Carlos Fernández, en Zubieta este lunes./rs

Carlos Fernández, en Zubieta este lunes. / rs

Entrenamiento

Carlos Fernández se suma al ambiente festivo de Zubieta

Un mes después de recaer de su lesión en el amistoso contra el Rayo, el sevillano vuelve a trabajar con el grupo

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Más noticias positivas en Zubieta. Carlos Fernández no se quiere perder la fiesta en la que se ha convertido el vestuario de la Real. El sevillano volvió ayer a trabajar con el grupo un mes después de recaer de su lesión en el amistoso contra el Rayo Vallecano. Sufrió entonces «una contusión a nivel posteroexterno del tercio distal del muslo izquierdo y, a continuación, una recidiva (repetición de una enfermedad poco después de terminada la convalecencia) de la última lesión del bíceps femoral izquierdo», según el parte oficial del club. Tras trabajar durante las anteriores semanas de manera individual y corroborar que las molestias han remitido, el delantero se ejercitó ayer con el grupo de futbolistas que empezó a preparar ya el derbi del sábado, donde no se incluían los titulares de Almería.

El reto del andaluz vuelve a ser ahora encontrar el ritmo de competición idóneo para poder rendir al cien por cien. La continuidad ha sido su caballo de batalla en la Real y ayer volvió a reemprender un camino que espera sea el definitivo. Ya cerró el ciclo de competición previo al Mundial con problemas físicos. El 9 de noviembre, en el partido del Sánchez Pizjuán, donde volvía a ser titular, tuvo que ser sustituido a los diez minutos tras sentir molestias en la parte posterior del muslo. Descansó después, como todos sus compañeros, y fue en la pretemporada de diciembre cuando volvió a recaer.

El cuerpo médico le ha dado el alta y el staff le considera en el punto de nivel suficiente como para participar de la intensidad de las sesiones diarias. Imanol decidirá a partir de ahí qué minutos le concede en competición oficial para acumular la velocidad crucero que necesita.

Lo cierto es que la plantilla gana un delantero con hambre para la zona ofensiva y aunque previsiblemente no parte con opciones para jugar de inicio, su rol de revulsivo le convierte en un recurso interesante para las próximas semanas. La carga de partidos le puede abrir además las puertas, sobre todo si el equipo consigue superar la eliminatoria copera de la semana que viene ante el Mallorca.

Cho, al margen

La plantilla sumó ayer chispa y vitalidad con Carlos Fernández, aunque aún no pudo integrar la explosividad de Mohamed-Ali Cho, quien se ejercitó en solitario para seguir su paulatino proceso de recuperación. El cuerpo técnico no quiere tomar riesgos con el joven francés, y no tiene prisa por incorporarlo a la disciplina del grupo, dando prioridad a que su despegue ya no tenga vuelta atrás. Sufrió una torsión de tobillo en el entrenamiento del martes pasado, la víspera al encuentro de Copa contra el Logroñés. Fue una acción fortuita tras realizar un remate a puerta en la que acabó doblándoselo. A pesar del percance no tuvo problemas para concluir la sesión, ya que en caliente podía ejercitar la articulación sin problemas, pero ni jugador, ni club se quieren precipitar.

Quien sigue acumulando días de entrenamientos es Ander Barrenetxea, otra incorporación reciente para la Real, que va vaciando su enfermería. El donotiarra ya ha viajado con el equipo en los dos últimos compromisos de Logroño y Almería y podría estar cerca de contar con minutos, si bien la competencia en la zona de arriba es cada vez más dura con la también reaparición de Mikel Oyarzabal y la constante reivindicación de Robert Navarro.

En cuanto a Brais Méndez, ayer también se ejercitó con normalidad después de descansar el domingo, por estar sancionado y por unas molestias en la cadera debido a un golpe.