brotes verdes

Que la Real ganase fuera de casa con más posesión queel contrario después de jugar 25 minutos en inferioridad indica que quiere llevarse mejor con el balón

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad tiene una gran oportunidad de dar un salto en la tabla mañana ante el Rayo. El conjunto franjirrojo llegará tocado tras la goleada que le endosó el sábado en casa el Alavés (1-5) y los de Garitano no pueden fallar en Anoeta, porque son mejores y juegan ante su público.

Los ecos del triunfo en Huesca quedan lejanos cuando la jornada entre semana se echa encima, pero hay cosas más allá de los tres puntos sumados que merecen destacarse porque, de confirmarse, podrían ser el inicio de un camino más venturoso para los nuestros.

A diferencia de los cuatro partidos anteriores, la Real jugó con personalidad y no renunció a tratar bien el balón. Retirarse al descanso con un 56% de posesión fuera de casa es algo a reseñar. Porque con los jugadores que tiene, hacer una buena temporada dependerá de que su relación con la pelota sea buena. Habrá partidos para jugar de una manera diferente, pero para someter a los de abajo el camino más directo es el balón.

Con un 33% y un 43% de posesión en Butarque e Ipurua no se podía ir muy lejos. Estoy seguro de que, sobre todo en Leganés, Garitano no pudo acabar muy satisfecho con lo que vio. El colista de Primera no puede triplicar en pases a un equipo como la Real. En este sentido, en Huesca el cambio fue notable y tiene mérito acabar con más balón que el contrario después de jugar casi 25 minutos en inferioridad.

El dominio del balón no le dio profundidad pero sí el control del partido. La Real descansó desde él y tuvo una posición adelantada desde la que presionar tras pérdida. Zubeldia, Merino y Pardo trataron de jugar mediante pases de seguridad, con la única excepción del riojano, con algunos cambios de orientación largos buscando a Zaldua. Y la línea de atrás no abusó tanto de los envíos directos.

Hay que comprender que venimos de una temporada donde la debilidad en las transiciones defensivas hundió cualquier perspectiva de éxito. Los rivales se plantaban solos ante Rulli porque había un déficit en los desdoblamientos, entendidos estos como lo que son: acciones que permiten al poseedor no perder la ocupación racional del campo ocupando la espalda del compañero ofensivo.

Ante esta situación la primera medida de Garitano ha sido limitar las pérdidas en zonas de iniciación y creación. Si no pierdes, no te contragolpean. Y si no te contragolpean, no tienes que correr hacia atrás, que es donde más sufrían los de Eusebio. Esa intención se convirtió en obsesión en el arranque liguero, pero limitó el fútbol txuri-urdin. Si para no perder no arriesgo, al final no genero. Y es peor el remedio que la enfermedad.

Jugadas como la que encadenaron en la segunda parte Merino y Oyarzabal para dejar solo a Bautista ante Werner demuestra que son compatibles los pases que rompen líneas con los de seguridad. Hasta ahora la Real ha tenido tanto miedo a ser sorprendida a la contra que ha querido apostar siempre por el pase vertical. Eso no te pone en riesgo pero tampoco en ventaja. Y en Huesca fue el balón lo que hizo que el partido estuviera controlado, a excepción del arranque de la segunda parte y esa locura final en situación de marcada inferioridad.

Pausa para atacar mejor

Creo que aún falta pausa en campo contrario para generar situaciones más claras de último pase. En los últimos años Prieto hacía esa función imprescindible para resolver partidos como los de mañana en Anoeta ante equipos con menos recursos a los que hay que ganar. Dormía el balón, juntaba adversarios, permitía acampar en campo contrario y doblaba el pase al compañero siempre en ventaja.

Ahora será difícil que un único jugador tome su relevo, pero Merino y Oyarzabal son dos futbolistas que pueden dar esa pausa necesaria para generar en el último tercio. Tienen talento para acertar en la toma de decisión y calidad técnica para precisar el pase. Solo hace falta que el balón les llegue en buenas condiciones para que hagan más daño en campo contrario.

Garitano quiere jugar con tres centrocampistas por dentro que le den el control en la zona ancha. Arriba le falta poder por fuera, al menos hasta que regresen Sandro y Januzaj, que tampoco son extremos puros pero se pueden amoldar mejor en acciones exteriores. Hasta entonces se está buscando la vida con lo que tiene. En Huesca jugó con dos mediapuntas -Oyarzabal y Juanmi por detrás de Bautista. Contra el Barcelona con Pardo de mediapunta y Juanmi de nueve. Pero siempre con ese déficit por fuera que todo local necesita. Haber jugado cuatro partidos fuera quizás no haya sido tan malo.

Todos son válidos

Hasta el momento Garitano está sabiendo optimizar los recursos que tiene. Dejar a Illarramendi y Zurutuza en el banquillo cuando venía de sumar un punto de nueve demuestra personalidad. Fue una decisión temeraria, pero veía bien a Pardo, no tanto al mutrikuarra, y no le tembló el pulso. También dio la alternativa a Bautista. Y ha convertido en intocable a Zubeldia, un chaval de 19 años. La cotización de Aritz también ha subido como la espuma, aunque haya sido por las lesiones de Llorente y Navas.

Expulsiones injustificables

El partido del Rayo no contará con Juanmi ni con Theo. El comportamiento de ambos fue injustificable en Huesca. En el caso de Juanmi es reincidente, porque hace dos años ya dejó a sus compañeros con diez durante media hora ante el Eibar en Anoeta. Hay unanimidad en que está firmando un buen arranque de campeonato, por mucho que no acertase en el remate en Ipurua ni contra el Barcelona. Por eso no se entiende que un mal control pueda derivar en esta roja y en tres partidos de sanción. Y le salvó que el cabezazo de Melero pegó en el poste... Lo de Theo, ya en inferioridad, fue aún peor, porque sabía la situación de debilidad en la que quedaban su equipo. Comportamientos así no pueden quedar impunes si no se quiere caer en la anarquía. Ojalá Kevin tenga un buen día mañana.

Evidentemente no podía olvidarme de Iglesias Villanueva. Reconocer la responsabilidad de los dos jugadores en sus acciones no significa que el colegiado obrase bien. Creo que la aplicación del VAR está siendo un acierto pero no resuelve el principal problema del arbitraje: los árbitros. El gallego tiene un comportamiento altivo y chulesco con el de Coín, ya que después de sacarle la amarilla le sigue con actitud desafiante cuando el futbolista se va alejando. Entre las dos tarjetas pasan ocho segundos. Y lo de Theo es lo que es. Una cachete teatralizado por Musto. Más importante que el VAR es la ansiada unificación de criterios porque si no, nunca habrá justicia en el fútbol. Que es lo que se persigue con el videoarbitraje.

 

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