Los jugadores de la Real mantean a Imanol Alguacil al final del partido. / jose mari lópez y ainhoa múgica

La fiesta de la Copa

Así ha sido la celebración de la Copa en el Reale Arena

La Real Sociedad ha brindado el título a su gente en un fin de fiesta memorable gracias al triunfo logrado inextremis ante el Mallorca

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Fiesta total. La Real Sociedad acaba de celebrar con su afición en el Reale Arena el título de copa conquistado el pasado 3 de abril ante el Athletic en Sevilla. Si el acto precio ha sido sencillo, el posterior ha sido de fiesta total. Con un ambiente impresionante en el Reale Arena, la afición txuri-urdin ha celebrado por todo lo alto el triunfo que le ha servido para auparse al liderato.

El tanto inextremis de Lobete ha llevado la euforia al estadio realista. Y la vuelta de honor prevista para después del choque ha sido el mejor homenaje que el equipo podía brindar a la afición después de tantos meses de espera. Todos los jugadores han disfrutado enormemente con el empuje de la afición y han podido despedir este sábado con todos los honores. La Copa se merecía un acontecimiento así. Por todo lo alto.

Galería. jose mari lópez y arizmendi

Los jugadores han manteado a Imanol Alguacil, uno de los artífices del éxito de este club. El técnico oriotarra, que no las tenía todas consigo en la previa porque no es amigo de las celebraciones antes, se ha destapado después. La afición se lo pasaba en grande y los cánticos se sucedían. No en vano, 30.831 almas se han dejado la voz en la fiesta.

El acto previo, en cambio, ha sido a través de un acto sencillo, emotivo pero sin alardes, que ha sucedido en los prolegómenos del partido de este sábado por la noche ante el Mallorca. Tal y como tenía planeado el club txuri-urdin, los capitanes Illarramendi y Oyarzabal han sido los encargados de trasladar la Copa hasta el círculo central y desde ahí, junto al resto de compañeros y técnicos, ofrecerla a los aficionados. Pese a que ha sido un acto breve, se ha podido apreciar un espectacular mosaico conmemorativo de la Copa en el graderío. El presidente de la Real Jokin Aperribay, finalmente, no estado presente en el césped.

No ha habido discursos, aunque se ha escuchado a la perfección el grito de «¡Ahí está, ése es, el equipo txapeldun!». Toda la plantilla y el cuerpo técnico han posado junto a la Copa y, minutos antes, los socios de hasta 16 años nacidos el 3 de abril han sido protagonistas en los prolegómenos del encuentro, ondeando varias banderas de la Real junto a la Copa.

Galería. jose mari lópez

Consecuencia del Covid

Esta primera parte de la celebración pretende cerrar la pequeña herida que tienen los aficionados de la Real al no poder celebrar en la calle la conquista de la Copa por la mala situación sanitaria en la que se encontraba Euskadi. La Real, su afición, fue ejemplar al tener que conformarse con ver pasar el trofeo tras el cristal del autobús del equipo en su trayecto desde Hondarribia a Zubieta el día después de ganar en Sevilla.

Tampoco hubo recepciones públicas, aunque el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, se acercaron a Zubieta a felicitar al equipo.

La Copa, en un gesto que engrandece al club, fue ofrecida a los sanitarios que han peleado contra el Covid en un acto a las puertas del Hospital Donostia.

En mayo, ya con la situación sanitaria algo mejor, el club expuso en Anoeta el trofeo para que los aficionados que lo deseasen pudieran contemplarlo.