Mucho camino por recorrer

El partido de Mestalla y el de Watford se parecieron bastante: dominio realista en cantidad y calidad de juego y mejores ocasiones para el rival. Hay muchas cosas que ajustar todavía |

La entrada de Isak al campo en el minuto 70 resultó decisiva. / ACERO
La entrada de Isak al campo en el minuto 70 resultó decisiva. / ACERO
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

El estreno liguero de la Real Sociedad dejó más luces que sombras, aunque de no haber mediado ese penalti final que transformó Oyarzabal tras una inocente mano de Coquelin la historia se hubiera escrito de forma diferente. Ya saben que la escriben los ganadores y en Mestalla, si alguien salió triunfante, ese fue el cuadro blanquiazul. Un repaso a la prensa valenciana durante el desayuno bastaba para confirmarlo. 'Empate cruel' o 'Pesadilla en el minuto 101' eran algunos de los titulares. Las crónicas locales reflejaban la atrevida propuesta txuri-urdin que dejó a los suyos con un 39% de balón, pero también lamentaban que fueron los que más y mejores ocasiones tuvieron y que el partido lo perdieron ellos. Porque la oportunidad que falló Rodrigo a puerta vacía y el penalti que echó a las nubes Gameiro dieron vida a la Real.

Propuesta valiente

La primera jornada reveló la propuesta valiente y atrevida que quiere implantar Imanol para esta temporada. Quiere que su equipo sea protagonista, tanto con balón como sin él. Porque el sábado controló más el juego mediante una presión fuerte en campo contrario que a través del fútbol combinativo en la fase ofensiva. El calor y que las piernas aún están cargadas impidieron que la Real Sociedad generara situaciones claras en ataque posicional, más allá de esa incursión de Oyarzabal hasta línea de fondo que Willian José falló en boca de gol antes del descanso. Y fue una jugada de saque de banda...

Donde de verdad hizo daño fue recuperando el balón alto para atacar en pocos toques. La jugada de la falta que Isak provoca ante Garay en la frontal del área y que dio lugar al penalti es un buen ejemplo. O el disparo de Merino en la primera parte... Para ello fue necesario que todo el equipo se implicara en la idea. Y mención especial merecen los centrales, que acamparon en el centro del campo con el riesgo que eso implica ante rivales como Soler, Gameiro, Rodrigo y Guedes enfrente y salieron airosos del trance. Un casi debutante en Primera como Le Normand y un centrocampista, caso de Zubeldia, que un día más demostró que es más importante ser buen futbolista que la posición en la que juegues. Porque lo bordó como central.

Rentabilizar el juego

No es de ahora que la Real se haya distinguido por el buen fútbol para tratar de competir en Primera. Con Montanier en la 12/13 y Eusebio en la 16/17 hubo momentos en los que fue la que mejor jugó del campeonato por la riqueza de sus variantes ofensivas y su atrevimiento para hacer cosas solo destinadas a los dos equipos dominadores de la Liga, Barcelona y Real Madrid. Desde hace años el blanquiazul es un club reconocible por su juego, salvo los paréntesis con Moyes y Garitano, tanto en el fútbol profesional como en las categorías inferiores, donde lleva mucha ventaja a la mayoría de los clubes en su propuesta metodológica. Ahora con Imanol se trata de rentabilizar una apuesta que le permita competir por Europa en inferioridad de condiciones ante muchos de los rivales, pues no hay que olvidar que equipos como Valencia, Sevilla, Betis, Athletic y Villarreal manejan mucho más dinero. Este es el gran desafío para este curso.

La clave pasa por saber sacar rédito al juego que propones y, hasta ahora, es una de las asignaturas pendientes de este verano. El partido de Mestalla ya lo vimos hace tres semanas en el amistoso de Watford, aunque aquel día la Real llegó mucho más a portería. Fue muy superior, tanto en calidad como en cantidad de juego, pero dos zarpazos de su delantero Gray bastaron a los ingleses para ganar.

En Mestalla el Valencia optó por replegarse en su campo y juntar líneas ante la superioridad realista con y sin balón. Pero a excepción de ese remate de Merino y la ocasión de Willian José antes del descanso, las mejores oportunidades fueron locales. Moyá desbarató todas y cada una de las claras opciones que tuvo Guedes, sin contar con esa ocasión de Rodrigo y el penalti fallado por Gameiro.

El proceso es largo, no es cuestión de un día, y la Real tiene mucho camino por delante que recorrer. Empatar en casa de uno de los grandes del campeonato y con un talonario más largo que el tuyo, tiene mucho mérito. Pero hay que reconocer que aún hay que progresar muchísimo en el juego, porque en la segunda parte Cillessen apenas tuvo que intervenir. Y Moyá fue el hombre del partido para los nuestros.

Esperaba a Isak

Me sorprendió ver al sueco en el banquillo. Después de meses hablando de la importancia del juego al espacio, resulta que el día en el que Portu está lesionado, Isak no entra en el once. Sorprendente cuando menos teniendo en cuenta que se trata de los dos especialistas que nos van a dar más verticalidad arriba. Y el verano que venían de realizar, sobre todo Isak, con un golazo al Eibar una semana antes para recordar. Pero al final jugó Willian José, con tres años a sus espaldas aquí.

La consecuencia fue que cuando la Real recuperó en zonas adelantadas y pudo tener opciones de atacar rápido en los primeros veinte minutos de cada periodo no tuvo a nadie para explorar los espacios -que diría Olabe-, abusando del pase al pie. Al fin y al cabo, salvo Odegaard, el resto eran los mismos del año pasado. Y es difícil jugar distinto con los de siempre.

El partido estaba para el sueco. Imanol lo sabía y por eso lo puso a calentar nada más empezar la segunda parte. La suya es una de esas variantes que puede cambiar el guion de un duelo. O la de Portu. Pero Gameiro adelantó al Valencia en la clásica jugada de Marcelino en la que el extremo vacía su zona para la subida del lateral y llegada final del delantero en boca de gol.

El decorado había cambiado. Porque en ventaja el cuadro che se replegó aún más y no concedió un metro a la Real. Con lo que cuando entró Isak no había espacios para correr. Menos mal que le bastó una baldosa para sacar de sitio a Garay y forzar esa falta que terminó siendo decisiva. Y que Coquelin metió esa mano tan inocente como absurda. Que si no habría que ver qué estaríamos hoy contando... Aunque que quede claro: me gusta el camino que ha escogido esta Real. Eso sí, le queda mucho aún por recorrer.

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