Real Sociedad

Buen ambiente en las calles de Bilbao antes del partido

Aficionados de la Real Sociedad y el Athletic en una calle de Bilbao./José Mari López
Aficionados de la Real Sociedad y el Athletic en una calle de Bilbao. / José Mari López

Medio milllar de aficionados realistas acudieron a un derbi con menos ambiente en las horas previas que en temporadas anteriores

AXEL GUERRABilbao

El derbi entre el Athletic y la Real es mucho más que un partido pero el fútbol moderno no lo sabe y se cobra sus peajes. Que se lo digan a los realzales y a los aficionados zurigorris que se acercaron a los aledaños de San Mamés. Atrapados por los contratos televisivos y desterrados a jugar muchos viernes y lunes por no haber cumplido la temporada pasada con sus objetivos de entrar en competiciones europeas, LaLiga condenó a los dos equipos vascos a enfrentarse en un horario que provocó que la habitual previa del choque en Licenciado Poza fue una sombra de la que fue hasta hace bien poco.

No hace tanto tiempo los derbis comenzaban mucho antes de que el colegiado hiciera sonar su silbato y el balón echará a rodar. Lo hacían en las calles de Bilbao y Donostia cuando las aficiones de los dos equipos se encontraban y daban un ejemplo de cómo disfrutar juntos de las horas previas del partido más importante del año. Kalejira, cánticos, piques y colorido por doquier. Ayer, en Bilbao poco hubo de eso. Apenas unos destellos.

Los primeros blanquiazules en dejarse ver por la capital vizcaína fueron los que se desplazaron en autobuses organizados por la agencia de viajes del club. Pasaban pocos minutos de las seis de la tarde y los txuri-urdin subían por la avenida General Artetxe en busca de algo que les refrescara. La temperatura en Bilbao rondaba los 25 grados y la tarde estaba más para sentarse en una terraza que otra cosa.

Entre ellos, se encontraba el concejal del PNV en el Ayuntamiento de Donostia Xabier Ezeizabarrena con su familia. También los vecinos del barrio de Gros Julen Ayerdi y Manex Olaizola, que confiaban en el acierto de Bautista y Oyarzabal para sacar un resultado positivo. «Sería el karma porque son dos jugadores a lo que el Athletic intentó arrebatarnos», explicaban. Eran la avanzadilla del medio millar de txuri-urdin que el Athletic ubicó en la parte superior de un córner de San Mamés.

Uno de los que se acercó a Bilbao por su cuenta fue el también donostiarra Ibon Goiburu, que lo hizo en compañía de su hijo pequeño, Martin. «Es su primer derbi en San Mamés y está emocionado», señalaba. Iban a ocupar dos localidades que un amigo y socio rojiblancos les había cedido.

Bares emblemáticos de la zona como el 'Huevo Barria', 'Ziripot', 'La boca del lobo' o el 'Casilda' se convirtieron en el centro de reunión de las dos aficiones. En el último de ellos habían preparado 200 bocadillos de tortilla que temían se quedarán sin vender. «Hay menos movimiento que hay otros años y se nota. A ver si a última hora se anima algo», comentaban detrás de la barra.

A la salida del local, los senegaleses Mamadou y 'Willy', que se ganan la vida como vendedores ambulantes, ofrecían camisetas y bufandas del Athletic, «pero si quieres de la Real también tengo. ¿Qué nombre quieres?». Con ellos estaban los irundarras Aitor Solozabal y Saúl Arostegi, univesrsitarios en el campus de Loiu. «Con los 45€ que cuesta la entrada no llega para todo... Le vamos a pedir la de su tocayo, la de Willian José», comentaban, antes de dar la clave para sacar un resultado positivo. «Se lo hemos dicho a nuestros compañeros de clases zurigorris. Tenemos que aguantar la primera parte... El Athletic sufre en las segundas». Lo demás es historia, como el ambiente de las previas que el fútbol moderno no valora.

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