Análisis

Una Real Sociedad más profunda y con capacidad de llegada

Willian José trata de marcharse de un rival en el encuentro ante el Racing. / JOSE MARI LÓPEZ
Willian José trata de marcharse de un rival en el encuentro ante el Racing. / JOSE MARI LÓPEZ

La presencia de Isak, Portu y Odegaard juntos arriba fue la nota más positiva del primer ensayo serio de la pretemporada. Es difícil encontrar un amistoso veraniego en los últimos años en el que el cuadro realista generara seis ocasiones claras en la primera media hora

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

El primer amistoso serio de esta pretemporada dejó entrever una Real Sociedad diferente a la de la pasada campaña en su juego, mucho más profunda y con una presión más agresiva en terreno contrario. Eso durante la primera media hora, el tiempo que le duró la gasolina y que pudo encerrar al rival en su campo. Después el duelo tuvo un guion más parecido al clásico ensayo veraniego de ritmo bajo, mucho toque y poca verticalidad, en el que el objetivo es acumular minutos en las piernas y repartir esfuerzos. Solo el empuje de los meritorios, caso de Thior en la segunda parte, rompieron la atonía de esos momentos que en la grada se hicieron largos.

Facilidad para llegar. La Real Sociedad de la primera media hora se caracterizó por ser un equipo de fácil llegada, con hasta seis buenas situaciones para marcar en 28 minutos. Algo que en las últimas temporadas no se ha visto a los txuri-urdin por estas fechas, salvo que estuviese enfrente el clásico rival amateur del primer amistoso. Pero ante un conjunto de Segunda como el Rácing es difícil mostrar semejante superioridad en el arranque de un partido.

Ahí resultó clave la salida limpia que dieron al balón los dos centrales, Le Normand y Sagnan, con pases precisos y tocados, la imaginación de Odegaard en la zona de enganche y la profundidad que aportaron arriba tanto Isak como Portu con sus rupturas.

El ariete fichado del Borussia Dortmund generó cuatro buenas opciones en veinte minutos, lo que habla bien de su peligrosidad. La primera para el minuto ocho. No le hizo falta mucho para correr a un balón al espacio de Zaldua, superar en velocidad a Olaortua y poner a prueba a Luca Zidane, que salvó la situación con el pie. En otra situación parecida, también yendo al espacio, se anticipó al propio Olaortua tras un pase de Kevin y disparó fuerte de zurda. El meta rechazó y su remate posterior se fue alto. En la cuarta oportunidad demostró paciencia para saber llegar al espacio en el momento oportuno a un centro de Zaldua.

Portu también tuvo dos buenas arrancadas partiendo de la izquierda en las que se metió hasta la cocina. Desde que se fue Griezmann en 2014 la Real ha sido un equipo plano que se ha basado en el juego asociativo -en ocasiones haciéndolo muy bien, como con Eusebio- para paliar su falta de verticalidad arriba.

Imanol trabajó los últimos meses de la pasada campaña para conseguir que los suyos jugaran más al espacio sin renunciar a sus señas de identidad. Oyarzabal consiguió varios goles así y Juanmi también aportó lo suyo, con Merino y Sangalli como últimos pasadores. Pero ahora, con Odegaard, Isak y Portu el equipo va a mejorar bastante en una faceta que, hasta ahora, era uno de sus puntos débiles.

Sin el centro del campo titular. Esa buena media hora inicial tiene más mérito si se tiene en cuenta que la hizo sin sus referentes en el centro del campo, ya que estaban ausentes Illarramendi, Zubeldia y Merino. Tres pesos pesados del equipo llamados a jugar con regularidad en la parcela ancha. Y además faltaba el cuarto jinete, Oyarzabal, que varias veces durante el curso pasado desatascó partidos jugando como centrocampista más adelantado, como en Levante, Vallecas y Valladolid, por poner algunos ejemplos.

Las características de los jugadores de la medular son las que condicionan el estilo de un equipo, por eso hay que ser muy cautelosos con lo que suceda en estos primeros amistosos sin ellos. Illarramendi sigue arrastrando unas molestias de la lesión en el aductor derecho que se produjo en febrero en Mestalla -parece que no revisten importancia- y los otros tres se incorporan hoy a la pretemporada después de haber estado activos con la sub-21 hasta el 30 de junio.

Aportación de los laterales. En el estilo de juego que quiere implantar el técnico la aportación ofensiva de los laterales tiene mucha importancia. Sobre todo ganarán peso en partidos de casa o en situaciones de resultado adverso en los que habrá que combatir repliegues intensivos rivales y no haya espacio para correr. El sábado Zaldua, Kevin y Aritz tuvieron mucha participación en ataque. El primero de ellos metió dos buenos balones a Isak. Uno al hueco desde una posición pegada a la banda y otro después de alcanzar la línea de fondo en una internada en la que rompió la zaga cántabra.

Otra de las ocasiones del internacional sueco también llegó en un servicio de un lateral, en este caso de Kevin desde la izquierda, que le dejó solo ante Zidane después de adelantarse a Olaortua. Tras el descanso fue Aritz el que profundizó con peligro en la oportunidad que tuvo Willian José, poniéndole un buen balón desde la derecha. También fue el beasaindarra el que provocó la falta del gol anulado a Llorente que tan bien ejecutó Pardo. Aihen no tuvo tantas oportunidades de subir por su flanco.

Imprimir un ritmo alto al juego. Una de las carencias de la Real en los últimos tiempos ha sido la ausencia de un ritmo alto de juego en muchos partidos, lo que facilitaba la organización defensiva del rival. Con futbolistas más eléctricos como Isak, Portu y Odegaard, al que se puede añadir Oyarzabal por sus características, el cuadro realista puede jugar con más intensidad cuando lo necesite, como demostró en la primera media hora ante el Rácing, y ser efectiva en la presión, defendiendo hacia adelante por la presencia de futbolistas rápidos que buscan robar al contrario. Como la virtud reside en el término medio la clave del éxito residirá en la correcta mezcla entre talento y velocidad. De momento, no se han dado más que las primeras pinceladas del cuadro.

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