Un buen día para jugar

Cuando un equipo compite siempre hay motivos para tener confianza y hoy es una tarde estupenda para jugar a fútbol

Los jugadores de la Real Sociedad celebran la victoria frente al Athletic de Bilbao. /EFE
Los jugadores de la Real Sociedad celebran la victoria frente al Athletic de Bilbao. / EFE
Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

La Real cierra hoy ante el Sevilla una semana agitada (una más). El susto de Sangalli ha sido el remate a un inicio de temporada que no hay quien lo aguante. No es normal lo que le está tocando pasar a este vestuario. Ha recibido un sopapo detrás de otro y el equipo sigue ahí, compitiendo cada semana, unas veces mejor que otras. Llorente y Merquelanz tuvieron que pasar por el quirófano, a Merino todavía no le hemos podido ver en condiciones, Zaldua se lesionó en su mejor momento de forma, Willian José renquea desde Ipurua... Y, con todo, el equipo ha sido capaz de sobreponerse a cada uno de los infortunios. Ha competido siempre salvo en la segunda parte en el Wanda, así que hoy no va a ser una excepción: la Real se lo va a poner muy difícil al Sevilla.

Proponer con balón y ser sólidos atrás

Esta semana leía un estudio del portal especializado 'Fútbol avanzado'. Este reflejaba que la Real defiende casi siempre en campo propio. En concreto, aguarda al rival en las inmediaciones de su portería el 76,6% del tiempo, mientras que durante el 23,4% del minutaje presiona en el lado opuesto. No sé cómo han obtenido esos números pero sí confirman algo que vemos: la Real se ha habituado a defender bajo. Quiero creer que es porque Garitano ha tenido que hacer malabares cada jornada, con alineaciones imposibles, al situar fuera de su zona de confort a jugadores, y no le ha quedado otra que esperar a que escampe. Es evidente que las líneas del equipo están más metidas atrás y la portería contraria queda muy lejos. En la última temporada ocurría lo contrario: el equipo estaba tan arriba que los problemas estaban atrás. Y además teníamos a dos maestros, Xabi Prieto y Vela, capaces de dormir el balón en zonas adelantadas hasta que se incorporaba la segunda línea de ataque. Supongo que la Real que queremos es una cosa intermedia: una Real que proponga más con balón y que sea sólida atrás. Qué fácil es escribirlo y cuánto trabajo cuesta conseguirlo.

La Real tiene que crecer. Y no será fácil porque no le sobra experiencia y es evidente que le falta el oficio que tienen otros con menos talento, pero está en el camino por más que tengamos (muchos) la sensación de que el poder ofensivo que muestra tiene más que ver con la calidad individual de sus jugadores que con una intención de juego. Lo bueno es que los defectos se pueden corregir y que tiene margen de mejora.

El espíritu y apetito mostrado en bilbao

Sigo siendo optimista. Cómo no lo voy a ser si veo una Real plagada de gente de casa que se parte el alma en cada partido compitiendo muchas veces en inferioridad y que se rebela ante cada revés que recibe. Hoy necesita jugar con el mismo espíritu, con tanto apetito como el mostrado en San Mamés. Por eso hoy voy a ir a Anoeta convencido de que es posible ganar a uno de los grandes de esta Liga, al que le respalda un presupuesto de 195 millones de euros, el doble que la Real. Ahí es nada. Enfrente habrá un adversario muy serio y las dificultades se acentuarán. Pero a la vez el interés que tiene el encuentro se multiplica de forma exponencial. Intuyo que habrá momentos complicados en los que el Sevilla tendrá el balón y generará ocasiones. En ese momento es cuando más nos necesitarán los nuestros. Porque nadie más que ellos desea lograr la primera victoria en Anoeta. En el vestuario sienten que es lo que les falta para lanzar esta temporada y sienten que están en deuda. Para conseguirlo, la Real tendrá que desear el triunfo tanto como su rival y combatir con idéntica fuerza porque si algo tiene el Sevilla es músculo atrás y en el centro del campo. No podrá guardar energías. A partir de ahí, hay calidad en nuestras filas. Por fin están casi todos los que están llamados a marcar diferencias y si son capaces de imponer su velocidad, podemos vivir una gran tarde. La hora es buena, la meteorología va a acompañar y no hay excusas.

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