Análisis

Botella medio llena

Botella medio llena

La Real Sociedad está a medio camino entre lo que era con Eusebio y lo que Asier Garitano quiere que sea. Compite contra cualquier rival, pero necesita mayor aportación creativa y ofensiva

JAVIER ONDARRETA

Se han cumplido doce jornadas de Liga y la Real Sociedad continúa buscando una identidad nueva sobre el terreno de juego. Más competitividad, mayor autoexigencia individual y colectiva, una fiabilidad superior, solidez defensiva y capacidad de resolver los partidos son las señas de identidad en las que trabaja el club para convertir a la Real en un club con opciones de ocupar un lugar permanente en la mitad alta de la Liga. Sin olvidar que la Copa y la presencia en competiciones europeas sigue siendo una aspiración recurrente. La última victoria ante el Levante consolida al equipo blanquiazul como el mejor de la Liga fuera de casa y le deja a bastantes menos puntos de los puestos de arriba de la clasificación, que de los marcan la frontera con el descenso. En consecuencia, hay motivos para suponer que la botella de la Real se encuentra más medio llena, que medio vacía.

A mitad de camino

La Real Sociedad está a medio camino entre lo que era con Eusebio y lo que Asier Garitano quiere que sea. La sucesión ininterrumpida de lesiones de tantos jugadores como Llorente, Zaldua, Raúl Navas, Merino, Merquelanz, Januzaj, Sandro y Willian José; los prolongados castigos por expulsión de Juanmi y Theo; el reciente contratiempo físico de Luca Sangalli; o el bajo rendimiento acreditado hasta ahora de Rulli, Illarra, Zurutuza o Mikel Oyarzabal, han condicionado un panorama salpicado de numerosas dificultades para que el equipo haya podido completar la primera fase de la competición liguera con plenas garantías. A pesar de todo este amplio catálogo de inconvenientes, la Real ha sabido competir, ha estado cerca de sumar más puntos, y cuando el entrenador ha tenido que recurrir al fondo de armario disponible en la plantilla, se ha encontrado con respuestas válidas y esperanzadoras como en los casos de Moyá, Gorosabel, Héctor Moreno, Kevin Rodrigues o Jon Bautista. Todo ello, sin olvidar que este inicio de competición ha confirmado el valor de jugadores de la cantera como Aritz Elustondo, Zubeldia o el propio Rubén Pardo.

Equipo difícil de batir

La Real Sociedad intenta consolidarse como un equipo difícil de batir y capaz de competir contra cualquier rival. Esta idea conecta con una convicción innegociable de Asier Garitano y busca fundamentarse en una solidez defensiva constante y reconocible. El técnico blanquiazul cree que asimilar los conceptos de un sistema defensivo fuerte es la base indispensable a partir de la cual puede cimentarse un equipo con capacidad de ganar cada partido. Esta fase de la construcción del equipo es la que más ha progresado hasta el momento. Es posible, por paradójico que pueda parecer, que esto haya sido posible por el condicionante de un gran número de bajas por lesión y expulsiones, que han impedido dar continuidad a las alineaciones, obligando al equipo a protegerse todavía un poco más.

Capacidad resolutiva

El equilibrio del equipo necesita todavía una mayor aportación creativa y ofensiva. Es la tarea prioritaria a partir de ahora, sobre todo en Anoeta. La Real Sociedad necesita crear más juego y ocasiones de gol, así como jugar con mayor profundidad y movilidad en posiciones de ataque. Y para la consecución de este objetivo va a resultar indispensable recuperar cuanto antes la mejor versión de Illarra, Zurutuza, Merino, Oyarzabal, Sandro, Januzaj o William José. Con todo el potencial que puede aportar este grupo de jugadores, la Real está en condiciones de encarar con esperanza y optimismo la larga temporada que aún queda por delante,. También con la ambición de ganar cada partido, escalar puestos en la Liga y competir con determinación en la Copa.

Juventud y cantera

La Real está afrontando este proceso de transformación con una plantilla joven, de futuro prometedor, y con la mirada puesta en una cantera de Zubieta que está en condiciones de seguir nutriendo de jugadores competitivos a la plantilla realista. Las consolidaciones de Zaldua, Aritz Elustondo, Zubeldia y Oyarzabal en el primer equipo se han visto complementadas con la recuperación de Rubén Pardo y las presencias habituales de Gorosabel, Kevin Rodrigues, Luca Sangalli y Jon Bautista, sin olvidar al lesionado Merquelanz. Todo ello sin perder de vista el protagonismo de Illarra y Zurutuza, que continúan siendo dos referencias con mayor experiencia e indispensables en la plantilla blanquiazul.

 

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