Antoine Griezmann, en el banquillo del Coliseum en el debut liguero del Atlético Madrid ante el Getafe. / EFE

Próximo rival de la Real El Atlético de Madrid es un mar de dudas

El cuadro colchonero viene de un verano desconcertante en el que su situación económica tan solo le ha permitido gastar 18,5 millones

IKER VALVERDE san sebastián.

El Atlético de Madrid vive uno de los momentos más complicados del último lustro. Tras haberse instalado entre la aristocracia europea durante esta década, la última temporada y el inicio de ésta le han devuelto a un segundo escalón. La parroquia rojiblanca se ha acostumbrado a ver a su equipo peleando con los más grandes y alcanzando cotas impensables antes de la llegada de Simeone, y ahora exige mantener el nivel o, incluso, dar el último paso para ser considerados una de las potencias europeas.

Pero la realidad es que la situación económica del club no le ha permitido incorporar a jugadores para dar ese salto. Y es que tan solo ha desembolsado doce millones por Nahuel Molina, que no estará en el Reale Arena el sábado por sanción, y otros seis y medio en Samuel Lino, que ha recalado en calidad de cedido en el Valencia, además de la llegada de Axel Witsel a coste cero y la llegada hoy de Reguilón procedente del Tottenham. También han vuelto de sus respectivas cesiones Saúl y Morata, que están siendo bastante importantes para Simeone en este arranque de temporada.

El cuadro colchonero tampoco ha esquivado los problemas para inscribir jugadores que otros equipos de la Liga han experimentado este verano. Morata, Griezmann o Saúl tienen fichas muy altas y cubren gran parte de la masa salarial de la plantilla. Al fichar a Witsel, Enrique Cerezo, presidente del Atlético Madrid, hizo saltar las alarmas afirmando que debían ingresar 40 millones en traspasos para cuadrar las cuentas, ya que excedían el limite salarial impuesto por La Liga. Finalmente, con la venta de Germán Berterame al Rayados mexicano, el aumento de ingresos del patrocinador principal 'Whalepin' y una renegociación con Nike, además de la renovación con una rebaja salarial notoria de Lemar, el Atlético Madrid logró inscribir al centrocampista belga y a Nahuel Molina sin necesidad de vender a ningún jugador importante.

Simeone no da con la tecla

Diego Pablo Simeone está inmerso en su duodécima temporada al frente del Atlético Madrid. Con la hazaña de haber llevado al club a otra dimensión desde su llegada, pocos son los rojiblancos que se atreven a pensar siquiera en un fin de ciclo del argentino. Por el estilo que ha propuesto el 'Cholo' en sus mejores días, la duda reside en si es el candidato ideal para comandar la reestructuración que la dirección deportiva está llevando a cabo en el último año y medio.

El cuadro colchonero lleva varios mercados buscando jugadores de un perfil que, a priori, no casan con el estilo aguerrido y sacrificado de Simeone. Joao Félix, Lemar, De Paul, Rodri o Trippier son ejemplos evidentes de que el Atlético Madrid quiere cambiar esa etiqueta de equipo defensivo y marrullero para convertirse en uno con un estilo mucho más atractivo y propositivo. Y hace dos temporadas consiguió ser campeón de la Liga jugando un fútbol más asociativo del que desplegaba cuando se llevó el título en 2014 con Raúl García, Gabi, Diego Costa y compañía.

Simeone no consigue adaptarse al perfil jugón en el que está invirtiendo la dirección deportiva en las últimas temporadas

Aun así, el pasado curso, en el que sufrió hasta prácticamente la última jornada para asegurar la plaza Champions, reflejó que Simeone no se siente tan a gusto con ese perfil de jugadores. A Joao Félix le ha costado muchos partidos encontrar su nivel y Thomas Lemar parecía fuera del equipo hasta que el técnico le encontró acomodo como interior. Además, en el día grande, cuando tiene enfrente a un coloso en los octavos de la Champions, el 'Cholo' ha seguido apostando, con total legitimidad, por el estilo defensivo de antaño.

El dilema con Griezmann

La vuelta de Antoine Griezmann al Atlético Madrid no ha sido tan fructífera como le hubiese gustado. Cedido por el Barcelona por dos temporadas, el conjunto colchonero tiene la obligación de abonar 40 millones en las arcas culés si el francés disputa el 50% de los minutos. Ahora mismo, parece impensable que en Madrid puedan ser capaces de afrontar tal operación y, habiendo jugado alrededor del 70% la pasada temporada, este curso parece abonado a la suplencia.

En año de Mundial, el excanterano txuri-urdin necesita rodaje y ser importante en su equipo ante la abundancia de delanteros en la selección gala. Su salida no es una opción, ya que al pertenecer al Barça obligaría a una operación a tres bandas. Griezmann también está hecho un mar de dudas.