Cómo hemos cambiado

Hace diez años la Real Sociedad visitaba El Alcoraz en Segunda; hoy la agencia de representación Bahía ha obrado el milagro del Huesca y Zubieta, el txuri-urdin

Agirretxe, en un encuentro ante el Huesca en 2010 /JOSÉ MARI LÓPEZ
Agirretxe, en un encuentro ante el Huesca en 2010 / JOSÉ MARI LÓPEZ
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La última vez que estuve en El Alcoraz fue hace diez temporadas, durante aquella travesía de la Real por el infierno de Segunda. Juanma Lillo, hoy entrenador de Iniesta en Vissel Kobe japonés, se sentaba en el banquillo txuri-urdin y Aperribay apenas llevaba cuatro meses de presidente. El Huesca era un club que había empezado el siglo en Tercera y que vivía aquella aventura en la división de plata como un sueño. Entonces, ninguno de los dos equipos podía imaginar que en estos diez años progresaría tanto. Es la magia del fútbol, que a veces los deseos se convierten en realidad.

En aquella tarde de abril de 2009 en la que Abreu marcó un gol desde el centro del campo en el primer minuto y Aranburu hizo el segundo a la media hora, la Real era un club sin rumbo. Inmersa en una Ley Concursal que amenazaba con asfixiarla y alejada en el terreno de juego de cualquier opción de ascenso. Eran los tiempos de los Gerardo, Rivas, Marquitos, Abreu, Moha, Necati y compañía. Solo la presencia de un grupo de fieles a la causa como Prieto, Aranburu, Mikel, Ansotegi, Labaka y Markel mantuvo la nave a flote.

En el Huesca el milagro ha llegado de la mano de Bahía, la agencia de representación de jugadores. En 2008 se constituyó en la capital oscense la Fundación Alcoraz formada por el propio club, la agrupación de veteranos y la asociación de exjugadores con el objetivo de garantizar el crecimiento y desarrollo de un club que se debatía entre Segunda B y Tercera. Entre los impulsores de la iniciativa estaba José Antonio Martín 'Petón', consejero delegado de Bahía y exjugador en su día del Huesca, artífice principal de haber colocado a esta localidad de 50.000 habitantes en el mapa futbolístico.

Petón ha sido la cabeza visible de la Fundación Alcoraz, de la que se convirtió en presidente en diciembre de 2013. En 2015 entró en el Consejo de Administración y más tarde se convirtió en el consejero delegado, aunque su principal mérito ha sido el futbolístico, fruto de su amplios conocimientos y contactos en este deporte. En la plantilla actual hay cuatro jugadores de su agencia: Camacho, Sastre, Aguilera y Melero. El éxito ha consistido en que ambas partes, Huesca y Bahía, salieran beneficiados de esa relación. El último ejemplo ha sido el de Gonzalo Melero, con el que ya se ha acordado un traspaso al Villarreal para la próxima temporada por cuatro millones. Al club le ha dado rendimiento y le deja un rédito económico, y para el futbolista su paso por El Alcoraz ha representado una progresión en su carrera.

Petón ha modernizado el club y le ha hecho creer que podía manejarse en un fútbol profesional en el que nunca había estado. Ni el descenso a Segunda B en 2013 evitó que el proyecto siguiera funcionando. Dos años después regresó a Segunda y tras jugar el play-off en 2017, hace cuatro meses ascendió a Primera. Su acierto viene a demostrar que cuando gente del fútbol con experiencia se hace cargo de un proyecto es sinónimo de éxito.

Revolución social

En la Real ese camino hacia la cumbre ha sido diferente y ha contado con el label guipuzcoano. Jokin Aperribay, hombre de fútbol y de empresa, ha sido su referente. Su secreto ha consistido en un regreso a los orígenes con un doble acercamiento, a la cantera y a la afición. Zubieta y Anoeta han sido los dos pilares de su éxito.

Confiar en la base ha supuesto pasar de tener una deuda de 40 millones a contar con un saldo positivo de casi cien millones, aunque tras remodelación del campo esta cantidad sufrirá un buen mordisco. Ello ha sido posible por la formación de buenos futbolistas, que no solo han aportado rendimiento sino que también han llenado las arcas cuando otros clubes los han reclamado con fichajes y traspasos. Desde que salió Griezmann en 2009 e Illarramendi se hizo titular en 2011, la lista es amplia e incluye jugadores como Iñigo, Pardo, Zaldua, Aritz, Oyarzabal, Odriozola y Zubeldia, entre otros, todos internacionales absolutos o sub-21.

Esa confianza en el trabajo con la cantera es lo que ha permitido a la Real superar su peor crisis de la historia y llevarle a Europa tres veces en los últimos seis años. El acierto deportivo ha posibilitado al club afrontar casi en solitario la reforma de Anoeta, que ha derivado en una explosión realzale que no se vivía desde los días del ascenso.

Los ecos del estreno del nuevo campo tardarán tiempo en apagarse. Porque por encima del acercamiento del aficionado el campo, significa que una nueva generación de aficionados ingrese en la familia txuri-urdin. Ver la grada Aitor Zabaleta llena de juventud vibrando con el equipo ante el Barcelona asegura ese relevo generacional tan necesario que el viejo estadio amenazaba. Así como Zubieta garantiza el futuro deportivo, Anoeta respalda el social. Dos ejes complementarios de un mismo proyecto que hacen que la Real cuenta con una salud de hierro. Quién iba a imaginar hace diez años en aquella tarde en Segunda en El Alcoraz que hoy estaríamos aquí...

Sin excusas

Pero lo que alimenta el sueño es el día a día y la Real tiene ante sí dos partidos en los que debe marcar diferencias. Hoy contra el Huesca y el martes ante el Rayo. Después de haber sumado un punto de seis ante Leganés y Eibar, dos rivales que deben estar por detrás, el margen de maniobra se estrecharía de volver a fallar.

Nos hemos pasado varios meses hablando de exigencia, la palabra de moda este verano en Zubieta. Y ya va siendo hora de ponerla en práctica y traducirla en resultados. Es cierto que el calendario no ha acompañado en el arranque liguero por ese condicionante de jugar tres partidos seguidos fuera y recibir al Barcelona el primer día de Anoeta. Pero todos los días no puede haber excusas, porque luego diremos que llega un Valencia, que está en la Champions, y que después nos espera un derbi en San Mamés. Hoy toca ganar.

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