Take trata de regatear en un entrenamiento en Zubieta. / RS

Real Madrid

El contrato de Take Kubo, al detalle

En caso de traspaso el Real Madrid se guarda un único derecho por Kubo, que causó una gran impresión en su debut con la Real

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Take Kubo fue uno de los destacados en el último amistoso disputado en Monchengladbach, en el que la Real Sociedad dejó una buena imagen después de dominar en cuanto a juego al conjunto alemán durante todo el encuentro. El japonés, que participó en la segunda parte, fue el conductor de las jugadas blanquiazules en el último tercio del campo generando mucho peligro con su habilidad para llevar el balón cosido al pie, su capacidad asociativa y destreza en distancias cortas. No fue más que un primer esbozo de lo que puede ofrecer, pero significativo para tratarse de un chaval de solo 21 años que tiene todo el futuro por delante y muchas ganas de triunfar en la Liga.

El conjunto txuri-urdin, con Olabe a la cabeza, tenía muy claro a quién fichaba y por eso fue el club que presentó al Real Madrid la mejor propuesta para hacerse con sus servicios. La película aún no ha empezado, pero pinta bien, porque el nipón por fin ha encontrado un sitio donde puede ser protagonista en un equipo que potencie sus características.

Algo que no ocurrió el año pasado en el Mallorca ni anteriormente en el Getafe, clubes implicados en la batalla por la permanencia con un estilo más rudimentario que no era el que más le favorecía. Y cuando estuvo en el Villarreal, tenía tanta competencia por delante que apenas le dieron bola.

Un buen precio de compra

Con un valor actual de mercado para transfermarkt de 7,5 millones, hace dos años llegó a alcanzar los 30 millones después de su primera experiencia en el Mallorca en la 19/20. Pero tras la pandemia, el fútbol se depreció inmerso en una profunda crisis económica y en sus últimas cesiones del Real Madrid al Villarreal, Getafe y Mallorca no brilló como lo hizo con anterioridad en su etapa inicial en Son Moix, lo que ha hecho posible que la Real lo adquiera por seis millones, una cantidad asumible cuando puedes dividirla en cinco ejercicios al haber firmado hasta 2027.

La mejor noticia de esta operación es que el club tiene el control total sobre el futuro del jugador, por mucho que el Real Madrid se guarde un porcentaje de un futuro traspaso. Pero no tiene opción de recomprarle, tal y como afirmó Aperribay en su presentación, lo que impide que se produzca una situación similar a la de Odegaard. Entonces se trató de una cesión del cuadro blanco por dos temporadas, pero cumplida la primera fue reclamado desde el Bernabéu y no hubo más remedio que dejarle marchar después de haber invertido tiempo y dinero –préstamo más ficha– en su crecimiento en esa campaña 19/20, aunque afortunadamente dio mucho en el apartado deportivo con esa clasificación para la final de la Copa que, ya sin él, se ganó al Athletic.

Si la Real Sociedad traspasara a Take Kubo por 30 millones, se quedaría con 17 'kilos' y los 13 restantes irían a parar al Real Madrid

La Real no quería ahora verse en una situación similiar, pagar el peaje de formar a un futbolista joven para que un tercero aproveche después sus mejores años, así que tenía claro que si desembolsaba un dinero era para hacerse en propiedad con él. Asume en el corto plazo la adaptación que todo jugador necesita porque confía en sus posibilidades y sabe que las rentabilizará porque el tiempo juega a favor.

El Real Madrid no quería perder el control sobre el japonés, por el que apostó fuerte con 18 años después de haber estado cuatro temporadas en la cantera del Barcelona en edad alevín e infantil. Es un atacante que gusta en la entidad merengue, pero en la plantilla de Ancelotti no tiene sitio porque las tres plazas de extracomunitarios ya están cubiertas con Vinicius, Militao y Rodrygo. Lo mismo le sucede a Reinier, que lleva dos años cedido en el Borussia Dortmund a la espera de que se abra una puerta en el Bernabéu. Y como Vinicius no se nacionalice español, la cosa no parece sencilla.

La solución que encontraron ambos clubes para facilitar su traspaso fue el compromiso que ha adquirido la Real de avisar al Real Madrid en caso de querer venderle, de forma que en un hipotético caso pudiera igualar la mejor oferta que llegase a Anoeta y hacerse con él en una especie de derecho de tanteo. Pero siempre que desde San Sebastián se quiera venderle.

Si resulta que en los próximos años su rendimiento es tan extraordinario que llama la atención del conjunto madridista, éste tendría que negociar con la Real Sociedad el precio de su salida como cualquier otra operación convencional de mercado. Su cláusula de rescisión es de 60 millones.

En el caso de que Kubo llamase la atención del Real Madrid habría que negociar el precio de salida como un traspaso más

Eso sí, por traspasarlo el Real Madrid se ha guardado un 50% de la plusvalía, tal y como informó este periódico en su edición digital del día 19. La novedad es que esa plusvalía empieza a contar a partir de los cuatro millones de un hipotético traspaso. Si lo vende por esa cantidad, los cuatro millones son para la Real. Si lo hace por 30 millones, por poner un ejemplo, al cuadro txuri-urdin le corresponderían 17 millones y al blanco, 13. Como verán, no se trata de un mal fichaje, porque se ha conseguido por debajo de su precio de mercado, tiene un margen amplio de revalorización y el club dispone del control de su futuro hasta 2027.

La Real Sociedad es un club que ficha a precios interesantes gracias a su capacidad para revalorizar a sus jugadores con su propuesta moderna y atractiva de juego. En 2018 incorporó a Merino del Newcastle por 12 millones y hoy vale 50, mientras que un año más tarde adquirió a Isak por 7 'kilos' del Dortmund y hoy cotiza en los 30, aunque el club nunca le dejaría salir por esa cifra. De hecho, su cláusula es de 90 millones.

En el caso de que el fichaje no funcionara, la cantidad desembolsada por su contratación tampoco hipoteca la viabilidad de la entidad y es fácilmente asumible en varios ejercicios.