Real Sociedad

Con esta Real Sociedad es imposible

Estreno. Barrenetxea, que jugó su primer partido como titular, disputa un balón por alto contra Cote y Sergio Álvarez. / ARIZMENDI
Estreno. Barrenetxea, que jugó su primer partido como titular, disputa un balón por alto contra Cote y Sergio Álvarez. / ARIZMENDI

Barrenetxea juega su primer partido como titular y no consigue brillar | Imanol le coloca en la banda derecha y se muestra valiente en los 55 minutos en los que está sobre el campo

O.T.

Como con todo en esta vida, a cada situación hay que colocarla en su contexto. No vale con aislar un elemento de su entorno y examinarlo con lupa. A nadie se le puede ocurrir cargar las tintas contra un chaval de 17 años que apenas había disputado unos minutos en Primera y que ayer tuvo su primera oportunidad como titular en la máxima categoría.

El pueblo se mostró satisfecho al comprobar que en el once titular que pintó Imanol Alguacil aparecía un jugador que nunca había sido de la partida. Un potrillo de la factoría de Zubieta que esta temporada la empezó con el juvenil, jugó algunos partidos con la Real C y debutó antes con el primer equipo que con el Sanse.

Ese jugador es Ander Barrenetxea, el extremo en el que se tienen depositadas muchas esperanzas. Al que se le ha visto marcar auténticos golazos con el filial realista. Ayer recogió el premio al trabajo bien hecho. Después de haber disputado cinco minutos en la jornada 17 contra el Alavés en el día de su debut y otros nueve en la 30 ante el Betis, en el derbi contra el Eibar tuvo que salir a calentar con otros diez compañeros porque el entrenador decidió que iba a ocupar la banda derecha de inicio.

Nos podemos imaginar la ilusión con la que se colocó esa camiseta con el '34' a la espalda. Cómo se subió las medias y se ató las botas. Cómo calentó a tope para jugar el mejor partido de su vida. A buen seguro que sabía que en las gradas, exactamente en el córner bajo el marcador de Anoeta, estaba su ama, que no es otra que la entrenadora del IDK Azu Muguruza, acompañada por su tía, la presidenta Carmen.

A las 16.15 horas sonó el pitido que daba inicio al derbi y nada, absolutamente nada, salió como Barrenetxea hubiera imaginado. A sus 17 años, su cabeza estaría llena de sueños, pero con esta Real Sociedad es imposible.

Con esta Real es imposible que los sueños se cumplan. Que la afición pueda imaginar un viaje por Europa. Que un chaval de 17 años pueda arroparse por sus compañeros para tener un debut como titular que le quede guardado para siempre en la memoria. El donostiarra no va a olvidar el día de ayer, pero seguro que nada de lo que pasó fue como lo imaginó mientras regateaba a todos sus compañeros en el patio del colegio.

Barrenetxea no pudo brillar. Jugó 55 minutos y fue sustituido por Sandro. Temporadas como la presente son difíciles para los jugadores más jóvenes del equipo. Ni el tan esperado Aihen se pareció a aquel lateral que debutó y maravilló en el Bernabéu.

Barrenetxea guardará la fecha de ayer. Guardará alguno de los regates que hizo. Pero se lamentará por esa Real Sociedad con la que es imposible.