Indiscutible. Álex Remiro realiza una espectacular intervención en el entrenamiento de este martes. / RS

Real Sociedad La complejidad de encontrar acompañante a Álex Remiro

La Real debe considerar razones económicas y estudiar bien el perfil que quiere traer antes de decantarse por el sustituto de Matt Ryan

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad está decidida a traer un portero que cubra el hueco dejado por la marcha de Mathew Ryan al Copenhague. Los técnicos, con Olabe e Imanol a la cabeza, no querían perder al australiano pero han entendido su postura al no poder asegurarle más minutos teniendo por delante a Remiro, indiscutible estas tres últimas campañas en el marco blanquiazul. El meta de Sidney cumplía dos requisitos importantes: por un lado elevaba la competencia en el puesto al ser una alternativa real a la titularidad, aunque le tocara estar en el banquillo, y por otro, era una garantía bajo palos cuando jugaba como demostró con aquel partidazo en Balaídos ante el Celta. Encontrar algo parecido va a ser difícil.

El club ya era consciente de las intenciones del portero desde meses atrás, por lo que tiene el mercado peinado. Lo que pasa es que no ha movido ficha hasta que no se ha confirmado su marcha, porque antes de contratar a alguien era necesario que Ryan encontrase un destino que le convenciese y dejase algo de dinero en Anoeta. El Copenhague cumplía con esos dos requisitos y en cuanto se le lesionó su meta titular, Kamil Grabara, se abrió una opción para satisfacer los deseos del meta australiano y compensar al club con hasta 750.000 euros si los daneses acceden a la fase de grupos de la Champions.

Lo más probable es que antes del cierre del mercado aterrice otro meta, pero hay varios asuntos que atender que deben cuadrarse para que acabe llegando.

Un precio ajustado. Un club como la Real no puede invertir mucho dinero en su portero suplente. De hecho, lo normal sería que ese rol lo desempeñara un cancerbero de la cantera como ocurrió en la década pasada con Zubikarai y Toño Remírez. Pero Zubieta lleva casi dos décadas sin sacar un cancerbero a Primera, desde que surgió Riesgo en 2004, y eso supone un hándicap al configurar la plantilla porque te obliga a ir al mercado para cubrir dos jugadores de esa posición.

Hace cuatro años, en 2018, el club realizó una importante inversión en Moyá cuando se lesionó Rulli en Salzburgo. Pagó dos millones de euros, más ficha, por un portero de 34 años que aseguró el traspaso de poderes entre el argentino y Remiro y que respondió bien cuando se le necesitó, como en el tramo final de la 19/20 en el que fue clave en la clasificación europea.

Un club como la Real no debería invertir dinero en su portero suplente, pero Zubieta lleva 18 años sin sacar un portero a Primera

Pero lo de Moyá fue una excepción y el verano pasado pudo traerse a Ryan del Brighton sin pagar traspaso. Una excelente operación porque era un portero de gran nivel y experiencia que complementaba a Remiro bajo palos. Encontrar un perfil similar en las mismas condiciones económicas se antoja complicado.

La Real ha invertido 31 millones este verano y hasta final de mes aún está a tiempo de reforzar alguna otra posición. Pero el dinero es limitado y una inversión por encima de sus previsiones le restaría margen de maniobra en este ejercicio para futuros movimientos.

¿Joven o más veterano? Otro aspecto a considerar es el perfil del guardameta a fichar. Por un lado, hay que convencer a alguien para que esté a la sombra de Remiro. No es que le vayan a regalar el puesto, pero por su trayectoria en estos tres años y después de haber renovado hasta 2027, está llamado a ser el guardián del marco de Anoeta por mucho tiempo.

Así las cosas, hay dos posibilidades: apostar por uno más veterano, del estilo a Ryan, o decantarse por alguien más joven con futuro que pueda hacerse junto a Remiro. El problema de esta segunda vía es que es complicado evolucionar sin tener partidos para jugar. Éste es uno de los dilemas que deben resolver los técnicos antes de mover ficha.

Parece complicado hallar un perfil similar a Ryan por nivel y experiencia que llegue gratis como lo hizo el australiano

Asimismo, debe tener más recorrido que Zubiaurre para justificar su llegada. Si ya se hace difícil fichar un segundo portero, que venga un tercero sería difícil de digerir, por lo que seguro que tiene experiencia en la élite para cubrir las espaldas de Remiro con plenas garantías.

¿Por qué tres porteros? La Real ha funcionado en el último decenio con dos guardametas y no ha tenido ningún problema. Pero ahora que está en Europa la historia es diferente porque, sobre todo en los viajes, lo normal es hacerlo con tres por si surge algún imprevisto con alguno. Lo mismo pasa con los viajes más lejanos en la Liga.

La pasada campaña el Real Madrid viajaba con Courtois, Lunin y Fuidias; el Barcelona lo hacía con Ter Stegen, Neto y Arnau Tenas; y el Atlético, con Oblak, Le comte y Christian. Incluso el Betis tenía a tres porteros que podían ser perfectamente titulares como Rui Silva, Bravo y Joel Robles para repartirse en las distintas competiciones.

Encarar tres competiciones con ambición exige tener tres porteros; todos los equipos que juegan en Europa los tienen

La diferencia es que la Real es un club de cantera y si decidiera quedarse con dos porteros tendría que echar mano del meta del Sanse con el contratiempo que ello supondría para su evolución. En la liga porque se perdería muchos partidos cuando el primer equipo jugase fuera y tuviese que viajar, y en Europa porque el desplazamiento de varios días le trastocaría el trabajo de la semana.

Hace tres temporadas, en la 19/20, el propio Zubiaurre asumió ese rol de tercer portero mientras que en la 20/21 fue Ayesa al que le tocó, perdiéndose muchos partidos con el Sanse porque Moyá cayó lesionado en diciembre y el navarro tuvo que estar en el banquillo cinco meses.

¿Qué pasa con Zubiaurre? El meta de Ordizia se ha ganado su presencia en la plantilla gracias a su buena segunda vuelta en la pasada campaña con el Sanse. Tiene 25 años, experiencia en Segunda División y la suficiente capacidad para responder en caso de necesidad. En esta pretemporada lo ha demostrado. Pero el club quiere el esquema de los tres porteros y quedarse con dos y un segundo sin debutar en Primera no parece lo idóneo.

No obstante, su presencia en el plantel concede margen de maniobra al club en la actual situación que ha generado la marcha de Ryan. Porque si no encuentra algo que le convence en el mercado podría quedarse como está, aunque ahora mismo no parece lo más probable.