Campeonas de raza

Las jugadoras de Arconada, unas jabatas de principio a fin, logran de forma muy merecida el título que tanto ansiaban |

Marta Cardona pasa el balón a una compañera ante el acoso de Kenti Robles mientras·Tounkara sigue de cerca la jugada anoche en Los Cármenes. / LOBO ALTUNA
Marta Cardona pasa el balón a una compañera ante el acoso de Kenti Robles mientras·Tounkara sigue de cerca la jugada anoche en Los Cármenes. / LOBO ALTUNA
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

La Real femenina escribió ayer la página más brillante de su corta historia en una final espectacular en la que jugó sus bazas de maravilla. De principio a fin vimos a unas jabatas vestidas de blanquiazul que hicieron pequeño a un equipo superior, el Atlético de Madrid, demostrando una vez más que en el fútbol todo es posible.

Si esta temporada, por muchos motivos, había sido ya histórica y llegar a la final tenía un mérito enorme, ganarla de la forma que lo hicieron es para descubrirse. Porque por encima de jugar mejor o peor, -que por otra parte lo hicieron genial- lo que demostraron fue convicción, confianza, seguridad... y raza. Mucha raza ante un equipo con más calidad, pero que no era superior ni en ganas, ni en ilusión. Y eso se notó en el campo. La consecuencia fue ver a Sandra Ramajo levantar la Copa de campeonas, campeonas de auténtica raza, ante el éxtasis de las blanquiazules y los aficionados que pudieron disfrutar de la final en Granada.

Se consumaba así el éxito de un equipo que ha enganchado a su afición de forma definitiva. Porque fueron miles los realistas que ayer sufrieron y hasta se emocionaron con el equipo que tan bien dirige Gonzalo Arconada. Como me decía un amigo, de título a título. De Arconada -final de Copa de La Romareda de 1987- a Arconada -Los Cármenes, 2019-. Ya saben. «No pasa nada, tenemos a Arconada».

LO MEJORLa Real jugó de forma sobresaliente sus bazas y supo remontar el tanto inicial del Atlético LO PEORNo poder seguir la celebración realista por televisión. De haber sido otros... EL DATOSería injusto no recordar el trabajo tan difícil que Añorga y Oiartzun hicieron en su día LA CLAVE DEL PARTIDOLa Real tenía muy bien aprendida la lección y no varió su plan a pesar de recibir el primer gol

Éxito por tanto no ya de la Real sino de todo el fútbol femenino guipuzcoano. Porque sería injusto olvidar en estos momentos el trabajo que Añorga y Oiartzun, pioneras en Gipuzkoa, comenzaron hace ya muchos años en condiciones complicadísimas, llegando también hasta lo más alto, los títulos de Liga y Copa. Es indudable que aquella labor, tan difícil entonces, incluso con el rechazo de parte de la sociedad, se refleja en este éxito del fútbol femenino guipuzcoano. No cabe duda que el título también es de ellas. Y no nos olvidemos tampoco que, desde los inicios, Gipuzkoa ha sido la mejor cantera, con diferencia, de Euskadi. Bueno, con diferencia no. Con mucha diferencia.

La pena es que poder tener a las mejores jugadoras de nuestro territorio en la Real es un sueño hoy por hoy imposible de cumplir. Las garras de los grandes también aquí son alargadas y es muy difícil que la Real pueda retener a las mejores guipuzcoanas en sus filas. El ejemplo más cercano está en la oferta precisamente del Atlético a Nahikari, la goleadora blanquiazul.

Pero volviendo al partido de ayer, hay que destacar que a una final nunca se llega por casualidad y menos hasta un título con rivales como el propio Atlético de Madrid y el Barcelona. Un aplauso grande, por tanto, y todo el reconocimiento para estas realistas que tan alto han dejado el pabellón no solo txuri urdin, sino guipuzcoano y que seguro servirán de ejemplo para las nuevas generaciones de jugadoras que vienen por detrás. Porque al final se demuestra que la Real es una apuesta segura para las jugadoras de casa y para las que vienen a reforzar al equipo.

Hoy en el Ayuntamiento, en la Diputación y en Anoeta, será un orgullo recibirlas como se merecen. Zorionak!