Controlar el riesgo

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

En apenas diez días la Real ha colocado a Héctor Moreno en el Al-Gharafa catarí y hoy hará lo propio con Raúl Navas en Osasuna. Eso si en Pamplona se rascan un poco el bolsillo, porque no les vamos a regalar un jugador porque sí. En cualquier caso, a todas las partes les interesa que haya acuerdo y eso va a ser determinante para que la operación termine cuajando.

Pero a lo que iba. La maniobra con Héctor Moreno y Navas, dos centrales de 31 años, revela desde fuera una intención de rejuvenecer aún más la plantilla y dar paso a los jóvenes, en especial a Le Normand, que tan bien lo hizo la pasada campaña cuando jugó con el primer equipo, impresión que está confirmando este verano. El francés ha progresado una barbaridad desde que Eric Olhats lo reclutó para el Sanse hace tres años y ahora se trata de allanarle el camino para que tenga opciones reales de jugar. Porque si no, estaba llamado a ser el cuarto central y lo iba a tener realmente difícil.

Abrir paso a los jóvenes

En un equipo de cantera como la Real estas actuaciones han sido siempre habituales. Especialmente en los últimos años. Recuerdo que en enero de 2016, cuando habían caído lesionados Agirretxe y Canales en el Bernabéu, el club no solo no se decidió a fichar en el mercado de invierno sino que sacó a Chory Castro al Málaga. Lo hizo sin recibir un euro y no faltaron las críticas a aquella decisión. El argumento el de siempre: que nos debilitábamos y reforzábamos a un rival. En realidad ese movimiento entrañaba una clara apuesta por Mikel Oyarzabal, que desde entonces ha sido titular indiscutible y hoy es el líder de este proyecto a sus 22 años.

Ejemplos así hay muchos. En su día también se sacó a Diego Rivas para darle la alternativa a Illarramendi, se mandó al propio Labaka al Rayo para hacerle hueco a un Iñigo Martínez que solo contaba con 20 años -los que tiene Sagnan-, De la Bella se fue el Olympiacos porque Yuri venía apretando, lo mismo que sucedió con Markel Bergara y Zubeldia -quien heredó incluso su dorsal-... Con mayor o menor eco cada una de estas decisiones tuvieron su controversia -recuerdo incluso una manifestación de apoyo a Rivas- pero el paso del tiempo, con alguna excepción, terminó respaldando estos movimientos. El patinazo más gordo fue mandar a Yuri al PSG porque Kevin venía mejor, pero siendo justos creo que los aciertos han superado por goleada a los errores.

Ahora tampoco es fácil dejar marchar a Héctor Moreno y Navas, dos veteranos cuyo comportamiento ha sido intachable. En el caso del primero el ahorro de su ficha -una de las más altas de la plantilla- para las próximas dos temporadas aconsejaba su salida. Porque da la impresión de que Imanol tiene muy claro que Aritz y Llorente forman su pareja titular y que Le Normand, al que conoce muy bien del Sanse, también le gusta mucho. Como pronto, el mexicano iba a ser el cuarto central y su salario estaba muy por encima de esa condición.

Con Navas el caso es distinto. No cobra una gran ficha y siempre que ha jugado ha respondido bien, aunque en los dos últimos años una lesión en la espalda y otra en la rodilla le han impedido ser indiscutible. Acumular jugadores en una posición siempre es aconsejable para cualquier entrenador, porque es una forma de proteger sus espaldas. Pero ni Imanol ni la Real son un entrenador ni un club al uso. Y eso a veces conlleva tomar decisiones como ésta: prescindir de jugadores cuyo rendimiento no es necesariamente malo para facilitar un relevo generacional.

Si Aritz y Llorente son la primera opción para Imanol y Le Normand le gusta bastante, tampoco hay que olvidar que tiene la opción de retrasar a Zubeldia a la defensa en caso de urgencia. Con la recuperación de Illarramendi en el centro del campo y el crecimiento de Merino, todos no entran ahí, y el de Azkoitia es un jugador que ofrece siempre un nivel muy alto en cualquier posición. Recuerdo la penúltima jornada en mayo en Mendizorrotza. La Real ganaba 0-1 pero en la segunda parte se vio superada por un Alavés que encadenaba ocasiones ante Rulli. Aritz tuvo la desgracia de lesionarse, Imanol metió atrás a Zubeldia y la hemorragia se cortó de golpe. En Watford jugó un buen partido como central izquierdo y esa opción seguro que se esconde detrás de la decisión de dejar salir a Navas. Sin contar con que por detrás viene Pacheco, central zurdo internacional sub-19 que este año ha dado el salto al Sanse.

Paralelamente Sagnan, que es al que más le está costando arrancar, se sentirá más cercano a la dinámica del grupo. Porque con Navas le veía de forma permanente fuera de las convocatorias y ahora tiene un competidor menos al que adelantar.

Engarzarla con la portería

Quizás el problema de sacar a estos dos centrales de 31 años guarde relación con la falta de estabilidad en la portería. Remiro apunta a la titularidad sin haber debutado aún en Primera. Rulli, que viene de firmar una buena segunda vuelta, es el que tiene que buscarse la vida fuera del club aunque aún no le ha llegado nada que considere interesante. Y Moyá, el que más experiencia tiene de los tres, parece que no entra en las quinielas.

La Real tiene que medir bien el riesgo para que este sea controlado. Lo contrario puede convertirse en una temeridad. Juntar de inicio a un portero sin hacerse con una defensa de 23 años de media quizás sea excesivo. Por eso hay que ser inteligentes. Y mientras la zaga se consolida quizás sería bueno tirar de Moyá, un portero veterano que si algo transmite es sobriedad y tranquilidad. Algo fundamental para empezar a construir un equipo solvente desde atrás. Remiro está llamado a defender la portería blanquiazul durante años, pero hay que acertar con el momento de darle la alternativa. Lillo decía que «no arriesgar es lo más arriesgado». La clave consiste en controlar ese riesgo.