Carlos Hugo García Bayón: «Como juvenil, Iago Aspas parecía un caso perdido y ahora es un ejemplo»

Carlos Hugo García Bayón: «Como juvenil, Iago Aspas parecía un caso perdido y ahora es un ejemplo»

Desde su despacho en A Madroa, el leonés analiza su labor con la cantera del Celta y a su emblema, Iago Aspas

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Carlos Hugo García Bayón (León, 1973) fue el brazo derecho de Eusebio en el Barcelona y el Celta, club al que regresó hace ya tres temporadas como director de su cantera. En A Madroa ha instaurado su método 'Denominación Origen Celta'. «El sentimiento de identidad es importante en clubes como el nuestro o la Real».

- Las aguas bajarán más calmas en Vigo tras el 4-0 al Eibar.

- El primer equipo es la locomotora de un club, y el ánimo varía si las cosas van bien o mal. El 4-0 supuso una carga anímica, además los cuatro goles con gente de la cantera. Ojalá tenga continuidad, porque en el fútbol te quedas con lo último.

«En el Celta B, Iago tiraba caños a los del primer equipo; su desparpajo nos sedujo a Eusebio y a mí»

- De hecho, antes de ganar al Eibar no estaba claro el futuro del técnico, Antonio Mohamed. ¿Es el fútbol demasiado cortoplacista?

- Sin duda. Un equipo de fútbol es de mucha gente, no solo de su dueño: es de su director general, de su afición, de su prensa, de todo el que pone sus ilusiones. El ambiente se genera por parte de todos y si los resultados no acompañan y las sensaciones no son buenas, la gente quiere soluciones: cambios de sistema, de entrenamientos, de técnicos o de jugadores. Mover el árbol.

- Con su nueva labor fuera del banquillo, vivirá sin esa espada de Damocles... ¿Cómo lleva el cambio?

- El año pasado estuve con Juan Carlos Unzué en todos los entrenamientos, aportando lo que podía y aprendiendo de él, que venía de estar con Luis Enrique. ¿El cambio? A mí me gusta más estar en el césped. Se viven las cosas de otra manera. En mi posición, llevando prácticamente todos los equipos menos el primero, es imposible estar satisfecho porque si tienes doce equipos y uno lo hace mal, la satisfacción no es total. Por eso buscas una perspectiva más amplia. De todo se aprende, y mi etapa como entrenador me ha permitido valorar las cosas respetando la labor de un entrenador, sin interferencias, sabiendo lo que les puede ayudar o dificultar en su trabajo.

- El Celta B empezó como un tiro, pero lleva cinco jornadas sin ganar, ¿en un filial se valoran otras cosas?

- En un club de Primera o Segunda, queda políticamente correcto decir que lo que nos importa en el filial es la formación. A mí no me vale. Para mí los resultados son importantes porque formas futbolistas para que jueguen bien... y ganen. Puedes formar futbolistas de una calidad técnica y táctica fenomenal, pero si no tienen ansias de ganar, no van a ser triunfadores. Y en un Celta o una Real, se necesitan jugadores competitivos. La exigencia en benjamines es otra, pero en la última fase de la formación se debe buscar el rendimiento, el triunfo. Ponerles esa presión de ganar te hace ver si tienen esa capacidad, y es un dato más para analizar su formación.

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- ¿Cómo es su método con 'Denominación de Origen Celta?

- Es nuestro método de trabajar y ver el fútbol aquí. Ni mejor ni peor que otros. En la Real será parecido, porque los clubes del norte son muy tradicionales. Aquí incidimos en el sentimiento de pertenencia, con valores intrínsecos de una sociedad marinera como la nuestra. Nos fijamos en qué debe mejorar cada futbolista, trabajando más en aquello en lo que es bueno que en lo que es malo. Otros prefieren trabajar en lo que le falta, pero nosotros consideramos que si uno es bueno en algo, será mejor si incide en lo que domina, siempre que llegue a unos mínimos en aquello en lo que es malo.

- ¿Puede poner un ejemplo?

- Piensa en un extremo al que le pedimos que defienda y cubra al lateral. Si nunca ha sido capaz de hacerlo pero es muy bueno en el desborde, intentaremos que si es un ocho sobre diez en el uno contra uno, llegue al nueve. Y si defendiendo es un tres, iremos sobrados si logra llegar al cinco. Es más fácil mejorar aquello en lo que uno se siente cómodo.

«La Copa es la competición en la que un club como el Celta o la Real puede hacer historia; el duelo es parejo»

- Incide en el sentimiento de pertenencia en un mercado global...

- No tenemos ojeadores fuera de Galicia. Solo tenemos a una persona que nos ayuda con el Celta B. Trabajamos mucho con vídeo más que con presencia. Viajamos en casos puntuales a partir de unos informes. De los más de 200 jugadores en las categorías previas al Celta B, solo siete no son gallegos. Cada año estamos en un 96% de gallegos, y la mayoría son de Vigo y alrededores. Es nuestra filosofía. Salvo el Madrid y el Barça, que fichan lo que quieren, la mayoría de los jugadores que llegan al primer equipo son los de la zona. Porque han tenido una vida más natural, con sus familias, sus amigos, su colegio... No les mandas a 700 kilómetros de distancia con la mochila de o llegas al primer equipo o eres un fracasado. Para nosotros, es mucho mejor apostar por los de casa: el de fuera tiene que ser muy superior para que se quede.

- El mejor ejemplo es Iago Aspas.

- Es una maravilla. Rompe muchos mitos, porque es un jugador de la calle, muy natural. Es el mismo que cuando le hicimos debutar Eusebio y yo en el primer equipo en un partido contra el Alavés en el que nos jugábamos bajar a Segunda B. Iago es el espejo en el que mirarnos, y cada día mejora. Trabajamos mucho la pierna menos hábil, y con el paso de los años ha ido mejorando con la derecha y en el Mundial metió un gol de tacón con la derecha.

- ¿Qué recuerda de sus inicios?

- Que era muy alocado. Recuerdo un partido de División de Honor Juvenil, en el que yo entrenaba a un equipo y nos enfrentamos al Celta. Iago fue un incordio en lo extradeportivo. Te venía a decir cosas, y podías pensar que estaba muy perdido. Su caso te hace ver que hay que tener paciencia con los chicos. Que la formación va más allá de golpear bien un balón. Y en su día supieron gestionarlo. De juveniles lo cedieron al Areosa, volvió, subió al filial y Eusebio y yo lo hicimos debutar en el primer equipo por su descaro.

- Fue un debut por todo lo alto...

- Era un partido que de perderlo podía conllevar el descenso a Segunda B y una posible desaparición del club. El resto de futbolistas eran veteranos y estaban acojonados ante la situación. Y recurrimos a Iago, que cuando los jueves hacíamos partidillos entre los dos equipos se atrevía a tirar caños a los del primer equipo, a los que les sentaba fatal. Ese descaro, esa personalidad, ese disfrutar del fútbol como si estuviera en la calle, lo tenía él. Y pensamos en él como esa bala en la recámara que podría jugar con el corazón, sin la presión de lo que podría suponer una derrota. Salió, hizo dos goles y ya se convirtió en un mito en Vigo.

- Con denominación de origen...

- Con él tenemos ganado eso. Es de aquí, de Moaña, al otro lado de la ría. Vive con su familia, el viernes tuvo su segunda hija. Tiene a sus padres al lado, sus hermanos, comen juntos... Tiene una vida natural, algo que él valora mucho. Sabe que en otros sitios podría ganar más dinero o títulos, pero se perdería cosas que le hacen rendir bien. Ya estuvo en el Liverpool y en el Sevilla y nunca rindió como lo hace en el Celta. Ya no es aquel chico alocado que decía antes, es muy familiar, sabe lo que quiere y tiene una confianza altísima con un nivel de crack.

- ¿Cómo ve a la Real?

- Le pasa igual que a nosotros: cuando llega un entrenador nuevo se paga un peaje para adaptarse a sus ideas. El estilo de Garitano es distinto al de Eusebio, pero tenéis técnicos muy buenos que van a acabar orientando el barco hacia la dirección que quieren. Tenéis una gran plantilla, con mucha gente de casa, algo que valoro por el factor pertenencia y la comunión con la grada. Ahora llega la Copa, con una eliminatoria muy bonita, pareja y de denominación de origen por ambas partes. Es la competición en la que un club como la Real o el Celta puede hacer algo histórico. En la Liga puedes hacer un gran año pero el título es casi inviable, y no digo imposible por el ejemplo reciente del Leicester.

«El canterano que deja el Celta, o no triunfa fuera o le cuesta mucho; me da que en la Real es parecido»

- ¿Qué canterano de la Real se llevaría al Celta de Vigo?

- A Oyarzabal. Tiene una personalidad en el campo y un entendimiento del juego altísimo. Recuerdo en su primer año suyo que nos marcó un golazo: Sergio sacó un balón que él coge en volea, con la suficiente visión de juego y técnica para lanzar a puerta desde casi 30 metros sin tener que controlar el balón. No le conozco personalmente, pero tengo entendido que es una persona con la cabeza muy bien amueblada.

- Le quiero preguntar por Yoel, al que también hizo debutar el año de Eusebio con el Celta. Se lesionó de gravedad en el Eibar, que lo cedió al Valladolid y no juega.

- Su problema han sido las lesiones, que cortaron su proyección cuando salió de aquí. No digo que sea su caso, pero tengo estudiado que muchos jugadores del Celta, cuando han salido, o no han triunfado o les ha costado. Me da que en la Real y en clubes como los nuestros se da mucho esto. En una ciudad grande igual no pasa tanto como en San Sebastián o Vigo, ciudades más pequeñas, del norte, con sus tradiciones...

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