Oyarzabal hace reahabilitación sobre una bici. / LOBO

Real Sociedad

El ataque de la Real sigue cruzado

Carlos Fernández, Mikel Oyarzabal y Umar Sadiq han sufrido la misma lesión en el último año cuando su rol era determinante en el juego ofensivo de la Real

GAIZKA LASA

El ataque realista sigue gafado. Cruzado, mejor dicho. El último año tres referentes ofensivos han sufrido la temida lesión de rodilla de larga duración. El 1 de agosto del año pasado se confirmó que Carlos Fernández estaría de baja los siguientes ocho o nueve meses –aún no ha debutado en competición oficial–, el 17 de marzo de este año el diagnóstico se repitió con Mikel Oyarzabal y ayer la maldición del dichoso ligamento se cebó con Umar Sadiq.

Por distintos motivos, los tres atacantes estaban llamados a desempeñar un rol determinante en la Real en el momento de la abrupta interrupción de su actividad física. Carlos Fernández se rompió en el momento mismo de tomar impulso para convertirse en el revulsivo de Imanol para la temporada 21/22. Había sido fichado en enero –10 millones de euros se pagó al Sevilla– para sustituir a Willian José pero sus primeros meses en Zubieta se vieron lastrados por problemas musculares. Emergió como soplo de aire fresco en los últimos partidos de la temporada y el verano le puso en la rampa de lanzamiento para el que estaba llamado a ser su temporada. No llegó a iniciarla.

El 31 de julio, en el amistoso contra el AZ Alkmaar, una mala pisada, como la de Sadiq el domingo en Getafe, en el mismo horroroso gesto de clavar y hacer girar la rodilla, truncó su continuidad. El parte, demoledor: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Nueve meses de ostrascismo.

La llegada de Alexander Sorloth palió la pérdida y la vida continuó en la Real, en gran medida gracias a la aportación goleadora de Mikel Oyarzabal. Quince tantos anotó el eibartarra en las tres competiciones, sin ser el delantero centro, antes de sufrir el mismo infortunio en marzo. La Real se quedó de repente sin su principal recurso ofensivo ante la falta de pegada de Isak. Quedaban diez partidos y el equipo era sexto a dos puntos del quinto (Betis) y con dos de ventaja sobre el séptimo (Villarreal). La unión hizo la fuerza, Sorloth dio un paso adelante y el curso tuvo un final feliz.

Valor deportivo y económico

Arrancó la presente temporada y la pérdida llegó esta vez en forma de transferencia de 70 millones de euros desde Newcastle, que se llevó a Isak. De golpe y plumazo la delantera de la Real se quedó huérfana a una semana del cierre del mercado y con las ligas europeas en marcha. El club reaccionó con celeridad y ambición y realizó el mayor desembolso de su historia por Umar Sadiq, por quien pagó 20 millones –más cinco en variables difícilmente ejecutables– al Almería. Su gol ante el Atlético de Madrid en el Reale Arena relanzó unas expectativas que ya llegaban cargadas por los 20 tantos marcados el año pasado con el cuadro andaluz. El ariete nigeriano se convertía en la máxima referencia del equipo en área rival y sobre él recaía la responsabilidad del gol. Hasta ayer. Otro mazazo al ataque realista, cruzado como el de ningún otro club durante el último año.

Al valor deportivo de los tres futbolistas afectados por la misma grave lesión se une el componente económico. Los tres atacantes caídos han sido objeto de importantes esfuerzos de tesorería por parte del club. Carlos Fernández y Umar Sadiq requirieron traspasos de dos dígitos (10 y 20 millones respectivamente) mientras que Oyarzabal encabeza el grupo de valiosos canteranos blindados ante las amenazas exteriores.

La desdicha ha atacado a tres referentes ofensivos, tres jugadores desequilibrantes y tres goleadores. A un ataque que no deja de recibir sobresaltos. Cruzado.