otro con la del Levante.

La séptima posición en la clasificación permitía al Levante saltar al campo desde un trampolín más alto que la Real. Cinco partidos en Liga encadenados sin perder habían alicatado su confianza.

Paco López, un entrenador que cayó de pie en el Levante ha hecho que 'levante' el vuelo, valga amablemente la redundancia. Les ha hecho creer, tatuándoles en el alma el lema que decora cual pintura rupestre sus vestuarios: «Qué grande es ser pequeño».

Ha sido una semana crucial para las hipotecas y tipos de interés. Para tipos de interés: Morales, un jugador cuyo nombre debería estar subrayado en amarillo fosfórito en la agenda de todos los 'scoutings' de primera. Su valor en Futmondo, Fantasy o Comunio está a precio de percebe.

La Real se presentaba en el Ciutat de Valencia con Gorosabel y Theo de carrileros, tres centrales y su dibujo táctico modificado. El Levante mordió primero, buscando las espaldas de estos y obligando con su movilidad a salir a los centrales a posiciones donde se sienten menos seguros.

Los granotas bien posicionados obligaban a la Real a excederse en pases horizontales y hacia atrás. Una manera con la que como podremos ver en el partido de rugby de Anoeta y aplicándolo con velocidad, se puede avanzar hacia portería contraria. Descargar y dejar de cara para sacar a zonas menos pobladas. El exlevantinista Johan Cruyff cuenta en su autobiografía que utilizaba estos principios del rugby en su Dream Team.

¿Quién dijo eso de que las segundas partes nunca fueron buenas? Garitano supo reaccionar a tiempo volviendo al sistema con que el equipo estaba más familiarizado, dando entrada a Zurutuza y Juanmi. La Real encontró su mejor versión y demostró que la disciplina te da libertad. Rompió el partido, ganó en profundidad y consiguió darle la vuelta con numerosas jugadas eusko label de calidad. Arriesgarse es lo más seguro.

Destacar frescura y el momento dulce de Januzaj, haciendo lo que Rosalía en la gala de los MTV awards. Gran compromiso de Oyarzabal. Me gusta ver a los jugadores que hacen lo que otros solo piensan. Los que hacen que las cosas ocurran. Es una pena que Illarra, que recorrió en Valencia lo equivalente a una Behobia-San Sebastián, no haya completado el álbum de cromos de Luis Enrique para la Roja.

La Real, con su mejor versión, demostró que la disciplina te da libertad

El esfuerzo y compromiso son innegociables en cualquier equipo. Cuando vemos a alguien talentoso, lo admiramos y aplaudimos. Pero cuando la gente ve a alguien que entrega su alma en cada jugada, que se esfuerza generosamente, que no abandona aunque las cosas se pongan feas, que no se guarda un último esfuerzo... Entonces se siente identificada con esa persona. Porque luchar es algo que está al alcance de todo el mundo. Y cuando este sentimiento de identificación lo genera todo un equipo, el aficionado se siente literalmente en el campo. La gente quiere emociones, quiere ver algo que la conmueva. Y por esto mismo somos de la Real.

El objetivo no debe ser solo ganar, sino merecer ganarlo. Y la segunda parte de ayer, la Real lo mereció y nos emocionó.

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