Construir una defensa nueva

A tres semanas del inicio de Liga el eje de la zaga ofrece dudas. Navas debe recuperar la versión de la 16/17; Llorente, ser más regular; Héctor, convencer al míster, y Aritz, tener la continuidad que nadie le ha dado en dos años y medio

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

No me ha causado mala impresión la Real Sociedad en estos primeros amistosos. El equipo de Asier Garitano transmite orden, disciplina y sencillez en su forma de manejarse, virtudes necesarias para ser competitivo. Que no es otra cosa que regularizar buenos resultados en el tiempo por encima de los merecimientos que se haga para ello.

No necesitó tirar de brillantez para superar a Eibar y Osasuna, dos buenas piedras de toque en dos ensayos con las piernas cargadas. El cuadro armero se ha consolidado en Primera en un tiempo récord y el navarro apunta, de la mano de Arrasate, a estar peleando por los puestos cabeceros de la división de plata.

Más allá de los resultados de estos bolos veraniegos, a mí también me ha llegado ese debate tan habitual en estas fechas acerca de si hay mejor equipo que el año pasado o no. Recordar que en los últimos meses han tomado la puerta de salida Iñigo, Vela, Prieto, Canales, Carlos Martínez y Odriozola, entre otros, infunde respeto. Sobre todo cuando solo ha llegado un fichaje, el de Mikel Merino. Pero el fútbol no es una cuestión cuantitativa sino cualitativa y yo veo la botella medio llena, aunque con un matiz.

Además del navarro, el regreso de Zaldua también es una incorporación. No creo que se trate de un jugador inferior en sus prestaciones a Odriozola, aunque no sea tan espectacular, y a sus 26 años está en la edad perfecta para dar un salto de calidad en su carrera con el respaldo que supone contar con la confianza del míster. Futbolistas como Januzaj o Juanmi también los considero como caras nuevas. En el caso del belga porque no fue habitual el curso pasado -solo formó de inicio en 18 de los 38 partidos del campeonato- y ahora parece llamado a ser uno de los referentes ofensivos del equipo. En el del malagueño porque Garitano le va a colocar por fin en su verdadero puesto, en el frente del ataque como segundo delantero, cuando se ha pasado dos años perdido en la banda. Tampoco me olvidaría de que aún tenemos que descubrir a Moyá y Héctor Moreno, las dos incorporaciones del pasado invierno.

Considero que una Real con la portería bien guardada, con Zaldua y Theo en los laterales -si finalmente se cierra su cesión como así parece-, con Illarramendi, Zurutuza y Merino en la zona ancha y atacantes del nivel de Januzaj, Willian José, Juanmi y Oyarzabal, tiene que andar muy bien. Pero me queda la duda de los centrales, una zona en la que no las tengo todas conmigo.

Garitano tiene el reto de reconstruir una defensa nueva y buena parte de su éxito aquí dependerá de cómo solvente esta situación. El equipo que alcanzó Europa hace dos temporadas brilló con una retaguardia formada por Carlos Martínez, Navas, Iñigo y Yuri. En enero de 2017 Odriozola reemplazó al primero, que había caído lesionado. De esos cinco hoy solo queda Navas.

La Real cuenta con buenos talentos individuales atrás, pero construir una retaguardia completa es algo más amplio que juntar a buenos jugadores. Exige complicidad y complementariedad, factores que solo la competición se encarga de medir.

A tres semanas del inicio de Liga hay cuatro centrales en la plantilla. Tres diestros, Navas, Aritz y Llorente, y uno zurdo Héctor Moreno. Navas completó ayer el primer entrenamiento de esta pretemporada. Héctor acaba de volver de sus vacaciones tras jugar el Mundial con México, Llorente arrastra unas molestias en el tendón de Aquiles y Aritz ha tenido que parar algún día por una sobrecarga muscular sin demasiada importancia. Por eso Zubeldia está teniendo que jugar de forma recurrente en la cueva.

Pero más allá del corto plazo, el medio también me preocupa en estas posiciones. Empiezo por Aritz. Desde que el 30 de diciembre de 2015 Eusebio le colocase de central en aquella visita al Bernabéu no ha tenido continuidad en el puesto. Apenas ha jugado ahí una veintena de partidos de inicio en dos años y medio. La mitad en el arranque de la pasada campaña, cuando las lesiones obligaron al técnico a contar con él. Fue de los mejores pero enseguida desapareció de las alineaciones. Con Imanol jugó de lateral en la recta final de Liga.

Raúl Navas no pudo repetir la pasada campaña el buen nivel de la 16/17. Se pegó un enorme costalazo en la segunda jornada contra el Villarreal que le tuvo tres meses parado. Y cuando regresó le costó adquirir el tono físico adecuado. Con todo es un central de garantías si la salud le respeta.

Llorente causó una grata impresión en sus primeros partidos como blanquiazul, en parte porque su dominio del juego aéreo reportó buenos goles, pero desde la visita al Leganés en el primer partido de este 2018 su nivel bajó de forma importante y ya no remontó. Tiene pinta de poder ser un central importante. Cualquiera no ha sido capitán del Real Madrid en sus categorías inferiores ni ha tenido continuidad en Primera con 21 o 22 años. Quizás el año pasado resultara penalizado por un estilo de juego que le llevó al límite, obligándole a perseguir a su par hasta campo contrario y jugando muy lejos del portero. El caso es que a sus 25 años por cumplir afronta el curso con el reto de ganar en regularidad, algo innegociable para todo buen central que se precie.

Héctor Moreno llegó a contrapié en febrero. Apenas había jugado con la Roma y la falta de tono físico limitó su rendimiento. Bastó una carrera del coreano del Salzburgo Hwang en Anoeta para desnudarle. La Real estaba viva en Europa cuando Iñigo hizo las maletas y se quiso cubrir las espaldas ante cualquier contingencia. Cayó tan rápido en Austria que después no hizo falta. Ahora, después de un Mundial, trabaja para ponerse al mismo ritmo de sus compañeros y su primera experiencia en un amistoso ha sido...¡de lateral!

Todo equipo que pretenda hacer algo importante debe empezar por contar con una buena pareja de centrales que se compenetre como un solo jugador. Francia ha ganado el Mundial a partir de Varane y Umtiti. Mbappé y Griezmann se han merendado los titulares, pero para mí han sido los mejores. El primero se cargó a Uruguay en cuartos y el segundo a Bélgica en semifinales. Sin olvidar, lo más importante, que echaron el candado a una defensa de hierro. La Real Sociedad fue un gigante con pies de barro el pasado curso y no puede caer en el mismo error. Asier Garitano tiene trabajo por delante.

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