Oyarzabal celebra mirando a la grada el gol anotado ayer casi diez meses después. / LOBO ALTUNA

El seguimiento a Oyarzabal Tenía que decidirlo el capitán, Mikel Oyarzabal

Le lesión de Sorloth solo le permite calentar durante dos minutos, pero sale, marca de penalti, se besa el escudo y desata la locura en un Anoeta rendido a sus pies

Iñigo Villamía
IÑIGO VILLAMÍA

Hay personas que nacen para marcar una época y Mikel Oyarzabal es una de ellas. Tiene solo 25 años, sí, pero lo que es capaz de transmitir no se puede describir con palabras. Lo suyo va mucho más allá de lo puramente futbolístico. Es una eminencia en la Real y pase lo que pase siempre se le ovacionará. Aunque no sé si tanto como cuando ayer

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