¡Qué bueno que regresaron!

El equipo recuperó su mejor versión y se despidió de Vela y del 2017 en Anoeta por todo lo alto

Juanma Velasco
JUANMA VELASCO

No sé ni me importa dónde se había metido ese equipo que le pegó un baño al Barcelona en el partido de Anoeta de la temporada pasada. Me da igual qué ha ocurrido hasta ahora con ese grupo que dio un repaso al Rosenborg en el primer partido de la Europa League, allá por septiembre. Lo importante es que han vuelto. Después de semanas y semanas de haberlos dado por perdido, aquí están de nuevo.

La Real Sociedad ha vuelto. Esa que toca y toca el balón, pero que también tiene verticalidad. Esa que presiona cuando pierde el esférico. Esa que se muestra seria en defensa y que concede pocas ocasiones al contrario. Esa que tiene movilidad en ataque -ayer no hubo estatuas- y solidaridad en defensa. Esa cuyos jugadores ganan los duelos individuales...

Y regresó ante el Sevilla, un señor equipo de Champions League que tiene un plantillón. Ayer, la Real consiguió hacer pequeño al conjunto de Berizzo, que apenas creó peligro. Eso sí, con media ocasión, marcó un gol que hizo que, por momentos, regresaran los fantasmas a Anoeta.

Pero no. La Real ofreció ayer su mejor versión, sobre todo en el primer tiempo, donde fue un vendaval de buen juego, llegadas al área y ocasiones. Lástima que, como en otros partidos, ese último pase, ese último remate no fuera acertado.

Fue un auténtico monólogo, que le permitió adelantarse en el marcador por medio de Iñigo Martínez, tras un centro de Illarramendi. Mientras, el Sevilla apenas inquietaba la portería de Rulli. Por momentos, en el banquillo del equipo hispalense se preguntaban si la Real jugaba con un hombre más en el terreno de juego.

Cuando la Real hubiera merecido otro gol, llegó el tanto del Sevilla, al filo del descanso.

En la reanudación, las fuerzas se igualaron y, por momentos, fue el Sevilla el que llevó el control del juego, pero sin crear ataque.

La Real jugaba a la contra y, en una de ellas, un recién incorporado Zubeldia se estrenaba como goleador y marcaba el 2-1, a pase de Oyarzabal (otro que ayer recuperó la chispa). La victoria iba camino de quedarse en casa.

Pero lo mejor estaba por llegar. Carlos Vela saltó al campo en el 79 por Canales ante el aplauso de la afición. El mexicano se despidió de su equipo a lo grande, con un gol en el minuto 89 de partido que cerraba el partido.

Vela se va de Donostia, pero la Real regresó del túnel en el que estaba y recuperó la seña que debe acompañarle esta temporada. Feliz 2018.

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