Derbi en Anoeta

Angustiosa crónica de un empate anunciado

Juanmi celebra con sus compañeros su tempranero tanto, a los 12 segundos del inicio./I. Arizmendi
Juanmi celebra con sus compañeros su tempranero tanto, a los 12 segundos del inicio. / I. Arizmendi

El equipo que peor defiende un resultado quiso vivir del gol de Juanmi al primer minuto y le salió mal

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZSan Sebastián

La Real Sociedad nos está quitando las ganas de acercarnos a Anoeta. Ya no es que solo haya sido capaz de ganar cinco de los dieciséis partidos jugados en casa, que tiene delito, sino son las sensaciones que transmite de equipo fundido que quiere acabar la Liga cuanto antes. Un triunfo en las últimas ocho jornadas así lo confirma, aunque haya que oír que todavía quedan 18 puntos en juego por pelear. En realidad, puede estar contenta de que después de una temporada tan decepcionante no tenga problemas para descender. Porque echas la vista atrás para repasar lo que han sido estos ocho meses de competición y las alegrías han sido contadas: los dos derbis, el triunfo en el Bernabéu, y poco más. Y es que lo que mal empieza, peor acaba, y este domingo la gente se fue muy cabreada de Anoeta con el partido que se tuvo que tragar.

La Real de ahora es un equipo sin rumbo en el campeonato en el que lo mejor que le puede pasar es que esto termine ya. Es cierto que le faltan los dos mediocentros titulares, Illarramendi y Zurutuza, y que tampoco estuvo el delantero centro titular, Willian José, castigado por la incompetencia de Melero López y la complicidad de los comités. Ni Januzaj, que ni está ni se le espera. Theo se quedó en el banquillo y no se le echó en falta, mientras que Sandro salió en la segunda parte y tampoco aportó gran cosa. Así las cosas, con tres de los mejores jugadores lesionados, y tres de los que tienen una ficha más alta ausentes, la Real se encomendó a Zubieta para salvar la papeleta. Imanol presentó siete guipuzcoanos de la cantera en el once -Zaldua, Aritz, Aihen, Zubeldia, Sangalli, Oyarzabal y Barrenetxea- acompañados de Rulli, Llorente, Merino y Juanmi. Compromiso y actitud ante la falta de mayores argumentos que no fueron suficientes para ganar.

El gol tan tempranero de Juanmi le rompió los esquemas y no supo cómo maniobrar después. El equipo de la Liga que peor defiende un resultado no puede vivir de rentas maniobrando tan atrás. Porque sabe que está condenado de antemano. Sucedió la misma historia que ante el Levante hace un mes. O que ante el Betis y el Espanyol, cuando ambos equilibraron la renta inicial txuri-urdin, solo que entonces un golpe de gracia final permitió que el triunfo se quedara en casa. Esta vez ni eso, porque el gol anulado a Oyarzabal en el 93 era fuera de juego. El 2-1 hubiera sido un insulto al fútbol después de lo visto.

Así que el partido fue la angustiosa crónica de un empate anunciado en el que solo faltaba saber el momento del gol visitante. Llegó en el 84 en una falta ejecutada por Jordán, como pudo haber llegado mucho antes. Después hubo alivio general, porque como el punto servía al Eibar para acariciar la permanencia tampoco necesitó descuartizar a una Real que deambulaba por el cuadrilatero cual púgil noqueado. Ahora mismo, la vaca no da para mucho más. Y hay que aceptarlo.

Ni con el gol más rápido de la Liga. La puesta en escena no pudo ser mejor. Porque a los once segundos ya había marcado la Real, en el gol más rápido del presente campeonato. Solo necesitó seis toques de balón para batir a Dmitrovic desde que puso el balón en juego desde el círculo central. Si en Balaídos un saque de centro a favor acabó en pocos segundos en penalti en contra, en esta ocasión los realistas aprendieron bien la lección y sacaron partido de la ventaja que supone poner el balón en juego.

Juanmi sacó hacia atrás para Llorente, quien envió largo hacia la izquierda para que saltase Oyarzabal con De Blasis. El eibarrés ganó por arriba la acción para que Juanmi recogiera en la frontal del área. Este sujetó de espaldas y dejó de cara para la llegada de un compañero mientras tiraba un desmarque de ruptura. Ahí apareció Sangalli para dejarle el cuero de primeras. El de Coín se quedó solo ante Dmitrovic y definió con sutileza para batir al serbio con un toque de los suyos. Doce segundos habían bastado a la Real para ponerse por delante en el marcador. El reto estaba en mantener la ventaja con todo el partido por delante, algo que se antojaba difícil sin ofrecer algo más en ataque.

El Eibar avisa antes del descanso. La primera mitad blanquiazul dejó bastante que desear, porque hasta el descanso se dedicó a vivir de rentas frente a un conjunto armero que tomó la iniciativa con hasta un 60% de posesión. El conjunto de Mendilibar es muy complicado de neutralizar porque no expone mucho en zona de iniciación al jugar directo hacia sus cuatro hombres más adelantados y después combina bien en campo contrario tras ganar las caídas. La Real debía resistir esos balones directos con Aritz y Llorente pero no meter muy atrás a los mediocentros, en especial a Zubeldia y Merino, porque sino le costaría salir de su campo y no podría contragolpear. Y eso es precisamente lo que le sucedió todo el partido.

Porque en el inicio de la jugada sufrió la fuerte y adelantada presión del Eibar con Orellana, Cardona, Enrich y Cucurella que le hizo perder balón tras balón. Y la Real no es un equipo que se sienta cómodo jugando tan cerca de su portería. Ahí los armeros fueron dando pequeños avisos a Rulli de lo que iba a pasar. Un centro de Jordán que cabeceó Cardona alto. Un córner colgado también por el catalán rematado de cabeza por Orellana. O incluso otro testarazo de Cardona buscando el hueco entre Llorente y Aihen a un centro de Cote antes del descanso.

Dos postes y a la tercera, el empate. Si la primera parte fue mala, la segunda fue mucho peor. La Real apostó por abrir a Oyarzabal a la izquierda para que cazara alguna contra, aunque lo que consiguió es perder el juego interior, donde no dio dos pases. La consecuencia fue un Eibar que coleccionó oportunidades, con remates a los palos de Enrich y Escalante, hasta que empató por medio de Jordán con el consiguiente cabreo de Anoeta.

Las claves

Sin juego
La Real no propuso nada con balón, más que intentar cazar alguna contra, y fue superada por el rival
Oyarzabal
Imanol se la jugó abriéndole a banda para explotar la contra pero la apuesta dejó sin fútbol a los realistas
En campo propio
La Real apenas cruzó a campo rival y no acertóa aguantar tan atrás las acometidas armeras

1 Real Sociedad

Rulli; Zaldua, Aritz, Llorente, Muñoz; Zubeldia (Joan Bautista, min. 89), Sangalli (Rubén Pardo, min. 65), Merino; Juanmi, Barrenetxea (Sandro, min. 55), Oyarzabal.

1 Eibar

Dmitrovic; De Blasis, Oliveira, Sergio Älvarez, Cote (Pedro León, min. 81); Orellana, Escalante, Jordán, Cucurella; Marc Cardona (Charles, min. 77), Sergi Enrich.

goles:
1-0, min. 1: Juanmi. 1-1, min. 84: Jordán.
árbitro:
Jaime Latre (Comité Aragonés). Amonestó a Llorente, Rubén Pardo, De Blasis y Jordán.
incidencias:
Partido de la trigésima segunda jornada de la Liga Santander, disputado en el estadio de Anoeta ante 24.308 espectadores.

Derbi Real - Eibar