Bendito estreno y feliz despedida

El primer gol de Zubeldia con la Real debe marcar un cambio de rumbo, en el día de la despedida de un grande

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Anoeta pudo, por fin, celebrar una victoria que era imprescindible. Después de muchos partidos sin hacerlo, tras muchos minutos de sufrimiento, la afición realista pudo disfrutar con un final feliz. Feliz por la victoria, feliz por los puntos y feliz por una despedida a Carlos Vela por todo lo alto, con gol incluido del mexicano para sentenciar el encuentro.

Necesitaba la Real y necesitaba su afición volver a saborear un triunfo como el de ayer, frente a un equipo de los de arriba y olvidar los últimos pasos atrás que había dado en Anoeta. Y la victoria llegó. Tras mucho sufrimiento, pero llegó precisamente cuando más complicado estaba el choque, cuando parecía que el Sevilla empezaba a moverse más cómodo en Anoeta. Pero dicen que las cosas cuando cuestan, saben mejor. Y a la Real le costó lo suyo.

Ayer, los de Eusebio fueron amos y señores del partido durante la primera media hora del encuentro, en la que debían haber sentenciado. Pero la historia se repitió una vez más. Esta vez su superioridad, al menos, le sirvió para marcar un gol, el de Iñigo Martínez. Pero tampoco esta vez fueron capaces de irse al descanso con ventaja. El Sevilla, como tantos otros, hizo un gol con casi nada, en su primera oportunidad, en su primera llegada peligrosa, ayer a través de una acción individual.

Los tres puntos dejan a la Real, a la que el descanso le vendrá muy bien, cerca de Europa LO MEJOR

El Sevilla marcó, como tantos otros, sin hacer ningún mérito, en una acción individual LO PEOR

Zubeldia se estrenó como goleador en la Real en el primer balón que tocó ayer EL DATO

Ese gol de Igor llegó en un momento crítico, cuando la Real empezaba a sufrir LA CLAVE DEL PARTIDO

El gran trabajo realista en esa primera media hora se venía abajo en una jugada aislada en la que, incluso, la Real no tuvo ninguna fortuna. Quien más, quien menos, podía pensar que no había forma de ganar. Y mucho más cuando, tras el descanso, el juego cambió. El Sevilla dio un paso adelante, fue a presionar arriba, y vinieron los problemas. Las botas de los realistas empezaron a tocar menos el balón de lo que les gusta. La fluidez y llegadas de la primera parte iban desapareciendo. Y la ansiedad, el pánico, parecían irse adueñando de los realistas.

Y entonces... Entonces, en contra de lo que había venido sucediendo en el último mes, la Real vio la luz. Lo hizo con ese gol de Zubeldia, que se estrenó como goleador en el mejor momento, cuando el partido estaba más complicado. Luego vino la pequeña apoteosis con el tanto de Vela, qué mejor final para un jugador que ha vestido 250 veces la camiseta realista, que ha marcado 73 goles y que ha dado nada menos que 45 asistencias a sus compañeros.

Carlos Vela es ya uno de los grandes de la historia de nuestra Real y, en una temporada complicada, tuvo el final que se merecía. Su luz y esa sonrisa tan especial que siempre le acompaña, han iluminado el juego txuri-urdin durante más de seis años. Son muchas las tardes de gloria que el mexicano ha dado a la Real, como aquella de los cuatro goles al Celta y aquel golazo que hizo vibrar Anoeta frente al Lyon camino de la Liga de Campeones. Se va un grande muy grande, pero la vida sigue para una Real que ayer también vio el estreno goleador de otro jugador, Igor Zubeldia, que puede que con su tanto marcara un cambio de rumbo liguero para una Real que necesita descanso. Amén.

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