más cerca sí, pero lejos aún

Anoeta reforzará a la Real Sociedad pero no hay que olvidar que la plantilla del Valencia ha costado 228 millones y que el Villarreal ha invertido 75 en fichajes este verano

Jokin Aperribay explica el estado de las obras a la Prensa, ayer en Anoeta. /Michelena
Jokin Aperribay explica el estado de las obras a la Prensa, ayer en Anoeta. / Michelena
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Aperribay dijo en la presentación ante la Prensa del nuevo campo que Anoeta va a permitir a la Real reducir las distancias con los equipos que pelean todos los años por entrar en Europa. Me imagino que excluye a los tres grandes, Barcelona, Real Madrid y Atlético, que en una competición de fondo juegan en otra liga aunque se les pueda meter mano a un partido jugando en casa, como ha ocurrido en los últimos años ante culés y colchoneros.

Sin embargo, esa desventaja estructural con la que parte no va a ser fácil de enjugar porque rivales como el Valencia, Sevilla o Villarreal cuentan con mayores recursos que les ponen siempre de partida por delante del cuadro realista. Y es algo que conviene no olvidar para prevenir frustraciones futuras. Soñar sí, pero con los pies en el suelo.

Les comentaba ayer que la Real disponía después de los debuts de Rulli con la absoluta argentina y de Zubeldia con la sub-21 de España de dieciséis internacionales que han jugado en la absoluta de sus países -Illarramendi, Oyarzabal, Llorente, Juanmi, Héctor Moreno, Januzaj, Kevin y Rulli-, en la sub-21 -Moyá, Pardo, Aritz, Sandro, Merino y Zubeldia- o en la sub-20, como Theo Hernández (Francia) y Willian José, campeón del mundo de la categoría con Brasil con los Casemiro, Danilo, Óscar, Coutinho, Álex Sandro y compañía.

Disponer de tantos internacionales en un plantel de 23 hombres significa que el 70% de los mismos cuenta con un nivel importante, una situación insólita en un club de la dimensión del txuri-urdin. En el regreso a Primera de hace ocho años solo Bravo (Chile) tenía experiencia internacional, además de un Prieto que había jugado en la sub-21 en su día. Con el crecimiento del equipo en los años posteriores llegaría el reconocimiento para muchos de sus jugadores, que irían debutando con sus selecciones, casos de Iñigo, Illarramendi, Oyarzabal y Odriozola (España), Griezmann (Francia) y Kevin (Portugal).

Los siete no internacionales de la plantilla son Navas, Zaldua, Zurutuza y cuatro chavales como Gorosabel, Sangalli, Merquelanz y Bautista que no superan los 23 años. Se da la circunstancia de que este último sí fue citado con la sub-21 en marzo del año pasado pero sufrió un corte en la rodilla en el entrenamiento previo al partido que le impidió debutar.

En su plantel se dan cita doce jugadores que han pasado por el Sanse -Zaldua, Gorosabel, Aritz, Kevin, Illarramendi, Pardo, Zubeldia, Zurutuza, Sangalli, Merquelanz, Oyarzabal y Bautista- y once adquiridos en el mercado, nueve en propiedad -Rulli, Moyá, Llorente, Navas, Héctor Moreno, Merino, Juanmi, Willian José, Januzaj- y los cedidos Theo y Sandro. La inversión en las transferencias de los nueve fichados rondaría los 50 millones de euros, que es la cantidad total gastada para confeccionar la plantilla, al ser el resto formados en casa o cedidos.

El caso de los valencianos. El Villarreal es uno de esos equipos que lo marcamos como rival directo por Europa, aunque en los cinco últimos cursos siempre ha quedado por delante. Este verano, mientras la Real ha invertido 12 millones en Merino más los préstamos de Theo y Sandro, el conjunto castellonense ha doblado el gasto en fichajes del año pasado. Fernando Roig ha destinado 75 millones a la compra de Gerard Moreno (20), Ekambi (18), Santi Cáseres (10), Funes Mori (9) y Miguel Layún (4), a los que hay que sumar los 14,5 de Roger Martínez. Sus bajas más sensibles han sido las de Castillejo (Milán) y Rodrigo (Atlético). Entre los 25 jugadores de su plantilla solo hay un jugador de la provincia de Castellón, Bruno Soriano, y eso con una población parecida a Gipuzkoa.

Otro al que situamos en el punto de mira es el Valencia, que este año vuelve a jugar Champions. Marcelino tendrá a su disposición a una plantilla que ha costado 228 millones en el mercado en adquisición de jugadores. La de la Real, 50. Este año ha destinado 107 millones en traer a Piccini (8), Diakhaby (15), Kondogbia (25), Guedes (40), Gameiro (16) y Batshuayi (3), más Cheryshev (cedido) y sin incluir los dos millones de Uros Racic, que tiene ficha del filial. A esos 107 millones hay que sumar los 121 millones que en su día costaron el resto de futbolistas, entre los que solo hay cinco canteranos: Gayà, Jaume, Lato, Ferran y Carlos Soler.

Sin ayuda de casi nadie. Anoeta era un proyecto imprescindible para la viabilidad futura del club. Aperribay siempre lo ha calificado como «el mejor fichaje», porque va a permitir a la Real crecer social y económicamente. Pero ha tenido que buscarse la vida por su cuenta, realizando un desembolso de casi 40 millones por una instalación que no es suya. El Gobierno Vasco ha aportado diez millones y la Diputación cuatro para la remodelación del miniestadio. El Ayuntamiento cede 1.300 metros cuadrados para ubicar las federaciones deportivas.

Toda ayuda es bienvenida pero la comparación con Bilbao no se sostiene, ya que tanto el Gobierno Vasco como su Diputación aportaron 50 millones cada uno y el Ayuntamiento 11. En Vitoria Querejeta ya se ha puesto manos a la obra para remozar Mendizorrotza y levantar un nuevo estadio con más de 30.000 asientos. Las instituciones ya se han comprometido en ayudar con 22 millones, entre Ayuntamiento (8), Gobierno Vasco (7) y Diputación (7) para una obra de 55 millones. Es decir, van a cubrir el 40%.

El camino que emprendió el Consejo de Aperribay desde diciembre de 2008 con una clara apuesta por la cantera y un alto acierto en los fichajes ha reflotado económicamente una entidad que ha podido afrontar casi en solitario un proyecto semejante sin el cual la Real hubiese estado condenada a una lenta agonía. Aquella famosa frase de Orbegozo en los ochenta -«la Real está herida por un rejón de muerte»- para denunciar la imposibilidad de seguir en Atotxa era válida también para el viejo estadio. A partir de ahora se abre una nueva era que hay que construir desde una mejor posición. Pero hará falta trabajo, sentido común y acierto. Mucho acierto. Porque pelear de igual a igual con rivales como Villarreal o Valencia no va a ser fácil.

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