Aihen intenta recuperar un balón ante Darmián. / MANU REINO

El chaparrón auguraba batalla

Los argumentos de jugar contra el último clasificado y con un entrenador en entredicho no te aseguran tres puntos

AITOR LÓPEZ REKARTE

Jornada de resultados que habilitaban a la Real para verse en lo más alto del cajón. Los argumentos de jugar contra el último clasificado y con un entrenador en entredicho no te aseguran tres puntos. Y si no preguntádselo al Atlético de Madrid en su partido contra el Alavés. Los madrileños siempre han sido muy rocosos en el Coliseum. Quizá, con Michel; intentan elaborar en creación bastante más de lo que están acostumbrados. Algo que en teoría beneficiaría a los txuriurdin que, en esos robos en tres cuartos, nos han acostumbrado a ser muy letales. Si hasta hace poco hablábamos de Silva-dependencia, ver a Merino retorciéndose de dolor en el suelo, encendía las alarmas. Y es que gestionar 9 o 10 bajas de jugadores con peso en el equipo es el handicap más importante con el que se está encontrando Imanol. El nivel de Zubieta, «por suerte», sale al paso a cerrar bocas. ¡Bendito problema!, pensarán los potrillos.

Detalles del partido interesantes: Emparejamientos en banda en clave de Duelo, Portu con Olivera y Oyarzabal con Damian. Acciones divididas que conviene ganar si quieres hacer pupa al rival. Y sobre todo, muy interesante, si eran capaces de sacarles de posición para aprovechar entradas de segunda línea (Robert Navarro). Llama la atención el rombo del Getafe con un Florentino mucho más fijo en su posición de MCD, y con Arambarri, Maksimovic y Aleñá cambiando de posición continuamente. Aquí sobre todo contábamos con las anticipaciones de Zubimendi con la ayuda inestimable de Merino que, cuando hace falta, también se pone el buzo. Importante la interpretación de Gorosabel y Ahien en situaciones sin marca fija. Que rica era Lobete, la del 34 con un zurdazo un poco mordido (a veces entra). Y acto seguido, cuando ya estábamos pensando en las veces que le ha penalizado al Getafe perder balones en zonas delicadas, pase al espacio tras robo en la medular a Sandro, que finiquita de libro. Si pita falta no se hubiera levantado ni el más forofo de los azulones.

Gestionar 9 o 10 bajas de jugadores con peso es el hándicap más importante con el que se encuentra Imanol

Chaparrrón antes de empezar la segunda parte que auguraba batalla e intensidad desde el principio. Lobete, voluntarioso, pegándose con el que hiciera falta. Los donostiarras olían a sangre, bastaba con ver con cuántos efectivos llegaba a área rival. Gran tiro de Merino de interior con rosca y a colocar y paradón de Soria. A partir de aquí Imanol decidía apostar por la velocidad, entraban Isak y Barrenetxea. Empezaba el Getafe a perder tiempo y se olvidaban de marcar a Oyarzabal que marcaba de cabeza tras un centro impecable del de Mondra.

Partido donde unos no han querido perder y otros ven como lo obtenido no corresponde con lo merecido.