No hay que buscar culpables sino encontrar soluciones

Dentro de lo peligrosa que es la situación, lo mejor es que hay tiempo de sobra para revertirla

No hay que buscar culpables sino encontrar soluciones
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Siempre que se cambia a un entrenador digo lo mismo, pero es lo que pienso. Es la hora de los jugadores. El que piense que simplemente con la salida de Asier Garitano y la llegada de Imanol se van a solucionar de golpe todos los problemas que tiene el equipo, está completamente equivocado. La Real Sociedad, poco a poco, especialmente por su mal hacer en Anoeta, se ha metido en un pozo del que no se sale ni fácil ni en un día. Hará falta tiempo para revertir la situación actual, y el primer envite es en el Bernabéu. Casi nada.

Muy mala imagen

Dicho esto, no puedo obviar mi cabreo por el hecho de que mientras el Consejo de Administración del club destituía a Garitano, los jugadores llenaban sus redes sociales con fotografías desde distintos puntos del mundo, en donde pasan sus vacaciones. Claro que tienen derecho a ellas, eso no lo discuto, pero lo mejor, en la situación actual, hubiera sido mantener un perfil bajo y, cuando menos, desaparecer completamente de la escena. Pongo la mano en el fuego a que Xabi Prieto no hubiera hecho lo mismo. Y es que cuando repito que hay jugadores que deben servir de ejemplo a todos, los que están y los que vienen, lo digo por algo. Los futbolistas tienen derecho a descansar y viajar como todos, y sus familias también, pero a veces hay que pensar un poco en la imagen que se proyecta hacia la afición. Y esta ha sido muy mala.

Siguiendo con el tema de los futbolistas, en absoluto creo que, como se dice, hayan hecho la cama a Asier Garitano. Como tampoco creo que sea cuestión de echarle más o menos testiculina. Sí creo, y dicho está, que la Real está teniendo un problema futbolístico, de personalidad en el campo, de falta de definición, sobre todo a la hora de atacar, pero últimamente también a la de defender. Un equipo debe manejar distintas formas de juego, es cierto, pero creo que esta Real, por lo visto frente al Alavés, ya no manejaba ninguna. Porque ni siquiera defendía con el rigor y contundencia que lo hizo en las primeras jornadas. Pero no voy a cargar las tintas con lo sucedido hasta ahora. Imagino el trago amargo de Aperribay al anunciar su cese a Garitano, y el dolor de este, que llegó cargado de ilusión a Zubieta. Tras escuchar a unos y otros me quedo con que el club no caminaba por el sendero previsto, no solo en el terreno de juego. Eso es importante también. Y con que la adaptación necesaria del entrenador a los jugadores y viceversa no ha sido buena.

Demasiados bandazos

La Real ha dado demasiados volantazos a la hora de elegir entrenadores en los últimos años y eso lo ha terminado pagando en poco tiempo Asier Garitano. Pasar de Arrasate a Moyes fue cambiar el día por la noche futbolísticamente hablando. Y no digamos nada sustituir al británico por Eusebio. De un concepto a otro diametralmente opuesto. La llegada de Garitano tampoco significaba continuidad a la idea de juego anterior. Y entre una cosa y otra el fútbol de la Real se ha diluido por completo hasta llegar al punto de que no sabemos qué idea de juego se busca.

Antes de empezar la temporada les dije que esta plantilla no era mejor que la anterior. Algunos se echaron las manos a la cabeza entonces. Pero lo sigo pensando. Ahora bien. Sí creo que la Real tiene jugadores para estar en la parte noble de la clasificación o cerca de ella, y más en una temporada en la que equipos como el Valencia, el Villarreal e incluso el Athletic están muy lejos de donde deben.

Imanol, al frente

Trabajo va a tener Imanol, desde luego, para reconducir la situación, en un mes de enero cargado de partidos en el que no habrá respiro. Pero ya empezó acertando en sus primeras palabras. «Quiero que la afición se sienta orgullosa de su equipo». Es el mejor objetivo posible, por encima de una victoria, un punto o un gol. Para que esto suceda los que deben dar, en primer lugar, un paso al frente, son los jugadores. Sin excusas y sin miramientos. Quedan cinco meses de temporada. Tiempo suficiente para demostrar el auténtico valor de esta Real, ahora que tiene en Anoeta un apoyo tan incondicional como cercano. Porque dentro de lo peligrosa que es la situación, lo mejor es que hay tiempo.

Desde luego que Imanol se merece todo el apoyo. En los partidos que dirigió a la Real la temporada pasada consiguió ese punto intermedio entre el fútbol de posesión de Eusebio y el que empezamos viendo de Garitano. No se trata ni de jugar siempre igual, con independencia del contexto, ni de hacerlo en cada partido en función del contrario. La Real Sociedad debe encontrar su estilo, su personalidad y hacer valer sus fortalezas futbolísticas, que las tiene. Imanol lo hizo de forma sobresaliente entonces. Cargado de responsabilidad, porque se le ve cómo sufre con cada balón que juega su equipo, y demostrando que no se casa con nadie. La temporada pasada, si no recuerdo mal, sentó a Odriozola en el banquillo, cuando todos coincidíamos en que era lo mejor de la temporada. Seguro que el oriotarra sabe qué medicina necesita este equipo para recuperar su tono en el campo y el camino adecuado fuera de él. Pero repito que un cambio como el que requiere la Real no se ejecuta en un día. Ni en una semana.

Ahora, las miradas, más que nunca, no se van a dirigir al banquillo. No. Irán hacia los jugadores. Deben meditar y reconocer que si han tenido tres entrenadores en solo nueve meses parte grande de responsabilidad les corresponde también a ellos. Pero lo más importante, lejos de buscar culpables, es encontrar soluciones. Y rápido. Es lo esencial.