Sorloth celebra un gol que marcó al Cádiz en el Reale Arena, con Rafinha y Aritz detrás. p / ARIZMENDI

Real Sociedad La cesión, una alternativa real

Sin ser la prioridad, el club txuri-urdin no descarta repetir la fórmula del préstamo que le ha permitido contar este año con Sorloth o Rafinha

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

No ha sido la fórmula más empleada en el historial de actuaciones de la Real Sociedad en el mercado, pero el contexto del fútbol ha abonado el terreno para las cesiones y en los despachos de Anoeta no se descarta, en absoluto, que vuelva a haber jugadores prestados en el primer equipo del próximo curso.

La Real Sociedad ha elevado el listón del nivel de sus incorporaciones en las últimas temporadas de manera proporcional al crecimiento de sus aspiraciones deportivas. Un título de Copa y tres clasificaciones consecutivas para la Europa League le convierten en un equipo que requiere futbolistas de alta categoría, habitualmente bien blindados por contratos millonarios en equipos económicamente poderosos.

Una cesión permite ganar tiempo y la Real arrancará curso sin Oyarzabal y con dudas sobre Barrenetxea y Carlos Fernández

La cesión sigue sin ser una prioridad en el club txuri-urdin por la temporalidad que implica –pan para hoy y hambre para mañana en el mejor de los casos– pero hay factores que aconsejan no apartarla del todo. El primero, la necesidad de tener que jugar 21 partidos entre el 14 de agosto y el 14 de noviembre, incluyendo encuentros de la fase de grupos de la Europa League, sin poder contar con Mikel Oyarzabal y con la incógnita del rendimiento que puedan ofrecer Ander Barrenetxea y Carlos Fernández, salientes ambos de lesiones de larga duración. Esta circunstancia hace que la ganancia de tiempo que conlleva una cesión –con fecha de caducidad– cobre su importancia. «Tenemos alguna incertidumbre con los jugadores lesionados», reconoció la semana pasada Roberto Olabe.

El segundo factor es el estrictamente financiero. La pandemia ha dejado en una situación precaria a muchos clubes que han optado por incorporar jugadores cedidos. El mismísimo Barcelona se ha sumado a ese carro, incorporando a Yusuf Demir, Adama Traoré y Luuk de Jong como prestados para la campaña recién finalizada. La Real ha aguantado el tipo a nivel de tesorería, pero si nunca se ha caracterizado por despilfarros aventurados, no los hará ahora. El propio Olabe fue cuestionado por si veía a la Real capacitada a dar el salto y a desembolsar 20 o 25 millones por un jugador. «Creo que está preparada, pero otra cosa es que lo hagamos», contestó.

En esta tesitura, algunos grandes clubes concentran una gran cantidad de talento al que deben dar salida de alguna manera, aunque no sea más que por aligerar el pago de fichas. Las dos grandes incorporaciones de cedidos en la era Roberto Olabe han llegado del Real Madrid, club al que pertenecían Theo Hernández y Martin Odegaard cuando recalaron en Zubieta. El director de Fútbol de la Real ha recordado recientemente que «hay unas expectativas e ilusión y tenemos que encargarnos de alimentarlas», lo que se traduce en una agenda amplia de posibles incorporaciones, algunas de las cuales encajarían con el formato de cesión, con sus variantes de opciones de compra.

El préstamo ya ha sido un recurso al que el club ha recurrido esta temporada con resultado satisfactorio. Alexander Sorloth llegó en el verano tardío después de confirmarse la lesión de cruzado de Carlos Fernández en plena pretemporada. El noruego ha jugado con la elástica txuri-urdin perteneciendo al Leipzig alemán, pero ha aportado 2.248 minutos repartidos en 44 partidos –25 de ellos en el once inicial– y ocho goles.

Amplio escaparate de cedidos

Rafinha, por su parte, se incorporó en diciembre a la disciplina realista, teniendo contrato con el PSG, para reforzar efectivos de cara a la fase crucial de la temporada. Sin opción de compra, a la dirección técnica no le tembló el pulso a la hora de materializar una opción de mercado que no respondía a la casuística clásica del club. En cinco meses el brasileño ha participado en 21 partidos –15 como titular–, sumando 1.266 minutos en los que ha marcado un solitario tanto. Las pretensiones del equipo no son ahora menores que las que había en invierno y el mercado vuelve a tener esta vez un escaparate ampliado de futbolistas susceptibles de salir cedidos de sus clubes. Cuestión de que las piezas encajen. La secretaría técnica trabaja desde hace meses para propiciar aquella circunstancia de estar en el momento oportuno en el lugar oportuno. «No os puedo decir la cantidad de agentes con la que hablamos a la semana sobre jugadores potenciales», se limitó a zanjar Roberto Olabe al ser preguntado por nombres propios.

Lo cierto es que Martin Odegaard y Theo Hernandez ya reforzaron en las temporadas 19/20 y 18/19 respectivamente la plantilla de jugadores con contrato en vigor gracias a la fórmula de la cesión y también en el mandato de Loren llegaron de este modo futbolistas como Carlos Vela (Arsenal), Cote (Roma), Bruma (Galatasaray) o Diego Reyes (Oporto).

Theo y Odegaard también llegaron cedidos, ambos de uno de esos clubes, el Real Madrid, que necesitan liberar talento

Siempre con los mapas de sucesión en mano –los que afloran los jugadores que vienen empujando de la cantera de Zubieta–, el director de Fútbol baraja nombres propios tanto para el futuro a medio y largo plazo como para el más inmediato presente, que pasa por completar una buena pretemporada en verano para poner las bases de un gran rendimiento en esos primeros tres meses de competición antes del parón por el Mundial.

No es una prioridad, pero la alternativa de la cesión está presente en la Real, que contempla planes A, B y C en las distintas operaciones abiertas para confeccionar su plantilla. Las unas arrastran a las otras y entre las incógnitas de la ecuación, también figuran préstamos.