Sin complejos

La Real cuenta con argumentos suficientes para ganar el derbi si lo afronta de cara y deja su victimismo de puertas hacia afuera con el único fin de traspasar la presión al Athletic

Gorosabel, que tiene opciones de jugar, con Nais Djouahra. /LUSA
Gorosabel, que tiene opciones de jugar, con Nais Djouahra. / LUSA
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Llega uno de los partidos más atractivos del año, aunque desde la propia Real nos lo vendan más como un penitencia que como una oportunidad. Quiero creer que se debe a la vieja táctica de ceder el favoritismo al rival para que le pesen más las botas. O lo que es lo mismo, rebajar las expectativas para que los jugadores no sientan un exceso de responsabilidad.

Si algo caracteriza a los clásicos vascos es la ausencia de un favorito, porque hay condicionantes que en otros partidos no se dan. Eso sí, dicen que el Athletic sale con ventaja por las sensaciones que desprende su juego, aunque en la clasificación marcha por detrás, algo que recordó ayer Garitano. «Tienen un punto menos, así que algo habremos hecho bien». Se le olvidó decir que llevan un partido menos y que ya han jugado contra Real Madrid y Barcelona.

Si ir de víctima sirve para liberar de la presión a los nuestros y que jueguen mejor, bienvenido sea. Podría resultar. En unas horas saldremos de dudas. Ahora mismo un partido de estos es lo que necesita la Real para dar un golpe encima de la mesa y reivindicarse. En un derbi el juego queda al margen en beneficio de la entrega, el compromiso y la rivalidad. Por ahí pueden tener su oportunidad los blanquiazules. Eso sí, como queramos ganar al Athletic jugando a lo que han jugado ellos siempre, será difícil.

Así que este lenguaje victimista lo compro si es para consumo externo. Es decir, de Zubieta hacia afuera. Porque de puertas adentro no me puedo imaginar a un entrenador preparando un partido así en los siguientes términos: «Bueno chavales, llegamos al derbi con muchos problemas. Ya sabéis que muchos de vosotros estáis justos y que muchos no podréis ni viajar. Tenemos lo que tenemos y vamos a intentar competir. Mucho ánimo». Sería mejor quedarse en casa y ahorrarse el peaje y la gasolina. Por eso entiendo que Garitano les estará poniendo las pilas para morder en el cuello al contrario -en estilo figurado-.

Y es que me rebelo ante este clima victimista que nos rodea. Que si las lesiones. Que si los árbitros. Que si la mala suerte. Pensar así es el principio del fin. Evidentemente que ha habido dos contratiempos que han podido condicionar el rendimiento en este arranque de Liga. La lesión de Llorente en Getafe y el percance muscular de Willian José al lanzar el penalti en Ipurua. Y ojo, que el brasileño se ha perdido dos partidos. Que en siete jornadas ha jugado 315 minutos. Hace dos temporadas estuvo dos meses de baja tras aquella lesión en Cornellá que abarcaron ocho encuentros y acabamos en Europa. Las bajas de Merino y Zaldua habrá que medirlas dentro de dos meses.

¿Lo de Juanmi y Theo? No me parece que sea mala suerte. Son negligencias que estamos pagando al no contar con dos jugadores importantes por un cruce de cables. Entiendo que la adversidad guarda relación con una situación desgraciada o infortunada, no con los errores que uno comete. Y hasta Garitano afeó su comportamiento públicamente.

Por eso creo que le estamos dando demasiado bombo a la fatalidad cuando no me parece que hayan concurrido tantas situaciones extraordinarias. La temporada pasada jugamos por estas mismas fechas contra el Valencia en Anoeta sin Navas, Iñigo y Llorente. Zubeldia tuvo que actuar atrás con Odriozola, Aritz y Kevin. Salvo Aritz, los tres restantes jugaban en el Sanse unos meses antes. Además, Zubeldia fue expulsado de forma injusta a falta de 25 minutos. Con diez la Real dio la cara y estuvo cerca de ganar. Esa valentía la pagó porque cuando iba 2-2 fue sorprendida al final en una contra.

Recordar quiénes somos

Así que cogería a los nuestros y les recordaría quienes son. A Moyá, un tipo que ha defendido las porterías de Valencia y Atlético, ha levantado una Supercopa ante el Real Madrid y ha jugado tres ediciones de la Champions no le diría gran cosa. A Aritz, que juegue desde el corazón. Que nadie le ha regalado nada desde aquel vuelo en el Bernabéu con el que batió a Casillas hace cuatro años. A Navas, que esté tranquilo. Que estos partidos de juego aéreo le van como anillo al dedo. A Kevin, que si ha vuelto a ser convocado por la absoluta de Portugal, actual campeón de Europa, no es un cualquiera.

A Illarramendi le aconsejaría que fuera el de siempre. Alguien al que no le fue muy bien en el Real Madrid y jugó 90 partidos en dos años debe ser muy bueno. A Zubeldia, que disfrute. Ser el txuri-urdin más utilizado esta temporada con 21 años lo merece. A Zuru, que sea Zuru, ese jugador impredecible con aire despistado que cuando pilla un balón detiene el tiempo.

Arriba me ahorraría muchas palabras. ¿Qué le podría decir a Oyarzabal, que con 21 años luce el '10' de Prieto, es uno de los capitanes y solo López Ufarte llevaba más partidos a su edad? ¿Y a Willian José, que era el nueve titular de la Brasil campeona sub-20 en la que estaban Coutinho, Casemiro, Danilo, Alex Sandro y compañía? A Bautista le recordaría que llevar 7 goles con la Real habiendo sido solo 9 veces titular no es nada fácil.

Y ojo, que no acaba ahí la cosa. Que Rulli ha vuelto a ser llamado por Argentina, donde compartió vestuario con Messi. También Sandro ha sido compañero del mejor jugador del mundo en su etapa en el Barcelona. Y Héctor Moreno ha jugado tres Mundiales, que se dice pronto. Y Pardo lleva ocho temporadas en el primer equipo sin tener aún 26 años.

¿Que hay bajas? Sí. Pero un equipo así tiene que ir de cara al derbi. Sin complejos. ¡Que somos la Real!

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