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Batacazos y fútbol profesional

Dudar de las intenciones de un jugador es querer hacer daño. A mí estos comentarios me dolían mucho. El futbolista siempre quiere jugar bien

Batacazos y fútbol profesional
Roberto López Ufarte
ROBERTO LÓPEZ UFARTE

Cuando llegan resultados adversos abultados aparecen aficionados y periodistas ventajistas que sueltan por su boca bilis haciendo aspavientos para que parezca que solo ellos tienen razón. Viene esto a colación al repaso que le dio, por ejemplo, la Juventus de Cristiano a un Atlético de Madrid que no estuvo a la altura en ninguna de sus líneas. Incluyo a Griezmann, que quería comer en la misma mesa que Cristiano y Messi, y por lo visto está a mucha distancia de ellos. Y ahora todo se cuestiona. Que si Simeone no tiene categoría, que si es ultradefensivo, que si los jugadores se asustaron ante el empuje de la Juventus... Y hasta se cuestiona el penalti absurdo que hace Correa al perseguir como un poseso al jugador italiano.

También la Real se ha comportado en los dos últimos partidos como un equipo menor. En Sevilla tuvo también un mal día. Los de Machín le pasaron por encima y lo que es peor, con fallos defensivos e individuales. El fútbol profesional no admite relajación en las marcas individuales. Ahí Imanol no tiene ninguna culpa. ¿Cuántas veces les habrá advertido que si el contrario nos ataca por el lado derecho, el lateral izquierdo tiene que cerrar? Y que si en la salida del balón tenemos problemas es mejor alejarlo de un pelotazo. Pero también es verdad que si un jugador tiene un mal día, algo que le puede pasar a cualquiera, el equipo debe ayudarle.

He visto comentarios y entrevistas esta semana sobre lo que pasó en Sevilla, y yo siempre digo que la intención de un jugador es hacerlo bien y darlo todo en el campo. Lo peor que puede oír un futbolista es que se le acuse de falta de entrega, falta de profesionalidad, que no quiere jugar. Que si más cantera y menos cartera. En fin. Yo he sido profesional durante quince años y a mí también me dolían ese tipo de comentarios. Dudar de las intenciones del jugador es querer hacer daño y querer romper la dinámica del equipo. El futbolista siempre quiere jugar bien y creo que lo que sí debe hacer, cuando llega una tarde de estas, es ser humilde y luego hacer autocrítica. Hay que reconocer los errores cometidos, los defectos y trabajar para que no se repitan.

Esta semana Zidane, que lo ha ganado todo con el Madrid y que ha vuelto al banquillo del Bernabéu, ha admitido que en los tiempos gloriosos, con él, no estuvieron bien ni en la Liga ni en la Copa, competiciones tan importantes como la Champions.

Así que, volviendo a la Real, toca corregir cosas y enderezar el rumbo, ya que Europa está cerca y no hay nada perdido. Hoy en Anoeta se presenta el Levante, un equipo que juega con un 1-5-3-2, aunque ellos se empeñan en decir que juegan con tres defensas y cinco centrocampistas, lo que no es cierto. Con un fantástico Morales en punta, acompañado a veces de Borja Mayoral y otras de Bardhi, un canterano del Sevilla como Campaña y un buen sistema defensivo, ha conseguido estar bien colocado, pero ha entrado en problemas en las últimas semanas al perder tres partidos seguidos. Recuerdo el choque de ida, que la Real ganó 1-3, pero que a mí no me gustó nada, porque en la primera parte el Levante pudo sentenciar. Vamos a intentar, por una vez, no darles vida, porque a veces somos especialistas en estas cosas. O por lo menos eso dice la tradición. El mismo Sevilla, por ejemplo, estaba en racha negativa y le dimos oxigeno.

Como decía Alberto Ormaetxea, hay que atarse bien los machos y que los que salgan al campo no se olviden que esto es fútbol profesional.