Brais, Gorosabel, Aihen, Zubimendi y Aritz se ejercitan este lunes en las instalaciones de Zubieta. / JOSE MARI LÓPEZ

Real Sociedad Un arranque de curso de mucho mérito

La Real ha logrado cinco triunfos y un empate en ocho partidos a pesar de las lesiones que asuelan su ataque y la entidad de sus adversarios

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

No hay arranque de temporada con Imanol que decepcione. Aquella máxima de Toshack de que el fútbol en San Sebastián no empieza hasta que acaba el Festival de Cine es historia. Ahora la Real no hace prisioneros desde el primer día y ahí están sus resultados, con cinco victorias, un empate y dos derrotas en sus ocho primeros compromisos. A pesar de todos los obstáculos que se ha encontrado en el camino, llega al parón de septiembre con los mismos puntos que el séptimo en Liga y habiendo ganado las dos primeras jornadas en la Europa League, una de ellas en Old Trafford.

A partir del 2 de octubre le esperan trece partidos oficiales en 43 días hasta el Mundial, ocho de Liga, cuatro de Europa y uno de Copa, pero esa es otra historia que habrá que contar en su momento. Ahora lo que toca es disfrutar de esta Real que ha vuelto a tener una buena puesta en escena.

Un verano caliente. El mérito que tiene haber firmado este registro es enorme por varios motivos, el primero de ellos, los problemas que vienen afectando a su línea de ataque en los últimos meses. La Real abrió el verano con tres lesionados de larga duración: Oyarzabal, Barrenetxea y Carlos Fernández. Estos dos últimos viendo la luz al final del túnel, aunque lejos aún de su mejor forma después de tanto tiempo inactivos. De hecho, el donostiarra todavía está incómodo y el sevillano no ha podido reaparecer en partido oficial aunque haya participado en la pretemporada.

Además, Olabe entendió que Portu y Januzaj habían acabado su ciclo aquí y que se necesitaba un cambio que llegó con los fichajes de Cho y Kubo. Futbolistas jóvenes que apenas iban a tener tiempo de adaptarse por las necesidades del equipo. Para completar el verano el Newcastle se llevó a Isak a una semana del cierre del mercado y la apuesta para sustituirle, Sadiq, se rompió la rodilla a los diez días de aterrizar. Al margen de los atacantes, tampoco hay que olvidar que se ha lesionado el mejor defensa, Le Normand, que no ha podido jugar cuatro de los ocho encuentros disputados.

En estas circunstancias, firmar semejante arranque de curso tiene mucho valor porque a partir de ahora el tiempo corre a favor de la Real. Para empezar, porque Carlos Fernández ya se entrena con el grupo con el deseo de regresar en octubre.

Calendario exigente. Comparado este inicio con el de las tres temporadas anteriores de Imanol se observa que es prácticamente calcado al de las dos últimas –solo un punto menos– y sensiblemente mejor que el de la 19/20 en la que vinieron Odegaard, Portu, Isak y Monreal. La diferencia es que el calendario ha sido bastante más exigente, por lo que la dificultad de conseguir resultados también ha sido mayor.

Ahora ha tenido que medirse a Barcelona y Atlético en el Reale Arena y visitar al Manchester United en Old Trafford, tres rivales del máximo nivel ante los que el cuadro txuri-urdin ha sabido competir. Contra el conjunto azulgrana cuajó una buena primera hora (1-1) hasta que la profundidad de banquillo acabó decidiendo el choque con la entrada de Ansu Fati y Raphinha; frente al Atlético rascó un empate (1-1) y en Inglaterra logró la primera victoria en uno de los grandes templos del fútbol europeo.

Desde que existen las fases de grupos en las competiciones continentales solo en otra ocasión la Real había ganado las dos primeras jornadas como ahora. Fue con Denoueix en la Champions 03/04 cuando superó por 1-0 al Olympiacos en Anoeta y ganó después en Estambul al Galatasaray (1-2).

En la Liga ha hecho valer su superioridad en Cádiz y Elche y se ha impuesto al Espanyol. El único lunar ha sido la derrota en Getafe en un mal partido condicionado por haber jugado tres días antes en Mánchester y en el que pudo empatar en la segunda parte a tenor de las ocasiones de que dispuso.

Fichajes de adaptación rápida. Pocas veces jugadores recién llegados han tenido tanta influencia en los resultados conseguidos. Brais lleva cuatro goles que han servido para rubricar los triunfos ante el Elche, Manchester y Espanyol. Kubo marcó en la victoria de Cádiz (0-1) y ha participado en la acción previa de los dos goles de Sorloth ante el Omonia y el Espanyol. Cho, que ha causado gran impresión por su potencia y descaro en el mano a mano, hizo la jugada del gol contra el Atlético que culminó Sadiq, al que solo le ha dado tiempo de intervenir en esa acción, y facilitó la asistencia a Brais en el Coliseum Alfonso Pérez.

Más allá de lo cuantitativo, en lo cualitativo los tres aportan múltiples variantes a Imanol que amplían su margen de maniobra. A Kubo le hemos visto marcar en Cádiz como delantero, asistir a Sorloth ante el Omonia de extremo derecho, jugar de mediapunta en Getafe y desbordar en Mánchester por la izquierda. Cho se ha movido en todo el frente de ataque, tanto arriba como caído en las esquinas, mientras que Brais es un todoterreno que lo mismo organiza que da el último pase y llega al remate para definir con la sutileza del mejor delantero. Esa versatilidad que tienen permite a la Real encontrar soluciones para resolver los problemas que se va encontrando.

Algo permeables atrás. Puestos a buscar puntos de mejora, el aspecto defensivo es uno de ellos, aunque también puede guardar relación con que se han lesionado dos de los titulares de la pasada campaña como Le Normand y Rico. No obstante, sus ausencias han representado sendas oportunidades para Pacheco y Aihen que han sabido aprovechar con actuaciones destacadas. Tampoco hay que olvidar que Sola tiene el papel de hacer olvidar en la derecha a Joseba Zaldua.

En los tres últimos partidos ante Getafe, Omonia y Espanyol, la Real ha dado más facilidades de las habituales en la retaguardia y conviene no hacer tales concesiones si el objetivo es volver a tener aspiraciones altas.