La base de la real es triangular

Garitano da con la tecla al alinear un centro del campo con Illarramendi, Zurutuza y Oyarzabal que lo convierte en un equipo más dominador

IMANOL TROYANO

Si hace un par de meses se insistía por activa y por pasiva que la Real de Garitano era un equipo en construcción, tras el partido de ayer hay que seguir perseverando con esta idea. Las victorias no se tienen que convertir en motivo de argumento de que ya está todo hecho. Eso sí, si las derrotas ayudan a identificar los problemas y a reparar en lo que no hay que volver a repetir, los triunfos facilitan descubrir lo que funciona bien y lo que no hay que tocar. Así, en esta Real, como poco, tras la buena imagen transmitida en los partidos contra Sevilla y Celta en casa, se puede determinar que su centro del campo tiene que tener forma de triángulo.

Los cimientos de la Real de Garitano está compuesta por una base triangular. Ni dos, ni cuatro, ni cinco. Tres. Tres son las piezas que necesita el puzzle del mediocampo para que el equipo carbure a alto nivel. Al menos, por lo que se ha visto hasta ahora. Ayer fueron Illarramendi, Zurutuza y Oyarzabal quienes formaron esa tricefalia en el eje central. Illarramendi y Zurutuza compartiendo línea, aunque no necesariamente, y con Oyarzabal en una posición de mediapunta. Un dibujo, hay que decir, que está lejos de ser estático.

Este triángulo funcionó ya para controlar al Sevilla en casa, en aquella ocasión aparecía Zubeldia en vez de Zurutuza, y en la primera victoria en Anoeta ante el Celta, donde en lugar de Illarramendi emergía la figura de Zurutuza. Si bien en este duelo la demarcación de Oyarzabal se perfilaba hacia la banda izquierda. Ayer, de nuevo en casa, Garitano volvió a repetir la exitosa fórmula.

La tripleta compuesta por Illarramendi, Zurutuza y Oyarzabal permitió dominar claramente el juego. Ayudó sobremanera el tanto del eibartarra a los diez minutos de partido, aun así, los realistas no se confiaron y trabajaron sin descanso. El despliegue físico del '10' volvió a ser espectacular, más allá del golazo. Incansable durante todo el encuentro, siempre generoso en el esfuerzo, no dejó de correr hacia adelante ni hacia atrás. Cada vez le pesa menos el dorsal que lleva a la espalda.

Zurutuza, por su parte, volvió a impartir otra de sus clases de control de pelota. Ve el juego como pocos, y cuando no tiene que enfrentarse a demasiado tráfico en el mediocampo es letal para el rival. Suya es la recuperación del esférico y el envío a Januzaj en la acción del segundo gol. Para finalizar con el trío, Illarramendi ayer sobre el campo como lo que es: el capitán del equipo. Ordenó y mandó cuando hizo falta. Es sin duda al que más le beneficia esta disposición táctica. Le otorga más libertad de movimientos y entra más en contacto con el balón. Con más espacios.

Zubeldia entró al terreno en la segunda mitad por Zurutuza. Garitano cambió una pieza por otra del triángulo. En Anoeta parece claro que la receta de la victoria pasa por un centro del campo con esta configuración triangular. Fuera de casa ya es otra historia.

El gol de Vela

Ayer se vivió una fiesta en Anoeta. Una fiesta que no se quiso perder Januzaj. El gol que tanto buscaba, que tan cerca había tenido por momentos, llegó ayer. A más de uno se le pasó por la cabeza el nombre de Vela cuando ese balón entró por la escuadra.

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