Real Sociedad

Bautista vuelve a verse las caras con el Rayo, su primera víctima en Liga

Jon Bautista, en el choque de la Real Sociedad en Huesca. /EFE
Jon Bautista, en el choque de la Real Sociedad en Huesca. / EFE

El ariete errenteriarra de la Real Sociedad metió su primer gol oficial ante el conjunto vallecano en Anoeta, en mayo de 2016

ENEKO PÉREZ SAN SEBASTIÁN.

Dos años y cuatro meses después, Jon Bautista (Mahón, 1995) vuelve a verse hoy las caras, y en el mismo escenario, Anoeta, con la primera de sus víctimas en Primera División, el Rayo Vallecano (2-1). Desde entonces ha convertido seis goles: cinco en Liga y uno en la Europa League.

El 8 de mayo de 2016, el joven Bautista, que había debutado en la élite apenas dos semanas antes en un encuentro liguero disputado en El Madrigal (0-0), consiguió hacer realidad su sueño: meter un gol con la Real. Marcó desde fuera del área con un buen golpeo ajustado al palo izquierdo de la portería rival. Puños cerrados y gesto de rabia en la cara. Era un hombre feliz. Su diana, además, sepultó casi definitivamente las opciones de los madrileños de salvar la categoría.

Hoy, merced a las bajas de Sandro, Januzaj, Juanmi y Merquelanz en el ataque donostiarra, Asier Garitano podría volver a darle algunos minutos, contando con que Willian José regresa de una lesión y que este sábado se juega otro importante partido ante el Valencia.

De este modo, si juega y es capaz de volver a marcar se quitaría una pesada losa de encima, ya que su último gol oficial es del 11 de febrero, fecha en la que se estrenó en uno de los grandes estadios de la Liga, el Santiago Bernabeu (5-2).

Igualmente, Bautista es miembro de esa quinta del 95 que encandiló a la familia realista en la UEFA Youth League de la 13/14, donde fueron eliminados en octavos de final por el Schalke 04 de Leroy Sané, hoy una de las piezas claves del Manchester City de Pep Guardiola. De esa misma generación, en ese equipo destacaban también Álvaro Odriozola, Luca Sangalli, Jon Guridi, Eneko Capilla o Martín Merquelanz. Todos ellos ya saben lo que es jugar en la mejor liga del mundo defendiendo el escudo txuri-urdin.

Con todo, su nombre cobró aún más relevancia entre el entorno realista cuando se hizo público el interés del Athletic en hacerse con sus servicios, previo pago de su cláusula, al finalizar el curso 16/17. Su respuesta fue un no rotundo. Ante ese movimiento, la directiva txuri-urdin no vaciló y decidió renovar al potrillo con un contrato hasta 2023 y una cláusula de 50 millones, subiéndole al primer equipo.

Ahora, el delantero errenteriarra es un jugador más maduro y experimentado para poder demostrar todo aquello que apuntaba cuando era la referencia ofensiva del Sanse. En el filial realista, al que subió en la campaña 14/15, demostró su instinto para el gol (29 goles en 71 choques) sobre todo en el curso 16/17, donde anotó 12 dianas de todos los colores en tan solo 17 encuentros. La categoría de bronce se le quedó pequeña. Hoy podría ser el día en el que Anoeta vuelva a ver la sonrisa del canterano.

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