Real Sociedad-Espanyol A falta de pan, buenas son tortas

La Real cierra la semana con otro peleado triunfo, al no sentenciar antes, que le coloca a las puertas de la zona europea

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Dentro de unos días recordaremos esta semana porque se ganó a Omonia Nicosia y Espanyol, no por lo que costó hacerlo. La Real de las mil vicisitudes arriba no está ahora exhibiciones y sí para sudar cada victoria, que es lo que le permite irse al primer parón con un botín de diez puntos que le coloca a las puertas de la zona europea. En estas seis jornadas solo se le puede afear la derrota en Getafe, porque ahora mismo lleva idéntica puntuación que el curso pasado ante los mismos rivales, ya que el empate logrado ante el Atlético compensa el que logró entonces en el Coliseum.

La Real ha ofrecido este domingo una versión bastante aproximada a lo que acostumbra. Se puso dos veces por delante en la primera parte y luego en la segunda le costó cerrar el partido a pesar de tener buenas ocasiones para hacerlo. Esa falta de puntería, que arrastra del año pasado, y una debilidad desconocida en el balón parado defensivo -se notó la ausencia de Le Normand- le condenaron a un sufrimiento que una vez acabado el choque suena a anécdota. Hay mucha temporada por delante y esto no ha hecho más que empezar, pero hay que mejorar bastante para poder aspirar a cotas importantes. Y recuperar lesionados, por supuesto.

Kubo estira por la izquierda. Imanol presentó su once de gala después de haber tirado de rotaciones en Getafe y ante el Omonia. De hecho, presentó el mismo equipo que en Mánchester, con la única variación de Sorloth por el lesionado Sadiq. Enfrente le esperaba un Espanyol con defensa de cinco, tres mediocentros y dos puntas peligrosos como Braithwaite y Joselu.

La táctica del oriotarra para combatir la disposición perica fue disponer a los dos delanteros, Kubo y Sorloth, bien abiertos para dejar sin referencias a los centrales y atacar las espaldas del más alejado. Eso lo pudo hacer más veces con el japonés, más hábil en situaciones de uno contra uno que el noruego.

En los primeros veinte minutos tanto Pacheco como Zubimendi le nutrieron de balones aprovechando que Omar saltaba a por Aihen y a Calero le costaba salir a banda. Por ese carril izquierdo se estiró la Real en la entrada de partido y por ahí persiguió Kubo un balón imposible tras la cesión del propio Calero a su portero. Álvaro falló en el control presionado por el '14' txuri-urdin y sacudió su pierna en vez del balón. Del Cerro dejó seguir la jugada en vez de pitar penalti porque Sorloth venía solo para empujar a la red. Una buena presión adelantada ponía a la Real por delante en el marcador.

Las mejores imágenes del partido

Galería. Las mejores imágenes del partido / Arizmendi y jose mari lópez

Extremo

La Real hizo mucho daño con Kubo abierto a la izquierda, lo que le valió para adelantarse y llegar con peligro a la meta rival

Brais arregla el despiste. Pero duró poco la alegría porque a los dos minutos el cuadro blanquiazul se dejó la puerta abierta en un córner. Con todo el equipo metido en el área, Darder se apoyó en corto con Oliván para dejar un balón franco en la frontal a Expósito que, con todo el camino despejado, le enchufó para dentro. Una jugada que hacía con el Eibar y que nadie fue capaz de detectar. Seguro que Imanol se llevaría un buen cabreo después de lamentar esta semana las concesiones de los suyos atrás ante Getafe y Omonia. Y es que perder esa ventaja tan pronto frente a un rival que se cerraba bien atrás dio mucha rabia.

El Espanyol, bien plantado en 1-5-3-2, presionaba la salida de balón realista con los dos puntas y un tercer centrocampista que mandaba alto a por Zubimendi o el central más alejado. Los espacios estaban a la espalda de la medular rival pero costaba contactar con Silva y con Brais. Casi sin quererlo, la Real se encontró con el segundo gol en un saque de banda adverso en terreno contrario. Zubimendi apretó bien a Joselu y Merino recuperó el balón ante De Souza para conducir y dividir el pase en la frontal del área. Lo hizo a un Brais que llegó desde atrás y definió de lujo con la puntera ante la salida de Álvaro. Cuarto tanto del gallego en mes y medio para sumar otros tres puntos vitales, como en Elche y Mánchester. A falta de caviar, una presión de Kubo y un robo alto de Merino estaban detrás de los goles. A eso se llama ponerse el mono de trabajo.

Incertidumbre

La falta de puntería para hacer el tercero y la fragilidad en la estrategia defensiva condenaron a la Real al sufrimiento

Silva comanda las contras. Gustó mucho la actitud de la Real tras el descanso, pues lejos de especular con el resultado lanzó buenas contras en busca del tercer tanto. Había que exprimir el once de gala mientras le aguantaran las fuerzas porque a estas alturas no hay que descubrir que no somos el equipo con el banquillo más largo del campeonato. De hecho, para cuando Imanol lo movió el Espanyol ya había efectuado tres sustituciones.

Hasta el minuto 75 Álvaro había tenido mucho más trabajo que Remiro. Un derechazo de Sorloth tras pase de Zubimendi le obligó a intervenir. Aritz, en un córner, remató alto de cabeza en buena posición y Cabrera se anticipó a Sorloth cuando tenía el gatillo preparado a centro de Kubo. La clave de esa fase de partido fue encontrar a Silva escorado a la izquierda, muchas veces con Pacheco filtrándole balones, para desde ahí lanzar al japonés por la banda. El canario tuvo la mejor en un zurdazo que salió lamiendo el poste en una dejada de Merino. Quedaba un cuarto de hora y el marcador no se había movido, lo que obligó a Anoeta a sufrir.

Débiles a balón parado. Y si se acabó pidiendo la hora fue porque cada falta en campo propio fue una condena con buenos lanzadores como Darder y Expósito. Calero y Joselu ya las habían tenido en la reanudación y en el tramo final el propio Calero volvió a cabecear fuera tras imponerse en el salto. Pero la más clara, sin duda, fue la de Cabrera a bocajarro que Remiro resolvió de forma providencial para salvar dos puntos de oro.

La ausencia de Le Normand se echó mucho en falta, pero resulta que el gol encajado fue de córner y por bajo, por lo que ahí no hay excusa. Hay que ponerse las pilas en estas jugadas porque no es serio conceder tantos remates en área propia en una sola parte. Del Cerro Grande también contribuyó a esa situación porque todo lo que no pitaba en un campo lo pitaba en el otro en las mismas circunstancias. Desde el robo de Mendizorrotza en enero no ha levantado cabeza y tiene a la Real entre ceja y ceja. Menos mal que esta vez no pudo condicionar el resultado y el partido tuvo un final feliz.