Real Sociedad

Buen test para superar todas las maldiciones

Portu, principal novedad en la convocatoria. /Jose Mari López
Portu, principal novedad en la convocatoria. / Jose Mari López

La Real quiere acabar en Son Moix con su mal fario ante los ascendidos y el que arrastra en sus visitas a Mallorca

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZPALMA.

La Real Sociedad visita Son Moix con la intención de confirmar las buenas sensaciones que mostró en el arranque liguero en Mestalla y que le permitieron sumar un punto ante uno de los gallitos de la categoría. El equipo de Imanol demostró personalidad, valentía y descaro en su propuesta y llegó a maniatar por momentos al actual campeón de Copa en su propio campo, lo que tiene mucho mérito.

El cuadro blanquiazul ha mostrado una evolución importante este verano en su forma de comportarse. No quiere ser un conjunto que juegue a partir del contrario, sino que busca tener sus propias ideas y llevarlas a cabo con todas las consecuencias. Es cierto que todavía le falta cuajo para ser regular en sus actuaciones y optimizar su rendimiento, pero es algo que se supone que llegará con el tiempo si sigue en el buen camino.

El partido de hoy se presenta como un buen termómetro para medir su madurez y competitividad en uno de esos escenarios sin brillo que terminan siendo determinantes a la hora de hacer cuentas en el mes de junio. Cuando la Real fue a Europa por última vez en 2017 lo hizo por su eficacia ante los rivales más débiles. Así, ganó en los campos del Granada, Osasuna, Leganés, Málaga, Las Palmas, Betis y Valencia, siete de los diez últimos clasificados aquel curso. Y se obtuvo el billete continental en el descuento del último partido, en Vigo ante el Celta.

Con un once similar al de Valencia

En la expedición blanquiazul hay tres novedades respecto al encuentro inaugural en Valencia, aunque el buen rendimiento dado en Mestalla podría llevar a Imanol a repetir alineación. La principal duda reside en el centro de la defensa, donde con la entrada de Diego Llorente hay tres jugadores para dos puestos. También lo hacen Portu, que se ha recuperado de una rotura de fibras en el sóleo, y Gorosabel, que no viajó a Mestalla por decisión técnica. Se quedan en casa los lesionados Sagnan y Aritz, al que le están dando guerra los problemas musculares en el pectíneo derecho, y Kevin y Barrenetxea, también por baja médica. Por decisión técnica lo hicieron Sangalli y Pardo, por segunda semana consecutiva.

La ausencia de Barrenetxea arriba se cubre con la recuperación de Portu, que hoy podría jugar sus primeros minutos con la elástica blanquiazul, aunque partirá desde el banquillo.

Ojo con los ascendidos

La Real está avisada de la complejidad que entraña enfrentarse a los ascendidos. Nunca se le han dado bien, y menos fuera de casa. Los datos así lo reflejan. En las ocho últimas temporadas solo ha sido capaz de ganar en cinco de estos 24 partidos contra rivales llegados de Segunda División. Y en algunas ocasiones se llevó serios correctivos, como ante el Rayo (4-0) y el Granada (4-1) en la 11/12, el Villarreal (5-1) en la 13/14, o el Sporting (5-1) en la 15/16.

La pasada campaña, sin ir más lejos, firmó dos empates sin pena ni gloria en Vallecas y Valladolid después de ir perdiendo ante dos rivales a los que tampoco fue capaz de ganar en Anoeta. Estos puntos que se escapan ante equipos más pequeños son los que luego al final impiden alcanzar los objetivos. el balear Moyá, en la entrevista publicada el miércoles en este periódico, reconocía que su padre le había advertido de que el partido más difícil que tiene la Real en las cuatro primeras jornadas es el de Son Moix.

El maleficio mallorquín

Las visitas a Mallorca no se le dan nada bien a la Real, ya que de 22 enfrentamientos ligueros en el feudo balear en Primera División solo ha conseguido tres victorias y seis empates, cayendo en las trece ocasiones restantes. Algo chocante cuando el blanquiazul es el octavo mejor equipo de la historia en la categoría, con 73 participaciones, y el bermellón el decimoctavo, con 28.

Esos malos resultados en Mallorca sufren una vuelta de tuerca desde la inauguración de Son Moix, donde no gana desde hace 16 años. El bagaje de las ocho últimas visitas oficiales, incluida aquella de Copa en la 11/12 del 6-1, es aterrador: seis derrotas y dos empates. Y uno de estos dos después de recibir tres balones en la madera.

Para encontrar las tres alegrías en Palma hay que ir muy atrás en el tiempo. Y todas ellas llevan la firma de Darko Kovacevic. En la 97/98 un gol suyo en el Luis Sitjar en la última jornada sirvió para apuntalar la tercera plaza europea con Krauss. En la 01/02, con Roberto Olabe en el banquillo, dos nuevos tantos del serbio certificaron un triunfo (0-2) balsámico que ayudó a espantar los fantasmas del descenso. Y en la 02/03, la del subcampeonato, Kovacevic también participó de la fiesta (1-3) con un tanto.

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